Transportes y Turismo

Renfe privatiza Mercancías: elige a MSC como socio para relanzar el negocio

  • La compañía pública elige al gigante italo-suizo, que se quedará, al menos, el 50% de la filial
  • Se debate entre crear una joint venture o traspasar los activos a una sociedad existente
  • El control de la unidad de negocio pasará a manos extranjeras, lo que supone que en la práctica dejará de ser pública
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Operación histórica de Renfe. La compañía pública ha elegido al gigante MSC como su nuevo socio en Renfe Mercancías, a quien traspasará, al menos, el 50% de la sociedad y también el control en la gestión. El operador ferroviario se desprende así de un negocio que acumulaba años de pérdidas y se encontraba en el límite financiero, al mismo tiempo que elige como compañero de viaje a la naviera más grande del mundo que, además, ha ido tomando posiciones en el sector ferroviario en Europa para controlar toda la cadena logística.

Renfe ha dado este lunes en su Consejo de Administración el primer paso, a la espera de la aprobación de su propuesta en la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos y, posteriormente, al Consejo de Ministros. Mientras tanto, Renfe y Medlog (intregada en MSC) iniciarán ahora el proceso de due dilligence y revisión de activos que se incluyen en la ventaElEconomista.es preguntó la semana pasada a Renfe por la venta de su filial a MSC y la empresa declinó hacer comentarios.

La operación, cuyo importe no ha sido desvelado pero que fuentes cercanas cifran en menos de 200 millones de euros, todavía no está cerrada y debe completar algunos detalles. Uno de los más importantes es cómo se estructurará. Actualmente las opciones pasan por crear una joint venture o traspasar los activos de Renfe Mercancías a una sociedad existente. En cualquier caso, la compañía pública dejará de tener el control y cederá el mando al nuevo accionista con la esperanza de relanzar el negocio.

Renfe se reservará el control de los tráficos militares y relacionados con la seguridad nacional, aunque la operación supone en la práctica la privatización de la filial, que desde 2015 compite en un régimen de libre mercado tras la liberalización del sector. 

La compañía presidida por Raül Blanco ha querido transmitir a la plantilla un mensaje de tranquilidad, después de que distintos sindicatos mostraran su preocupación antes del verano. En su comunicado, Renfe asegura que "el proyecto contempla ofrecer garantía laboral al 100% de los trabajadores de Renfe Mercancías, bien incorporándose al nuevo proyecto o bien en Renfe, sin ningún tipo de perjuicio".

La elección del nuevo socio de Renfe lleva después de un año de iniciar el proceso. En los primeros compases, la compañía recibió hasta una treintena de interesados, si bien más adelante la lista se redujo solo a tres candidatos: MSC, la francesa CMA CGM y la danesa Maersk, como adelantó este medio. El segundo de ellos es la segunda naviera del mundo que ha mostrado interés en la carga por ferrocarril en España con la compra de Puerto Seco Azuqueca y también en los puertos españoles, ya que se convirtió en socio del grupo chino Cosco para las terminales del puerto de Valencia y la terminal de contenedores de Bilbao.

A diferencia de CMA CGM, Maersk no cuenta con un operador ferroviario propio en España, aunque sí experiencia sobrada en el sector del transporte de mercancías. Cuenta, entre otros, con la filial intermodal SeaLand para el transporte ferroviario de frutas y verduras entre Valencia y Reino Unido. Su hito más importante hasta la fecha en el país es su compromiso de invertir hasta 10.000 millones de euros, según firmó con el Gobierno el pasado año.

Así es el nuevo dueño de Renfe Mercancías

La elección de MSC, la primera naviera del mundo (cuenta en sus activos con 760 buques, más de 300 rutas, presencia en 155 países y mueve al año más de 22 millones de contenedores) supone un nuevo hito del grupo naviero en el sector del ferrocarril, donde ha acelerado en los últimos meses. En paralelo a su entrada en las mercancías españolas se ha interesado por el negocio de viajeros en Italia, con la compra del operador privado Ítalo, y también por el transporte aéreo, a la vista de su interés preliminar por ITA Airways

Ahora, MSC ha abierto la puerta de entrada al mercado nacional que le dio la compra de la división de mercancías de los Ferrocarriles Portugueses, CP Carga, en 2016. La compañía adquirida sumaba una flota de 80 locomotoras (41 eléctricas y 39 diésel) y 2.568 vagones. La compañía ha dado pasos recientemente para crecer en España tras integrar la flota de su división de remolcadores en Boluda Towage a cambio del 7% de la compañía española.

Un sector necesitado

La venta de la mayoría de la filial de Mercancías supone para Renfe un alivio financiero, a la vista de los años de pérdidas que esta división acumulaba. Renfe Mercancías es, no obstante, el primer operador de carga en las vías españolas, por delante de Captrain (SNCF), Continental Rail y Transfesa, pero opera en un mercado muy mermado frente a la carretera.

De acuerdo a los últimos datos de la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC), Renfe Mercancías continúa registrando la mayor actividad, aunque en el primer trimestre del año registró un ligero descenso en toneladas netas y en tren por kilómetro recorrido en un 4% y un 3%, respectivamente, frente al último trimestre de 2022.

La situación financiera al cierre del último año era delicada. Según las cuentas depositadas en el IGAE, Renfe Mercancías cerró con 38 millones de pérdidas, cifra ligeramente inferior a las anotadas en 2021 (64,7 millones de euros) y había recibido desde su accionista único un préstamo participativo por importe de 61 millones de euros. La vigencia de este contrato es hasta el 29 de diciembre de este año y es prorrogable anualmente por periodos de un año, previo acuerdo expreso y por escrito de las partes.

Los números rojos de Renfe Mercancías no han pasado desapercibidos para sus distintos auditores. El último en hacerlo fue PKF Attest, encargado de analizar las cuentas del ejercicio 2022. La auditora manifestó salvedades tras detectar que "la sociedad durante los últimos ejercicios ha incurrido en pérdidas relevantes de explotación, aspecto que pone de manifiesto la existencia de un potencial deterioro de valor contable de sus activos materiales, cuyo importe, a 31 de diciembre de 2022, es de 376.125 miles de euros".

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