
Shopify camina marcha atrás y, en ese trayecto de retroceso, la firma ha vuelto a octubre de 2019: ha perdido en bolsa todo lo ganado desde entonces. Una buena parte de la caída se ha producido este año. Desde que el mercado inauguró 2022, sus acciones han perdido más de tres cuartas partes de su valor. Y la compañía va a seguir enfrentándose a una situación macroeconómica complicada, que le ha llevado a bajar sus expectativas para el resto del año.
Ayer, la firma de comercio electrónico anunció despidos para el 10% de su plantilla, que se hicieron efectivos el mismo martes. Un día después, Shopify ha presentado sus cuentas y, tras los ceses, llegan las pérdidas. Sus números rojos suponen un vuelco en el balance: de ganar 879 millones de dólares en el segundo trimestre del año pasado a dejarse 1.203 millones en el mismo periodo del ejercicio en curso.
Shopify explicó -en la carta en la que notificaba los despidos- que la evolución del comercio electrónico ha provocado un desajuste "inesperado" en su negocio. Tras el auge vivido durante la pandemia, muchos consumidores han vuelto a las tiendas físicas. La firma no supo anticiparse a ese cambio de tendencia y siguió expandiendo su negocio: "Ahora está claro que esa apuesta no ha dado resultados", lamentaba el consejero delegado. Lo mismo que le ha ocurrido a Amazon.
Esa ralentización tiene que lidiar ahora con la inflación y con el endurecimiento de la política monetaria, como ha reconocido la compañía en sus cuentas. Por eso, rebaja sus expectativas para el resto del año. Un ejercicio de "transición", en el que el comercio online ha vuelto a la dinámica de 2019 y en el que los retos se han intensificado.
En estos dos días, Shopify sigue profundizando pérdidas. Cerraba la sesión de ayer con una caída del 14% y en el premarket ha llegado a dejarse un 6%, aunque más adelante ha contenido ese movimiento a la baja y, después, ha iniciado la cotización con subidas. En todo caso, desde que empezó el ejercicio su rentabilidad es del -77%.
Shopify no es la única compañía que ha sufrido ese revés. Durante la pandemia, las tecnológicas repetían que el teletrabajo, el canal online, la digitalización y otras tendencias "habían llegado para quedarse". Una predicción que ha defraudado al ritmo que han ido desapareciendo las mascarillas. Lo digital sigue, aunque a un ritmo muy inferior. A ello se suma una rotación de carteras que ha dejado fuera el 'growth'. Todo ello, marcado por la presión inflacionista y las subidas de los tipos de interés. Un contexto radicalmente opuesto al de los estímulos del coronavirus.
Mercado bajista
Shopify no es la única a la que le pesan los cambios y los retos macroeconómicos. Las acciones de Amazon han borrado todo lo ganado en más de dos años; a Alphabet le ha ocurrido lo mismo. Y Microsoft y Apple han vuelto a los niveles de hace un año. La lista puede ampliarse con las caídas de Snap, Twitter o Meta, matriz de Facebook. El Nasdaq 100 y el Composite caminan en mercado bajista.
El mal ejercicio ha llevado a las grandes tecnológicas a anunciar despidos o a congelar la contratación. Uno de los cambios más radicales ha sido el de Alphabet. En el primer trimestre del año contrató a 10.000 profesionales, pero la incertidumbre económica le ha llevado a parar la búsqueda de trabajadores. Solo habrá incorporaciones muy concretas. Netflix, tras perder suscriptores, también se sumó a los despidos: un mínimo de 150 y un aviso de que la cifra iría a más. Meta ha pasado de planificar miles de contrataciones para construir el Metaverso a abrir la puerta a la reducción de plantilla. Son solo algunos ejemplos.
Todas esa salidas se producen en un contexto en el que el negocio de los gigantes de internet se está ralentizando, ya sean las compras por internet, la publicidad online o el número de suscriptores. La pandemia ha dejado desfasadas a las tecnológicas en un momento en el que la economía avisa de recesión.