Política

¿Cuatro elecciones en cuatro años? Crónica de una inestabilidad política perenne desde 2015

  • Repaso a la nueva política española: mociones, urnas, pactos, fracasos...
Pedro Sánchez en el Congreso. Foto: Efe

Los españoles están abocados a votar en unas elecciones generales el próximo 10 de noviembre ante la ausencia de un candidato a una nueva sesión de investidura después de que las negociaciones mantenidas desde las generales del 28 de abril no hayan dado fruto en ninguna de sus vertientes.

Felipe VI constató el martes que no se dan las condiciones para proponer un candidato a una nueva sesión de investidura. Básicamente, los partidos recibidos en Zarzuela le transmitieron su rechazo o reticencias a investir a Pedro Sánchez. 

Al evitarse otra investidura fallida como la del 25 de julio, el país queda abocado a una nueva cita en las urnas, como el propio líder socialista confirmó en una rueda de prensa a última hora del día. ¿De quién es la culpa?

Serán las cuartas elecciones en cuatro años, periodo en el que se han celebrado además dos mociones de censura -una fue la primera en prosperar en la historia de la democracia de España y puso a Mariano Rajoy fuera del Gobierno. Y todo, con la crisis catalana provocada por el intento de los soberanistas de lograr la independencia  como telón de fondo.

Quince meses después de la salida abrupta del Gobierno de Rajoy y con los presupuestos de 2018 prorrogados, España queda a las puertas de una repetición electoral marcada en el calendario para el 10 de noviembre.

Estabilidad institucional desde 2015

Desde 2015, la falta de estabilidad institucional es la norma, coincidiendo también con el fin del bipartidismo tal y como se le conocía. Entonces, la situación fue parecida a la que se repite ahora: el PP, que venía de una mayoría absoluta y una Legislatura de recortes impuestos por Bruselas para contener el gasto y los 123 escaños que le otorgaron las urnas, los mismos que Pedro Sánchez el 28-A, no fueron suficientes para formar Gobierno.

Rajoy rechazó el ofrecimiento del Rey de ser investido, con Pedro Sánchez totalmente opuesto a facilitar la investidura del dirigente popular. De hecho, fue el líder socialista quien asumió el reto tras alcanzar un pacto con Ciudadanos, pero Podemos se negó a apoyar ese posible Gobierno. Los plazos corrieron hasta que el 26 de junio de 2016 año se celebraron otras elecciones en las que el PP subió a 137 diputados y el PSOE pagó la repetición electoral con su peor resultado histórico: 85 escaños.

Sin embargo, el bloqueo se mantuvo porque los 'populares' no sumaban con Cs, partido con el que alcanzaron un acuerdo de investidura en el verano de 2016. Ahí surgió el "no es no" de Sánchez que aplazó la investidura del líder del PP hasta el 29 de octubre y que abrió en canal al partido de Ferraz, con dimisión de Sánchez como secretario general y renuncia al acta de diputado incluida para no formar parte de la votación en la que el PSOE se abstuvo a favor de Rajoy.

La XII legislatura, con un PP sin mayoría, prometía ser movida y no decepcionóRajoy y su Ejecutivo fueron sometidos a dos mociones de censura: la primera promovida por Pablo Iglesias, que fracasó el 14 de junio de 2017 al no contar ni siquiera con el apoyo del PSOE, y la segunda, promovida tras la sentencia de Gürtel y ganada por Sánchez el 1 de junio de 2018, gracias al criticado apoyo de Unidas Podemos, PNV, Bildu y los independentistas catalanes, que ya habían celebrado el referéndum ilegal del 1-O y se había aplicado en la Comunidad el 155 con el apoyo del socialista. 

Durante todo su mandato, Sánchez ha tenido que gobernar con los Presupuestos que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy. La imposibilidad de sacar adelante sus propias cuentas públicas por la mala relación con los independentistas a media celebración del juicio del procés llevó al jefe del Ejecutivo a convocar elecciones.

Desde el 28 de abril, con el PSOE como ganador de los comicios con los mismos 123 diputados que dificultaron en 2015 la formación de Gobierno a Rajoy, las negociaciones infructuosas y la sucesión de propuestas fallidas han derivado en una nueva repetición electoral, básicamente provocada por el pulso entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

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