Política

Pedro Sánchez reclama elecciones para tener un Gobierno fuerte ante el enfriamiento de la economía

Sánchez e Iglesias en la última y única sesión de investidura. Imagen: EFE

Fin del relato. Pedro Sánchez quiere ir a elecciones, y el Rey así lo constató este martes a última hora de la tarde en un comunicado de prensa donde indica la falta de acuerdo político para proponer un nuevo candidato a la investidura a la Presidencia del Gobierno.

En este escenario, ahora solo cabe una sorpresa en el caso de que Pedro Sánchez rectifique y encuentre una solución que estaría en manos de Unidas Podemos o de Ciudadanos, de manera que, así es el estado en el que se encuentra la política española, a la que, pese al bloqueo de Sánchez, aun le quedan dos días, justo hasta el jueves a las doce de la noche, para convocar una sesión de investidura que bien podría celebrarse este sábado y el próximo lunes.

A Podemos también le han caído los cargos de Sánchez

Pero las cartas que Sánchez le ha llevado este martes al Rey de España a Zarzuela ha sido la falta de acuerdo para formar un gobierno progresista, cargando todas las culpas al centro derecha por no abstenerse, haciendo especial hincapié contra Ciudadanos, pero también contra el PP, por no impedir que con su abstención, el PSOE no hubiera necesitado del voto de los independentistas.

A Podemos también le han caído los cargos de Sánchez, recordando éste que ha intentando, hasta en cuatro ocasiones, pactar con Unidas Podemos. Habiendo responsabilizado así a estas tres formaciones, el líder socialista ha señalado que lo ha "dado todo y por todos los medios, pero le he sido imposible" formar el Gobierno progresista que "han votado los españoles, y que las urnas reclamaron".

El líder socialista dejó "en consideración de la ciudadanía" la responsabilidad que tiene el resto de partidos

En campaña, sin disfraz, y desde Moncloa, Sánchez defendió un Gobierno moderado, desde el acuerdo, y "si la economía se enfría" -ha recalcado-, lo hará sin recortes y sin debilitar a los más vulnerables. Sánchez ya ha avanzado que el próximo 10-N los españoles le votaran a él de manera "más clara". El líder socialista también dejó "en consideración de la ciudadanía" la responsabilidad que tiene el resto de partidos ante "el Brexit, el enfriamiento de la economía o la situación en Cataluña". Por eso pidió en modo electoral a los votantes que "dejen las cosas más claras el próximo 10 de noviembre".

La jornada de ayer se despertaba en forma epistolar. La propuesta de Ciudadanos facilitaba un intercambio de llamadas telefónicas entre Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Casado. El objetivo no era otro que desbloquear el momento político que se prolonga desde el 28-A. Eso era al menos lo que deseaba Rivera, quizás para dejar atrás el fantasma de unas elecciones.

Lo cierto es que las llamadas, lejos de acercar posiciones, lo que hizo fue adelantar las jugadas. El PSOE expresaba su disconformidad con Ciudadanos, y le trasladaba a Rivera que había llegado demasiado tarde a una negociación, cuyos requisitos, entendía el PSOE que cumplía todos, lo que suscitó el enfado de Ciudadanos, al colegir que esa respuesta era "una tomadura de pelo" por parte de los socialistas: es decir, que según Rivera, el Gobierno de Navarra no es constitucionalista, o que sospecha que los indultos a los políticos presos podrían estar a la vuelta de la esquina.

El Partido Popular, por su parte, respondía con un no a Pedro Sánchez, y le comunicaba a éste, que por muy buena que fuera la voluntad de Ciudadanos de ofrecer una abstención a cambio de una serie de prerrogativas, entre ellas la aplicación del artículo 155 de la Constitución, su voto sería no a Sánchez.

El primero de los grandes líderes en acudir a la segunda jornada de la ronda de contactos con el Rey era Pablo Iglesias. Ya en rueda de prensa, el líder de Unidas Podemos relataba que, en su opinión, el presidente del Gobierno no había mostrado ni el más mínimo interés en propiciar un Gobierno de coalición con Iglesias. La desazón de éste era era evidente, lo que no impidió dejar la puerta abierta a una negociación cuyo plazo procedimental concluye este jueves a las doce de la noche, fecha tope para convocar una sesión de investidura el sábado 21 y el lunes 23. Si no, ese mismo día, el Rey convocaría elecciones generales para el 10 de noviembre.

El líder de Ciudadanos señaló tras su encuentro con el Rey que aun hay tiempo

Con pesimismo se expresaba Rivera, muy molesto con el tono y el contenido de la carta en la que Sánchez le despachaba un no a su oferta de abstención. No en vano, el líder de Ciudadanos señaló tras su encuentro con el Rey que aun hay tiempo y que por su parte dejará el teléfono abierto hasta el viernes para desbloquear la situación y evitar que los españoles recorran otra vez el camino a las urnas.

"Una escenificación"

Quien dijo no entender cómo habiamos llegado hasta aquí fue Pablo Casado. El líder del PP y líder de la oposición resolvió que, visto lo visto desde el 28-A, hasta la fecha, hemos asistido a "una escenificación" para volver a un escenario electoral.

Casado recalcó que, en contra de lo que sucedió en 2015 con Mariano Rajoy, Sánchez ha tenido cuatro puertas a las que llamar para encontrar una solución. La primera es con Podemos y los nacionalistas, amén de EH Bildu, "nada deseable", la segunda es con Podemos y los regionalistas, "previsible", la tercera con Cs, como ya hizo en 2015, y ahora en algunos gobiernos regionales y municipales; y la cuarta, con el Partido Popular. Pero "Sánchez no ha intentado ninguna de ellas", demostrando una dosis de "soberbia y displicencia".

Sostiene Casado que "ya no hay tiempo" para experimentos de última hora en los minutos basura, como sí mantienen Cs y Unidas Podemos.

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