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Charlie Munger, el apóstol del capitalismo y el efecto 'Lollapalooza'

Warren Buffett y Charlie Munger, en una foto tomada en la década de los 70.
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La cantidad de adjetivos que describen a Charlie Munger es abismal. Basta con escuchar a Warren Buffett en cada una de las veces que se refirió a su socio, amigo y mano derecha con aprecio, humor, ironía y complicidad. Y es que, en el ejercicio de aquellos que funcionan y requieren de un 'copiloto' en sus vidas, Munger vendría a ser el Robin de un Buffett que hace de Batman en el universo de los negocios.

Si bien resulta una imagen de ficción, en efecto real, Munger hizo de Robin mil y una veces para salvar a su amigo y forjar el imperio y verdadero significado de lo que es Berkshire Hathaway. Lo del verdadero significado es porque realmente el conglomerado va más allá de números y ganancias. Y eso fue culpa o arte del señor Munger.

Por ello, la intención de este texto, tras su reciente muerte a sus 99 años, es rendir una suerte de homenaje a su memoria desde una perspectiva humana. No es la de plasmar los cientos de manuales de inversión que se han hecho con el 'modelo de Munger'. Ni tampoco de bautizarlo simplemente como la sombra de Buffett o el número dos de Berkshire. Munger fue mucho más que eso.

Modelos mentales y el método 'Lollapalooza'

Queremos humanizar la figura de 'Charli', como le decían sus cercanos en las oficinas del holding, porque así era él: humano y ético. Una cualidad y característica que incluso la llegó a estudiar desde la psicología para entender las conductas y comportamientos que dieron pie a esas inversiones efectivas que aparecen en los manuales de éxito. Así llegamos al ítem de su vida que tiene que ver con los modelos mentales y el método 'Lollapalooza'.

Para llegar a ser el 'Abominable señor No', como lo describía Buffett (refiriéndose a las veces que rechazó posibles inversiones, incluidas las que el mismo Buffett podría haber realizado en otras circunstancias) tuvo que estudiar bastante para fortalecer sus decisiones y argumentos ante su jefe. Todos sus fundamentos tenían un origen que venían de la obra de su referente, Benjamin Franklin.

Mientras iba construyendo el imperio Berkshire junto a su socio, fue aprendiendo de la psicología las herramientas fundamentales para asegurar las estrategias y el éxito de inversión. Logró indagar en los denominados 'modelos mentales' que llegaron a ser claves en la resolución de problemas comerciales críticos. Así forjó su filosofía ética profesional y su fría mentalidad a la hora de tomar decisiones. Él lo decía: "Los buenos negocios son negocios éticos. Un modelo de negocios basado en el engaño está condenado al fracaso".

Entender el mundo real, el imperativo de Munger

Un modelo mental se describe, a grandes rasgos, como el mecanismo del pensamiento mediante el cual un ser humano, u otro animal, intenta explicar "cómo funciona el mundo real". Este mecanismo construyó la columna vertebral de la filosofía económica de Munger. Y es que el hombre en cuestión indagó en los modos de pensar que nos ayudan a ver y hacer mejor las cosas, o las inversiones, en este caso.

En un contexto económico, el 'modelo mental' entra en juego, por ejemplo, en la 'ley de la oferta y demanda'. El mecanismo del pensamiento, más allá de ver las relaciones directas entre los productos, se aplica con el fin de "buscar formas indirectas de sacar un mayor partido a lo que tiene. Como el caso de la industria de la venta de acciones".

Conducta y control de la economía

Cuando los modelos mentales actúan en concierto, en la misma dirección al mismo tiempo, Munger lo llamó el efecto 'Lollapalooza', refiriéndose al evento musical donde hay varios escenarios con músicos tocando al mismo tiempo.

Para el apóstol de los peregrinos capitalistas, el efecto 'Lollapalooza' es fundamental para entender la conducta económica y controlarla, ya que genera resultados extremos debido a la confluencia de modelos mentales, sesgos o tendencias de persuasión que nos hacen actuar de forma irracional.

Charlie Munger en una imagen antigua
Charlie Munger, hace años.

Es muy probable que las personas se sometan a las múltiples tendencias irracionales colectivas que actúan al unísono. En la bolsa de valores, por ejemplo, se pueden observar el efecto efecto 'Lollapalooza', cuando múltiples fuerzas que apuntan a la misma dirección e interactúan para producir un cambio significativo en los precios de las acciones y otros instrumentos financieros. Esto llega a provocar la 'euforia del mercado' y el 'sesgo de confirmación', puntos que Munger tenía muy claros y que, a partir de ellos, aplicaba en las futuras inversiones. En este contexto, Charlie Munger manifestaba: "Evitar la estupidez es más fácil que buscar la brillantez".

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