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El cambio climático y la crisis del comercio marítimo encarecen la taza de café

  • Brasil, el mayor productor, registra la peor cosecha en 20 años
  • Colombia ha reducido sus exportaciones por la pandemia y las protestas
  • Vietnam es víctima de la crisis del comercio marítimo mundial
Madrid

El precio del café se está disparando, tanto que incluso llegará a impactar en los consumidores. Y toca hablar otra vez del cambio climático y de sus efectos, cada vez más evidentes y recurrentes.

El gran problema viene de Brasil, el mayor productor mundial, con diferencia. En 2020 alcanzó niveles récord de producción, y este año se esperaba cierta caída, pero no tan pronunciada. Se enfrenta a la peor cosecha en 20 años. Ha sido un ejercicio complicadísimo. Por un lado, las sequías han obligado a reducir la producción. Y por otro lado, las heladas, en un país acostumbrado al clima cálido, han dañado profundamente las plantaciones de café. Muchos cultivadores podrían verse obligados a cortar los árboles de café y empezar de cero, lo que provocaría una espera de 3 años hasta a próxima cosecha.

Otro de los grandes productores es Colombia. Y aunque la crisis no es tan grave como la de Brasil, también ha visto reducidas sus exportaciones, no tanto por una menor producción, sino por las dificultades para enviarlo. Por un lado, por la pandemia, que ha dificultado todos los procesos de transporte. Y por otro, por las multitudinarias protestas, que bloquearon muchas carreteras y provocaron grandes retrasos en la llegada de los granos a los puertos para ser exportados. En mayo, por ejemplo, las exportaciones cayeron hasta un tercio de lo habitual. Aunque ya se han recuperado, acumulan ese déficit.

Las exportaciones de Vietnam se han visto afectadas por la crisis del transporte marítimo mundial

Vietnam, segundo productor mundial, aunque en este caso especializado en café robusto, tampoco ha tenido un año fácil. En su caso el problema ha sido la crisis logística que asola el transporte marítimo mundial. Cuellos de botella en sus grandes puertos, falta de contenedores para el transporte, los propios efectos de la pandemia para el trabajo portuario... son muchos los elementos que han contribuido a la crisis en el país asiático.

Hay que decir que los problemas logísticos empiezan a afectar también a otros países. Brasil, por ejemplo, ya ha advertido de las consecuencias que puede tener el encarecimiento de los fletes en las exportaciones.

Por si no fuera poco, hay que sumar la especulación de los grandes fondos de inversión, y también un aumento de la demanda coincidiendo con la crisis sanitaria. Efectos que contribuyen a elevar el precio de esta materia prima.

Los gigantes del café, como pueden ser Starbucks o Nestlé, aún no se han visto afectados por este incremento de los precios. Estas grandes multinacionales cuentan con estrategias basadas en adquirir suministros con mucha antelación. Cuentan con un margen de uno o dos años para lidiar con este tipo de situaciones. En cambio, los tostadores de café más pequeños, que no cuentan con esta ventaja, ya han tenido que subir los precios, o tendrán que hacerlo próximamente. En un momento en el que, además, el consumidor es muy sensible a estas alzas.

Sin olvidar que hay unas 100 millones de personas en todo el mundo que viven del café, concentrados sobre todo en países de bajos ingresos.

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