Empresas y finanzas

Starbucks quiere que la gente pida cafés sin leche para luchar contra el cambio climático

  • La empresa produce tanta basura en un año como las Islas Baleares
Una taza desechable de Starbucks. Foto: Getty

La ganadería, especialmente de vacas, es uno de los grandes emisores mundiales de dióxido de carbono y otros gases contaminantes. Y no solo es la carne: la producción de leche también suma. En el caso de Starbucks, echar leche en sus cafés o nata en sus chocolates calientes supone un gasto en carbono 50 veces mayor que el de usar el avión privado de la empresa. Y la cadena de cafés ha decidido recortar esta vía de emisiones para cumplir sus objetivos de sostenibilidad.

"Sabemos que este camino será un reto y que no lo podemos hacer solo. Hará falta que todos nos sumemos", dijo el consejero delegado, Kevin Johnson, en la presentación de un informe sobre la sostenibilidad de la multinacional, elaborado con la ONG ecologista WWF y la consultora Quantis.

Según sus datos, Starbucks emitió 16 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2018, gastó 1.000 millones de metros cúbicos de agua y produjo 868.000 toneladas de residuos, lo mismo que todos los habitantes de las Islas Baleares durante 2017. Para la próxima década, la cadena quiere dar la vuelta a los números y atrapar más carbono del que emite, producir más material del que consume y purificar más agua de la que usa, según prometió.

Para reducir el consumo de leche, Johnson explicó que alentarán el uso de leche de soja, coco, almendra y avena como alternativa más ecológica a la animal. En EEUU, entre un 15 y un 20% de sus consumidores ya eligen esa opción, dijo el informe.

Su anuncio, sin embargo, levantó algunas críticas. La ONG ProVeg, que apoya este proceso de reemplazo de la leche de vaca por la vegetal, señaló que la cafetera sigue cobrando un suplemento de 40 céntimos por usar las leches alternativas. "Ofrecer estas opciones en las mismas condiciones a las de la leche de vaca, como ya hacen algunos de sus competidores como Dunkin Donuts o Le Pain Quotidien, incentivará su consumo", explicaron en un comunicado.

De todas formas, este cambio se está haciendo sentir en la economía estadounidense, pese al histórico poder de la industria láctea, aún visible en cosas como que durante el 'impeachment' al presidente Donald Trump, a los senadores se les prohíba beber cualquier cosa que no sea agua o leche. Desde 1970, el consumo anual del líquido animal está cayendo un 2% anual.

En los últimos meses, de hecho, dos grandes empresas lácteas estadounidenses, Borden Dairy y Dean Foods -esta última, proveedora principal de Starbucks, según informa Bloomberg- se declararon en bancarrota.

Otras cadenas se suman

Pero los problemas de sostenibilidad son similares, o peores, en otras cadenas de comida rápida, especialmente en las hamburgueserías, por su gran consumo de ternera. McDonald's quiere reducir sus emisiones un 36% entre 2015 y 2030. La marca Yum!, propietaria de KFC o PIzza Hut, quiere recortar sus emisiones un 10%. Y cadenas como Burger King ya han introducido las hamburguesas de 'carne vegetal', que emiten mucho menos dióxido de carbono.

En total, todas estas marcas producen mucho más dióxido de carbono que Starbucks, ya que una vaca puede producir mucha más leche que carne a lo largo de su vida, y el café no suele contaminar demasiado en su producción, siempre que sea de plantaciones controladas.

Pero también es importante acostumbrar a los consumidores a depender menos de los envases de usar y tirar. Starbucks lleva ya tiempo ofreciendo descuentos de 50 céntimos a las personas que se traigan su propia taza reusable de casa, aunque sin demasiado éxito. Para marzo, la cafatería empezará a probar tazas de papel, más fácilmente reciclables que las de plástico actuales. Ahora solo queda que la gente se acostumbre tomar el café negro, a pelo. Todo sea por frenar el cambio climático.

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