Opinión

El esfuerzo inversor de Repsol

  • La petrolera impulsa sus dividendos y sus inversiones para acercar su objetivo de ser una firma neutra en emisiones 
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Repsol cerró el pasado año con un beneficio de 3.168 millones, un 25,5% menos que en el ejercicio previo. Lejos de lo que pueda parecer, se trata de un buen resultado, ya que 2022 estuvo marcado por unos históricos precios del petróleo. Por tanto, las ganancias de 2023 son positivas al lograrse en un contexto de negocio más normalizado. Así lo indica el comportamiento de los inversores, que premiaron a la acción de Repsol con un alza superior al 5% en la sesión. Pero también el acelerón que la compañía pretende dar a su dividendo, que aumentará a un 3% anual hasta 2027. Este incremento se sumará al 30% que ha anunciado para 2024, lo que llevará la retribución a rozar el euro en este ejercicio. Repsol sustenta esta mejora del dividendo en las buenas perspectivas de negocio, que fortalecerá con un importante incremento del ritmo inversor. En concreto, la firma desembolsará entre 16.000 y 19.000 millones hasta 2027.

No obstante, condiciona inversiones netas de entre 5.500 y 6.800 millones en España al marco regulatorio y fiscal, lo que supone un nítido mensaje al Gobierno en su objetivo de mantener el injusto impuestazo al sector. Del Ejecutivo depende que ese dinero se quede en nuestro país o se destine a otros territorios a través de los cuales Repsol quiere seguir impulsando su reconversión hacia una compañía neutra en emisiones en el año 2050. Lo demuestra el hecho de que un 35% del total de los desembolsos previstos será en renovables o hidrógeno. La petrolera muestra con ello un esfuerzo coherente ante el reto que supone reinventarse para adaptarse a una economía sostenible. Un desafío que la compañía se impuso antes que nadie en el sector y que avanza en buena dirección gracias a su firme compromiso inversor.

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