Opinión

La disrupción del petróleo ha llegado

El ataque a una refinería en Arabia crea incertidumbre a nivel global.

Las autoridades de Arabia Saudí, tras el ataque este fin de semana contra la mayor instalación de procesamiento de petróleo del mundo, han anunciado que se desconectarán 5,7 millones de barriles de petróleo por día, la mitad de su producción diaria y el 5 por ciento del total mundial. Los rebeldes hutíes alineados con Irán en Yemen se han atribuido la responsabilidad. Se trata de la peor interrupción imprevista de los mercados del petróleo, más que la causada por la pérdida de suministro de crudo de Kuwait e Irak en agosto de 1990 o la de petróleo iraní en 1979 con la Revolución Islámica. De hecho los futuros del Brent han llegado a subir este lunes un 20 por ciento hasta 72 dólares en respuesta a esta noticia, el mayor avance intradía en registros. En nuestro escenario para 2019 ya observamos que el mercado se ha estado mostrando durante mu-cho tiempo complaciente respecto al equilibrio entre oferta y demanda de petróleo cuando las tensiones geopolíticas y dificultades de muchos productores de petróleo (Irán, Venezuela, Siria o Libia) han aumentado los riesgos de una alteración repentina como la de este fin de semana, aunque el petróleo todavía está lejos de los 80 a 90 dólares/barril de nuestros peores escenarios.

Los ataques muestran la vulnerabilidad de los productores de crudo

Aunque Arabia Saudí ha anunciado que puede reiniciar un volumen significativo de producción en días, necesitará semanas para restablecer la capacidad completa. Las plantas de procesamiento Abqaiq, objeto de los ataques con drones, procesan casi el 6 por ciento del consumo diario de petróleo mundial. Casi cinco millones de barriles de crudo saudita pasan cada día por sus instalaciones de separación de gas-petróleo. Debido a impurezas, incluyendo gas, arenas y sulfuros de hidrógeno, necesita ser limpiado y endulzado antes de enviarse al extranjero. El inventario de crudo de Arabia Saudí, cercano a 188 millones de barriles, puede compensar el déficit de producción (33 días si se compensan completamente los 5,7 millones de pérdida de producción) y en diez días los inventarios saudíes pueden caer por debajo de 140 millones de barriles. Esto sin duda puede prolongar el nerviosismo en el mercado del petróleo.

Otros productores del grupo Opep y otros productores, como Rusia, Emiratos y Kuwait pueden intervenir para compensar la pérdida de producción saudita -la vuelta a máximos de producción de noviembre pasado supondría 0,75 millones de barriles de producción adicional-. Por su parte países de la OCDE tienen inventarios de más de 2,9 millones de barriles, lo que también puede ayudar a calmar algunos temores a corto plazo y Trump ya ha autorizado la liberación de las reservas de emergencia de EEUU -las instalaciones de oleoductos estadounidenses recientemente inauguradas en la cuenca del Pérmico pueden ayudar a compensar parcialmente la menor producción saudita-.

Es probable que los efectos de los acontecimientos de este fin de semana sean temporales y que la escasez de suministro se compense con los inventarios y la producción alternativa. Sin embargo, a pesar de su naturaleza única, estos ataques tienen un componente duradero más preocupante. Después de todo, muestran la vulnerabilidad de un importante productor de petróleo a unos pocos drones. El riesgo de que ataques similares puedan alterar de manera similar el suministro de petróleo puede tener impacto en los precios al contado y futuros del petróleo. Así que a corto plazo, con el mercado dándose cuenta de que ha sido demasiado complaciente respecto a la fragilidad del suministro de petróleo, es probable que su precio se mueva en el rango de 65 a 70 dólares por barril de Brent.

El caso es que el evento de este fin de semana no cambia fundamentalmente nuestro escenario a medio plazo. Con la información actual, no cambiamos nuestra previsión de 50 dólares por barril de Brent en 2020. Hay que tener en cuenta que recientemente los enfrentamientos armados directos en el estrecho de Ormuz solo han dado lugar a un aumento temporal de unos pocos dólares en los precios. Hay que tener en cuenta que los riesgos de recesión han aumentado. El precio del Brent, que se ha convertido en una especie de termómetro del sentimiento global como las encuestas manufactureras, comercio internacional y producción industrial, refleja cada vez más el impacto de la guerra comercial entre EEUU y China en la economía mundial. No obstante, el precio del petróleo no puede considerarse indicador fiable de recesión mundial, pues sus fluctuaciones pueden estar dominadas por factores de oferta y a medio plazo los precios pueden ser más débiles por exceso de la misma, incumplimiento en la Opep de los límites de producción y desaceleración económica. Así que seguimos esperando que baje a 50 dólares para principios de 2020 y que se mantenga cerca de este nivel el resto del año.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0