Bolsa, mercados y cotizaciones

Acerinox se apoya en EEUU para combatir la oxidación de un beneficio decreciente

  • Las estimaciones de resultados frenaron en octubre por la guerra comercial
Imagen: Reuters.

Tres años después de que las materias primas y las firmas de recursos básicos tocaran mínimos históricos, la guerra arancelaria se ha cruzado en su camino para truncar una recuperación que no ha logrado consolidarse y ya empieza a decaer de nuevo.

En este periodo, Acerinox ha multiplicado por cinco el beneficio neto con el que cerró el año 2015 -43 millones de euros- hasta los 237 millones del cierre de 2018. El gran interrogante que se abre ahora es cómo evolucionará el negocio con estimaciones de ganancias a la baja y con la previsión de que el beneficio caiga un 12,2 por ciento de cara a 2019, hasta los 208 millones de euros.

Hasta la fecha la compañía capitaneada por Bernardo Velázquez se ha venido apoyando en su principal fábrica, North American Stainless (NAS), que tiene el estado de Kentucky, en EEUU, de donde proviene el 47,3 por ciento de la facturación del grupo -frente al 34,7 que representa Europa, el 12,5por ciento Malasia o el 4,9 por ciento de Sudáfrica-.

EEUU tiene, en el contexto de una guerra arancelaria que inició la Administración Trump, una posición privilegiada. Fue la única región -junto a la fábrica de Bahru, en Malasia, mucho más pequeña- que vio aumentar su facturación en 2018. En concreto, un 11,5 por ciento, hasta los 2.265 millones de euros. La acerera espera que este año el impacto por cambio de divisa sea inferior -en 2018 restó 14 millones de euros al ebitda del grupo, fundamentalmente por el dólar-. En Europa, en cambio -con la factoría que tienen en Algeciras-, se produjo una caída mínima, de un millón de euros, hasta los 1.482 millones.

Cómo remontar el final de 2018

Las dudas que comenzaron a surgir el verano pasado sobre una posible ralentización económica a nivel global -que ya se ha confirmado- han llevado a Acerinox a tener la peor recomendación -de mantener- desde junio de 2018. Los años en los que fue una de las mayores apuestas del Ibex 35 para los analistas quedaron atrás; en concreto, desde que abandonó en abril de 2016 el consejo de compra que lució durante un par de años, cuando la subida del precio de las materias primas acompañó su cotización.

Desde octubre del año pasado, cuando la acción y las estimaciones del consenso comenzaron a caer, su revalorización en el mercado se ha estancado sobre el nivel de los 9 euros por acción. Esto supone que desde los mínimos que marcó en los 7,15 euros en enero de 2016, los títulos de la acerera suben un 26 por ciento, lejos del 71 por ciento que se ha revalorizado el precio del níquel -la principal materia prima con la que trabaja- que hoy se sitúa próxima a los 13.000 dólares la tonelada, o del 210 por ciento de ganancias que protagoniza ArcelorMittal, su única comparable en la bolsa española en el mismo periodo. El níquel llegó a rozar los 16.000 dólares en mayo del año pasado, con lo que su caída desde entonces roza el 20 por ciento.

"El año 2018 ha tenido la volatilidad normal a la que debemos acostumbrarnos", argumentaba el consejero delegado de la firma, Bernardo Velázquez, durante su última conferencia con analistas el pasado 28 de febrero. Ahora, "las previsiones de cara al primer semestre de 2019 son favorables", recogen los expertos de Sabadell, "si bien no parece que se espere una recuperación notable hasta el mes de abril, lo que limita su impacto". "Se prevé un mercado europeo más estable (gracias a los nuevos aranceles) y la recuperación del precio del níquel", destacan en Bankinter. A este respecto, Iván San Félix, de Renta 4, reconoce que "la materia prima no tiene que subir necesariamente hasta niveles de 15.000 dólares, ya que para la compañía lo mejor es que el precio del níquel se mantenga estable en niveles como los actuales".

Un recorte inferior al sector

Desde el 1 de enero, el consenso ha rebajado un 13 y un 15 por ciento su previsión de beneficio para Acerinox de cara a 2019 y 2020 -cuando ganará 233 millones de euros, por debajo todavía de lo obtenido en 2018-. Sin embargo, este recorte de las estimaciones es menor si se compara con Aperam (que también fabrica acero inoxidable, perteneciente a la familia Mittal y especializada en acero inoxidable) y con la germana Thyssenkrupp a quienes, de media, han recortado su previsión de ganancias un 20 y un 17 por ciento de cara a este año y el que viene. Esto explica en parte el hecho de que Acerinox cotice con un descuento del 4 por ciento respecto al PER (número de veces que la acción recoge en su precio el beneficio esperado para una compañía) medio del sector. Es de 11,9 veces frente a las 12,4 de sus comparables. De cara a 2020, las tornas se darán la vuelta, y el PER estimado para la española de 10,6 veces supera en casi un 18 por ciento a sus comparables, aunque sigue estando en zona de mínimos respecto a la media de los últimos 15 años.

Pero, a pesar del contexto, Acerinox decidió elevar el dividendo por primera vez en 10 años -de 0,45 a 0,5 euros por acción-ha completado esta semana su primer programa de recompra de acciones con el objetivo de drenar los títulos que puso en el mercado durante los cuatro años que duró el scrip (hasta 2017). A un ritmo máximo del 2 por ciento del capital, lo logrará en 2022.

Además, la firma ha aprobado su sexto Plan de Excelencia 360º en el que contempla añadir 125 millones de euros al ebitda en 2023. Para 2019, la previsión es de 24 millones, lo que representa un 5 por ciento sobre los 480 millones de 2018.

Los aranceles de EEUU, la UE y China

Aunque Acerinox nació en Algeciras, la compañía tiene un perfil internacional e inclinado, sobre todo, hacia EEUU. Esto es lo que la ha situado en el centro de un cruce de nuevos aranceles que comenzó con Donald Trump.Su Administración, a través de lo que se denomina Section 232, impuso un nuevo gravamen a las exportaciones chinas. Esto provocó que mucho de aquel producto se redirigiera hacia Europa, donde en julio se aprobaron medidas de salvaguarda provisionales a la espera de las definitivas que llegaron en febrero. "Aceleró todavía más las exportaciones, hubo una especie de efecto llamada. Los asiáticos empezaron a vender todo lo que pudieron antes de febrero", afirma San Félix. Y esto derivó en cierto colapso en los puertos europeos y llevó a máximos el nivel de exportaciones asiáticas en Europa, hasta el 30 por ciento del total.

La última gran economía en aprobar sus propios aranceles fue este mismo viernes China. Y es relevante porque de sus fábricas salió en 2018 el 52,3 por ciento de toda la producción mundial de acero.

En Sabadell reconocen que Acerinox podría "librarse" inicialmente, ya que "suministra al mercado asiático desde sus plantas de Sudáfrica y Malasia", aunque, sí podría tener un "impacto negativo" dado que "este proteccionismo chino pondrá más presión de precios a nivel global y en el mercado asiático en particular (ya de por sí competitivo y difícil)", concluyen.

El impacto de unos precios más bajos en las cuentas de Acerinox fue la caída de 100 puntos básicos del margen ebitda, desde el 10,6 por ciento de 2017 al 9,6 de este año.

"Las exportaciones de China cayeron un 3 por ciento en 2018. El problema es que ahora está surgiendo con fuerza Indonesia", reconoció Velázquez. La cuestión es que este país del sudeste asiático escapa a las medidas de salvaguarda que ha aprobado la UE, después de años de reclamaciones del sector. ¿En qué consisten? Básicamente, supone la imposición de aranceles a todos aquellos países que tengan un 5 por ciento de la cuota de importaciones de acero, e Indonesia está en el 3 por ciento. La parte positiva es que las tasas se revisarán cada trimestre.

¿Y qué hay de Sudáfrica y Malasia? Columbus no marchó bien en 2018, pero los analistas se centran, sobre todo, en Bahru, que está sufriendo el mayor impacto de todas las regiones por los aranceles de EEUU, Europa y ahora China. En 2018 aportó positivamente al ebitda del grupo hasta octubre y Acerinox se vio obligada a ajustar el valor de su participada en 155 millones de euros -con lo que pasó a controlar el 97 por ciento-. Es la fábrica más atrasada de las cuatro, al contar sólo con laminación en frío -primera de las tres fases de una factoría- y sin previsión para crecer en el corto plazo.

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