Bolsa, mercados y cotizaciones

El músculo macro de EEUU sigue apretando a la Fed y lleva al bono a dos años a niveles de 2007

  • Los datos de empleo y del sector servicios siguen arrojando fuerza
  • Estos números multiplican la dureza esperada de la Reserva Federal
  • El bono a dos años resquebraja el 5,1% y el bono a 10 años el 4%
Foto: iStock

La secuencia no deja de repetirse. EEUU sigue sorprendiendo con datos macroeconómicos positivos y todos los ojos apuntan a una Reserva Federal que tendrá que hacer más con las subidas de tipos de interés para enfriar la economía y doblegar del todo la alta inflación. Las estadísticas conocidas este jueves redundan en un mercado laboral muy tenso tras la pandemia y en un sector servicios potente. La traducción en los mercados ha sido un bono del Tesoro a dos años que ha vuelto a resquebrajar cuatro meses después el 5% y ha marcado máximos desde 2007.

El cronograma de las últimas 24 horas empieza con las actas de la reunión de la Fed de junio, que se publicaron este miércoles por la tarde. En ellas, los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) dejaban claro que la pausa en las alzas de tipos de junio no fue del gusto de todos. El mensaje halcón quedaba reforzado con unos funcionarios del banco central que no han dejado de insistir en que este año todavía quedan dos subidas de tipos más (hasta el rango 5,5%-5,75%).

Tras nuevas noticias preocupantes desde China esta madrugada -la debilidad del yuan parece estar poniendo en apuros a las autoridades, el estímulo puede no ser tan ambicioso como se están pensando-, el hilo ha seguido con la encuesta de creación de empleo en el sector privado de la empresa ADP. La lectura de 497.000 empleos netos, casi el doble que el mes anterior y que el dato que se esperaba ha encendido las alarmas.

El mercado de trabajo sigue muy fuerte y las presiones inflacionarias que teme la Fed por unos mayores salarios siguen coleando. Este dato se suele tomar como un aperitivo del informe mensual de empleo del Departamento de Trabajo, que este viernes publica el de junio. Los analistas esperan una cierta relajación en las nóminas no agrícolas (en mayo rebasaron las 300.000 nuevamente).

Otro dato prácticamente simultáneo era el del paro semanal. En este caso, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo subieron en la última semana registrada a 248.000 desde las 236.000 anteriores. Sin embargo, pese al repunte, el nivel sigue siendo históricamente bajo y demuestra que las empresas, que han sufrido problemas para encontrar trabajadores tras el covid, no quieren despedir.

Solo el dato de ADP encogía al mercado al aumentar las expectativas de dureza de la Fed en las apuestas del mercado. Aunque la subida de 25 puntos básicos en julio ha seguido totalmente descontada, las probabilidades de aprobar otra alza de 25 en la cita de septiembre han pasado de un 18% a un 30%. Enseguida, el rendimiento del bono del Tesoro a dos años, el más ligado a la trayectoria de los tipos de interés, ha rebasado el 5,1%, tocando máximos desde 2007. Por su parte, el bono a 10 años ha vuelto a superar el 4%. Los futuros de Wall Street se teñían aún más de rojo.

Sin dejar el mercado laboral, un poco más tarde llegaba el informe de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo con su Encuesta sobre vacantes y rotación laboral (JOLTS) relativa a mayo. El dato más observado, el de vacantes de empleo, mostraba una cierta relajación al pasar de 10,32 millones en abril a 9,8 millones en mayo.

Por si este descenso no fuera suficiente al seguir el dato en niveles históricamente altos, otros dos subcomponentes del informe alimentaban la lectura de un mercado laboral tenso. Por un lado, las renuncias volvieron a aumentar (+250.000) regresando a los cuatro millones. Por otro, los despidos se frenaron y se mantuvieron por debajo de los 1,6 millones.

Mientras que un mayor número de vacantes evidencia más puestos sin cubrir y una mayor remuneración a ofertar por empleador, las renuncias reflejan a quienes dejan su trabajo por otro con mejores condiciones. A su vez, la contención en los despidos muestra que las empresas siguen reteniendo mano de obra.

"Aunque las ofertas de empleo disminuyeron en mayo, la caída solo borró una parte del aumento de abril, y se mantienen por encima de los niveles de marzo, lo que pone de relieve la continua rigidez del mercado laboral. Los trabajadores siguen despreocupándose de la desaceleración del mercado laboral y las empresas dudan en prescindir de parte de su mano de obra", valora Matthew Martin, de Oxford Economics. 

"Es poco probable que la moderación de algunos datos del mercado laboral sea lo suficientemente fuerte como para mantener a la Reserva Federal en pausa y esperamos que el FOMC suba los tipos en la próxima reunión de julio", agrega.

El último golpe de músculo de fortaleza macro en el país ha llegado con el PMI (índice de gestores de compras) del ISM relativo a los servicios. Su mejora del 50,3% (nivel cercano al estancamiento en mayo) al 53,9% refleja que el sector que está tirando de la economía ante la debilidad del sector manufacturero sigue aguantando. También mejor el subíndice de empleo del indicador, del 49,2% (zona de contracción) al 53,1%, remachando la lectura global.

"Los detalles del informe del ISM fueron en general positivos desde el punto de vista del crecimiento, pero agravarán a los funcionarios de la Reserva Federal en su intento de enfriar la economía. El crecimiento de la actividad empresarial fue generalizado el mes pasado, y los nuevos pedidos sugieren que la actividad se mantendrá boyante a corto plazo", explica Oren Klachkin, también de Oxford Economics.

Sin embargo, defiende Klachkin, aunque los servicios siguen eludiendo la recesión, "creemos que es solo cuestión de tiempo que el sector se debilite bajo el peso de los considerables retos macroeconómicos. Los bancos están endureciendo sus normas de concesión de préstamos y la dinámica restrictiva del crédito va a suponer un lastre para la actividad en el segundo semestre".

"El repunte del índice ISM de servicios hasta un máximo de cuatro meses del 53,9% en junio, desde el 50,3%, deja la media ponderada de los índices de servicios y manufacturas en un nivel que, históricamente, ha sido coherente con el estancamiento del PIB. Se trata, pues, de una mejora respecto a los últimos meses, cuando ese índice medio se situaba en territorio recesivo, pero sigue sugiriendo que la subida de los tipos está pesando sobre la economía real", redondea Paul Ashworth, de Capital Economics.

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