Bolsa, mercados y cotizaciones

El volantazo de China con el yuan y su incertidumbre económica golpean a unos mercados ya tocados por las actas de la Fed

  • Decide reforzar la débil moneda un día después de calmar a los inversores
  • Esta inseguridad ha añadido cierto temor a unos mercados ya inquietos
  • Preocupa la debilidad de China tras el covid y que el estímulo sea insuficiente
Foto: iStock

El clima ha vuelto a ser pesimismo en las bolsas en las últimas horas. Una cuota corresponde a las actas de la reunión de la Reserva Federal de EEUU de junio, publicadas este miércoles. Pero otra parte importante corresponde a las preocupantes noticias que llegan desde China. Las autoridades han dado en 24 horas un volantazo con el yuan que ha creado inseguridad entre los inversores. Al mismo tiempo, los tambores de su debilidad económica tras el golpe del covid suenan cada vez más fuerte.

Wall Street cerraba anoche con moderadas caídas después de conocer las actas de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed de junio, en las que se reflejaba cómo la decisión de pausar las subidas de tipos no fue del agrado de todos los miembros. Este matiz genera incertidumbre y perspectivas de un mayor endurecimiento. Esto llevaba al bono a dos años de EEUU a acercarse al 5% y a las notas del Tesoro a 10 años a rozar el 4%.

Si ese marco ya predisponía a una cierta debilidad en las bolsas asiáticas, las noticias en torno China lo han empeorado. En primer lugar, el Banco Popular de China (PBoC) ha salido en apoyo de un debilitado yuan justo un día después de haber pedido tranquilidad a los inversores ante la debilidad de la moneda.

En concreto, el banco central ha ampliado el apoyo al yuan mediante un tipo de referencia diario más fuerte un día después de que el periódico estatal del banco publicara un comentario en el que afirmaba que el país dispone de herramientas de sobra para estabilizar la debilitada moneda. Otros esfuerzos para apuntalar el yuan han incluido la decisión de los mayores bancos chinos de reducir los tipos de los 453.000 millones de dólares en depósitos en dólares de las empresas del país, el segundo recorte en cuestión de semanas.

El PBoC ha fijado este jueves el tipo de referencia del yuan en 7,2098 por dólar, 360 pips por encima de la estimación media de Bloomberg, lo que supone la mayor diferencia desde noviembre. La fijación limita los movimientos del yuan onshore (negociado en China) en un 2% a cada lado.

"El Banco Popular de China está interviniendo para frenar el ritmo de depreciación del yuan. En los dos últimos meses, tanto el yuan nacional como el extranjero se han debilitado alrededor de un 4,8% frente al dólar. Durante la mayor parte de ese periodo, la fijación del yuan interno se ajustó en líneas generales a la mediana de las estimaciones, lo que sugiere que el banco central no estaba defendiendo un nivel concreto. Sin embargo, desde los últimos días de negociación de junio, el cruce USD/CNY se situó significativamente por debajo de las estimaciones de los bancos, lo que indica que las autoridades están frenando la velocidad de caída del yuan", señalaba este miércoles Eugenia Victorino, estratega del banco sueco SEB.

Por otro lado, las conclusiones de los analistas de Goldman Sachs tras departir con inversores locales chinos no han gustado a los mercados. La lectura común es que es probable que los máximos dirigentes chinos se abstengan de presentar estímulos agresivos o grandes reformas económicas en una reunión clave prevista para finales de este mes.

Entre esos clientes de Goldman había gestores de activos de aseguradoras, fondos de inversión y fondos de capital riesgo, según han escrito los economistas del banco en una nota de investigación. "Los clientes locales no esperaban que en la reunión del Politburó de julio se adoptaran medidas importantes de flexibilización política o de reforma estructural", apuntan los estrategas encabezados por Maggie Wei en referencia a la reunión prevista de los 24 altos cargos del Partido Comunista, incluido el presidente Xi Jinping.

Las reformas estructurales -que podrían abordar problemas en el mercado inmobiliario o los retos de financiación de los gobiernos locales- "no se anunciarían pronto, ya que los responsables políticos en el interior todavía parecen estar explorando diferentes opciones políticas", han escrito también.

La reunión del Politburó en julio marca tradicionalmente la pauta de la política económica para la segunda mitad del año. Los inversores seguirán de cerca la reunión de este mes en busca de pistas sobre si Pekín tomará medidas contundentes para impulsar el crecimiento.

La recuperación económica está perdiendo fuelle en medio de la renovada debilidad del mercado inmobiliario, el profundo endeudamiento de los gobiernos locales, un desempleo juvenil sin precedentes, la atonía de la confianza de los hogares y las empresas, así como las tensas tensiones geopolíticas. Los datos que se conocían la madrugada de este miércoles ahondaban en la tendencia: la actividad de los servicios chinos se debilitó en junio, según el PMI Caixin, que creció al ritmo más lento en cinco meses. El indicador compuesto (manufacturas y servicios) cayó de 55,6 a 52,5 puntos.

Por último, los inversores también han tenido que digerir la noticia de que los bancos chinos han dejado de comprar bonos emitidos en la zona de libre comercio de Shanghai tras un mayor escrutinio regulador, en un hecho que perjudica a los vehículos de financiación de los gobiernos locales.

El índice Hang Seng de Hong Kong se ha dejado un 3%, mientras que los índices de Japón y Australia cayeron más de un 1%. Los futuros de EEUU se dejan más de un 0,4%, agravando las pérdidas del S&P 500 el miércoles. Los contratos del Euro Stoxx 50 también retrocedían, abriendo después el índice continental con caídas por encima del 1%, lo mismo que el Ibex 35 español.

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