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El mercado busca pistas de un error de política monetaria

  • El miércoles se publican las actas de la última reunión de la Fed
Christine Lagarde, presidenta del BCE. Foto: Reuters.
Madrid

Demasiado rápida o demasiado lenta. El equilibrio en la retirada de estímulos por parte de la Fed y del BCE es cada vez más frágil, con la inflación disparada, el adelanto de expectativas de subida de tipos y el riesgo creciente de que un fallo monetario por exceso o por defecto frene la recuperación.

La alemana Isabel Schnabel, voz de peso del comité ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), mostró esta última semana un tono conciliador y flexible, al admitir que "debido a la pandemia [...], la incertidumbre en torno a las perspectivas de inflación es inusualmente alta" y asegurar que se "puede confiar en que tendremos en cuenta esta incertidumbre en nuestra toma de decisiones", con el objetivo de calmar los ánimos respecto a la deuda de la eurozona.

Un mercado de bonos en el que desde que Christine Lagarde, presidenta de la institución, admitió una seria preocupación por la escalada de los precios, a principios de febrero, no han parado de subir los intereses en general, acrecentando la amenaza de ahogar la recuperación económica en marcha, sobre todo en el caso de las países más endeudados, como son España o Italia.

"La presidenta del BCE se mostró notablemente dura en su conferencia de prensa en el inicio del mes, preparando el terreno para el anuncio formal de una normalización más rápida de la política monetaria en marzo", recuerda Hans-Jörg Naumer, director de análisis de Allianz Global Investors, quien resume que "en este contexto, parece probable que acelere el proceso de tapering y ponga fin a las compras (netas) de bonos ya en otoño, y esto abriría la puerta a una primera subida del tipo de depósito, que probablemente se producirá en el cuarto trimestre de 2022".

Solo un par de días después de Schnabel, la propia Lagarde siguió la misma línea de la alemana y se matizó a sí misma al argumentar en una entrevista que "si actuáramos ahora con demasiada precipitación [incrementando los tipos], la recuperación de nuestras economías podría ser considerablemente más débil y se pondría en peligro el empleo, y eso no ayudaría a nadie".

Pero el partido ya se estaba jugando de vuelta en Estados Unidos, donde un dato de inflación del 7,5%, con el IPC subyacente, que excluye los productos más volátiles, en el 6%, aumentó la presión sobre la Fed, y contagió la incertidumbre por el riesgo de un fallo de política monetaria a prácticamente todo el mercado financiero global.

Esta situación podría agravarse con la publicación este mismo lunes de un avance del 8% en enero del índice de precios de producción (IPP), según la previsión y tras el histórico 8,3% de diciembre, o con la lectura que se haga de las actas de la última reunión de la institución que preside Jerome Powell.

Yves Bonzon, CIO de Julius Baer, observa respecto a los movimientos de la Fed, que en momentos como el actual, cuando las medidas de emergencia dejan de ser necesarias, "es prudente retirar el estímulo monetario con sumo cuidado, de manera que la disminución de la liquidez en el sistema financiero no provoque también una retirada de la liquidez en la economía real".

Y subraya que "el cambio de rumbo de la Fed en las últimas semanas transmite un mensaje cargado de pánico y premura". No obstante, explica que para saber si esa contracción de la liquidez se transmitirá a la economía real, habrá que ver "cuál será el ritmo y la intensidad de las acciones de la Fed sobre los tipos de interés y el tamaño de su balance" y si "tomará el relevo la demanda de crédito del sector privado".

En el caso del BCE, "vemos con buenos ojos la normalización de los tipos de interés en Europa, ya que acabaría con el régimen tóxico de las tasas negativas, sin embargo, dado los fundamentos económicos y demográficos, no creemos que el potencial de subidas muy por encima de cero sea alto", continúa el experto del banco suizo.

De momento, el Tesoro Público de España sigue acelerando en las emisiones de deuda, aprovechando unas condiciones de financiación que siguen siendo buenas, o incluso muy buenas -el interés del bono de referencia ha aumentado hasta el 1,3%, todavía por debajo del coste medio de la deuda de cerca del 1,6%- y colocó el 9 de febrero 7.000 millones a 30 años, cumpliendo el 20% del objetivo de emisión bruta anual, alargando vida media y reduciendo costes de la cartera.

"Los bancos centrales tienen ante sí un delicado ejercicio de equilibrios para no cometer un error de política monetaria: subir tipos demasiado (o demasiado rápido) asfixiará la economía, ya que las quiebras se dispararán (debido a los elevados niveles de deuda), pero, por otro lado, la inflación podría arraigar si se actúa con demasiada lentitud", reflexionan en Fidelity, donde concluyen: "La historia demuestra que la inflación puede resultar tremendamente difícil de controlar cuando ha arraigado".

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Comentarios 4

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Pero que cara de lista tiene esta señora......"PA-TA-TA".

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#1
ee
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Es el sistema, ellos fijan el precio futuro del dinero (interés) los bancos el pasado (garantías). O dinero caro (interes alto) para todos (garantías bajas) o dinero barato sólo para ricos.

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#2
Lagarde debe ser cesada
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Tener a alguien tan inútil e incompetente como Lagarde al frente del BCE es un error en sí mismo.

Lagarde no ha hecho más que meter la pata hasta el fondo allá por donde ha pasado. Recordemos su nefasta etapa al frente del FMI... fue un desastre.

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#3
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Los bancos españoles tienen 140.000 millones solo en deuda de ESPAÑA, otro tanto de otros países si suben los tipos se les hará en boquete en el valor de ese activo

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#4