Bolsa, mercados y cotizaciones

La tensión ya se deja sentir en las bolsas: Rusia cae un 12% en el año

  • Wall Street cede un 6,5% y Europa un 1,6%
Dreamstime.

La tensión en Ucrania hace temer que Europa esté más cerca de una guerra de lo que ha estado en décadas y las bolsas empiezan a poner el foco en este asunto con Rusia como la principal damnificada. El MOEX (el principal indicador bursátil del país denominado en rublos)y el RTS (que aglutina a los 50 valores más grandes y líquidos en un índice calculado en dólares) retroceden en la semana un 5% y un 4%, respectivamente, y las pérdidas anuales ya alcanzan el 9% en el caso del primero y del 12% en el segundo.

Los parqués occidentales tampoco escapan a los números rojos en el conjunto de 2022, con Wall Street cediendo un 6,5% y Europa un 1,6%. Pero estos descensos han estado relacionados con el aumento de la rentabilidad de los bonos por el temor a la Fed, que ha propiciado un ajuste en las valoraciones de las compañías de crecimiento. De hecho, el Viejo Continente ha sufrido en menor medida este ajuste y su corrección ha sido hasta el momento modesta.

"Puede decirse que hoy [por ayer] es el primer día en que podría pensarse en que el tema de Ucrania empieza a tener cierto impacto en el mercado. Las bolsas europeas deberían ser más sensibles a esta cuestión y se está produciendo una caída de cierta importancia que en parte puede reflejar un aumento de las tensiones geopolíticas", señala Nicolás López, director de análisis de renta variable de Singular Bank.

¿Qué empieza a descontar el mercado? El deterioro de las relaciones entre Rusia con la Unión Europea y Estados Unidos podrían tener repercusiones importantes para el sector energético, el sistema bancario y la economía de Rusia en términos de convertibilidad del rublo, así como para los altos funcionarios rusos si Washington y Bruselas imponen sanciones más duras.

"Estos riesgos geopolíticos y relacionados con las sanciones representan una de las principales limitaciones para la calificación crediticia de Rusia", señala Levon Kameryan, analista senior de Scope Ratings. El experto recuerda que las sanciones existentes y el riesgo de que se impongan más han desalentado la inversión extranjera.

"La inversión extranjera directa entrante se redujo desde una media anual de 55.000 millones de dólares en el período 2010-2013 a unos 20.000 millones de dólares en el período 2018-2021", agrega.

Compras en deuda

La búsqueda de refugio frente a la venta de acciones tecnológicas y la preocupación por el aumento de la tensión entre Washington y Moscú también se reflejó este viernes en el mercado de deuda soberana.

Así, la rentabilidad del T-Note estadounidense a diez años caía –baja cuando los precios suben–, con datos a media sesión, cerca de 5 puntos básicos hasta el 1,75%, y la del bund alemán a diez años cedió 4 puntos básicos hasta el -0,065% sólo dos días después de haber regresado a terreno positivo por primera vez desde mayo de 2019.

"El repunte de los bonos [por precio] en la actualidad se debe al posicionamiento de los inversores y a la disminución del riesgo a nivel mundial debido a la persistencia del conflicto entre Estados Unidos y Rusia en torno a Ucrania y como reflejo de la fuerte debilidad de los mercados de renta variable", señala Andrew Ticehurst, estratega de renta fija de Nomura en declaraciones recogidas por Bloomberg.

Ahora bien, ¿hay un riesgo real de guerra? En opinión de Chris Iggo, CIO de AXA Investment Managers, "no creo que los mercados puedan valorar lo que puede ocurrir en este tipo de acontecimientos. El resultado es sólo binario a un nivel muy simplista (Rusia invade o no), pero incluso eso plantea la cuestión de a qué deberían responder los mercados". En este escenario, el experto señala que los activos seguros se comportarían muy bien, la renta variable se hundiría debido a los riesgos para el crecimiento económico, y el dólar se dispararía frente al euro porque una guerra en Ucrania sería un problema práctico muy inmediato para Europa. "Rusia tiene una fuerte carta que jugar en términos de suministro de gas natural a Europa y un mayor aumento de los precios podría hacer un daño real a las economías europeas, incluyendo el Reino Unido", concluye Iggo.

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