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Fórmula de la planificación financiera: ingresos menos ahorro, igual a gastos

Lograr la libertad financiera una vez alcanzada la edad de jubilación parece algo difícil de construir, pero no imposible si se ahorra de forma sistemática y ordenada. Pero en esa obligación de sistematizar el ahorro, se necesita deconstruir la fórmula que muchos tienen en la cabeza de que hay que ahorrar con lo que sobra de restar los gastos a los ingresos. Según los expertos que participaron ayer en una jornada en la que se abordó la importancia de ahorrar a largo plazo y de prepararse para la jubilación, con la colaboración de Bestinver, la ecuación correcta es que a los ingresos hay que restarle el ahorro y, lo que queda, dedicarlo al gasto.

"Estamos acostumbrados a la ecuación de ingresos menos gastos es igual a ahorro y hay que invertir esa ecuación: de nuestra partida de ingresos se debe dotar un gasto al ahorro. Es decir, que el ahorro sea una partida más de nuestro gasto y, si nos queda algo después de ahorrar, gastemos. Pero no al revés", indica Ángel Martínez Aldama, presidente de Inverco.

Con él coincide Natalia de Santiago, autora del libro Invierte en ti, que estima que una persona debería dedicar entre un 10% y un 20% de sus ingresos al ahorro, aunque incide en que, más que la cantidad en sí, lo importante es el gesto y la constancia. "Últimamente dedico mucho tiempo a evangelizar sobre ese cambio de chip de que ahorrar no es lo que queda en la cuenta a final de mes. La fórmula es ingresos menos ahorro menos gastos suma cero. Parece una tontería, pero quita el sentimiento negativo de que ahorrar es privarse", profundiza.

"A esa ecuación yo añadiría el siguiente paso y es que ese ahorro hay que ponerlo a trabajar, porque no es eficiente que se lo coma la inflación y que cada vez se tenga menor poder adquisitivo. Hay que darle un sentido al ahorro, es decir, buscar para qué me sacrifico y para qué ahorro hoy", desarrolla Francisco Márquez de Prado, executive sales director de J.P. Morgan Asset Management. "Una vez tienes el para qué", continúa, "hay que mirar el horizonte temporal de la cartera y, con ello, ya sabes el asset mix que debes tener. El último paso de todo, por lo tanto, es el producto y sus comisiones".

Además, ese ahorro debe hacerse de forma sistemática y no concentrarlo en la recta final del año. La relevancia de esta máxima se observa en un cálculo realizado por Bestinver: "Hicimos un estudio sobre el ahorro que presentamos en la carta trimestral de diciembre, en el que se mostraba la importancia de estar invertido, ya que si un inversor se pierde las diez mejores sesiones de bolsa en una década la rentabilidad baja del 7% anualizado al 3%. Y si se pierde las 20 mejores, el rendimiento se reduce al entorno del 0%. De ahí la importancia de las aportaciones periódicas para que el ahorrador construya una base", señala Rafael Amil, director de negocio de Bestinver.

El efecto de concentrar las aportaciones en la recta final de cada ejercicio se observa, sobre todo, en los planes de pensiones. Este año será el primero en el que el ahorrador verá reducida la aportación que podrá desgravarse en Hacienda con los planes del sistema individual, que baja de 8.000 a 2.000 euros. Con el inconveniente, además, de que aún no se ha desarrollado el mecanismo para crear el plan de empleo público con el que el Gobierno pretende impulsar los planes de empresa. "Reducir las aportaciones del sistema individual es un gran error del Gobierno tanto en el fondo como en la forma", valora Aldama. "Lo que implica es una miopía a corto plazo, cuando la necesidad de ahorro a largo plazo es absolutamente necesaria. La inmensa mayoría de trabajadores por cuenta ajena no tienen planes en sus empresas. Por tanto, si lo que se quiere es potenciar el ahorro a través de las compañías, se debería canalizar, desarrollar y, cuando ya tenga velocidad de crucero, plantear si es necesario o no reducir los ahorros en los sistemas individuales", considera.

De ahorrador a inversor

En los últimos años la inflación no ha sido un problema para el ahorrador. Pero el escenario de mercado ha cambiado y la expectativa es que se produzca una subida contenida de ésta hasta alcanzar el 2%-2,5%, con el consecuente impacto negativo que ello conlleva en el ahorro parado en depósitos, cuentas a la vista y efectivo, que roza el billón de euros. A efectos prácticos, "la inflación puede verse como un dividendo negativo", describe Amil, de ahí que "el ahorro tenga que ir dirigido a inversión, y cuanto antes se empiece, mejor".

"En España se ahorra. El problema es que no se pone a trabajar todo ese ahorro", explica Márquez de Prado, "por lo que ese dinero que salvamos cada vez vale menos". Por eso, y en su opinión, es necesario que el ahorrador dé el salto a inversor. Algo que le permitirá beneficiarse de la magia del interés compuesto, "que no es más que los intereses que ofrece el mercado van generando más intereses, provocando un efecto bola de nieve".

Se ve más claro aún con un ejemplo: "Si se deja trabajar el ahorro a largo plazo, con una rentabilidad del 7% en renta variable, que no es desmedida, hablamos de doblar la inversión en diez años. Y si la rentabilidad se eleva al 11% en años puntuales, se triplicaría. Y no hablamos de situaciones que no se hayan producido en el pasado", especifica Amil.

En ese salto de ahorrador a inversor, "el ahorrador se tiene que sofisticar", dice Natalia de Santiago, "y yo encuentro que la industria no ha dado el paso para que ambos se encuentren en un punto intermedio, para que los productos de inversión sean más fáciles de entender. Debe hacerse un esfuerzo por las dos partes".

En este sentido, Aldama estima que "se puede mejorar mucho, sin duda, pero es un tema que no depende de las entidades, sino de Bruselas, ya que es la que define la estructura, los campos y hasta los tamaños de letra de los folletos". Dicho esto, "el mundo de los fondos es uno de los más transparentes que hay dentro del ahorro, aunque hay que seguir ganando en transparencia y en comprensión", añade.

Amil coincide con que el sector de los fondos de inversión es muy transparente y considera que en esa conversión de ahorrador a inversor, además de mayor transparencia, se necesita acompañar a los clientes en su inversión y facilitar el acceso a ella. "Nosotros hace meses bajamos los mínimos de la inversión en muchos de nuestros fondos precisamente por eso, para facilitar la labor del joven que pueda invertir cuanto antes", indica.

Con un toque de humor, Natalia de Santiago explica en su libro que elegir una entidad financiera es como buscar pareja: "El primer escollo es explicar que no a todo el mundo le conviene el mismo banco porque cada uno tiene unos objetivos y un horizonte, y pasa lo mismo con la inversión. Parece que hay una maravillosa, igual para todos y no. Hay que encontrar la mejor para ti, Otro punto relevante es que para el usuario no es fácil entender la fiscalidad de cada tipo de inversión".

En lo referido a los fondos de inversión, los españoles se benefician de la exención fiscal en los traspasos, aunque solo 6 de cada 10 partícipes sabe que existe esta ventaja, según una encuesta realizada por Inverco. "Tenemos un sistema fiscal adecuado en el entorno europeo. No tenemos el peor, pero tampoco el mejor. Hay muchos países de Europa en el que las plusvalías, a los seis meses, no tributan. Es el caso del centro de Europa, Luxemburgo, Austria, o de los Países Bajos... Y otros tienen un tipo impositivo más bajo. El mecanismo de los traspasos es para paliar que la tributación del ahorro no ha hecho más que empeorar desde que pasamos del sistema de la ley del 91, de los coeficientes reductores, a ese tipo mínimo que llegó a estar en el 15%. Ahora el tramo alto se encuentra en el 26%", traza Aldama.

El peso del 'ladrillo' en España

Una diferencia made in Spain es que el grueso de la riqueza de los españoles se cimenta sobre ladrillo. Tan solo un 22% de la riqueza es financiera, según los últimos datos disponibles en el Banco de España. Pero, ¿acaso es eficiente en la construcción del ahorro a largo plazo? "Eficiente puede serlo, pero hay un efecto bastante demoledor y es el tema de la liquidez", dice Amil. "La inversión en ladrillo, en momentos puntuales, está carente de ella. Por otro lado, hay muchos inversores que invierten en inmobiliario y no se dan cuenta de que ya están invertidos en este sector a través de sus inversiones financieras. En algunas carteras de Bestinver es posible encontrar a Merlin Properties, o incluso cotizadas internacionales, como el aeropuerto de Zurich. Hay que pensar en la pirámide poblacional, plantearse cuántas personas comprarán vivienda en unos años frente a cuántas invertirán en activos financieros directamente. En los últimos años se ha tenido un acceso fácil al inmobiliario, y creo que en los próximos años la ecuación se irá compensando", señala.

Desde J.P. Morgan Asset Management, donde tienen una visión muy amplia de lo que sucede en otros países, recalcan que nuestra estructura es muy distinta a la de otros mercados e inciden, además, en la importancia de la transparencia, un atributo propio de los fondos de inversión: "Un fondo te dice lo que vale cada día tu patrimonio y no sé si en el inmobiliario ocurre lo mismo. Fuera de España se dan cuenta de la importancia de la diversificación. Alguien con el 80% de su patrimonio en inmobiliario, con su salario o pensión también ahí... lo tiene todo en España, que supone alrededor de un 2% del PIB mundial. Igual compensa tener más peso en activos financieros para tener más exposición a otros mercados", indica Márquez de Prado.

Aldama indica que él pondría el foco en el stock de activos inmobiliarios que tenemos ya, de entre 4,4 y 4,5 billones de euros, y "en cómo nos deshacemos de éstos para poder financiar una jubilación de 30 años. Aquí es donde los poderes públicos tienen una responsabilidad, de poder cambiar los comportamientos, y es que se facilite ese tránsito del ahorro inmobiliario hacia el financiero".

¿Asumir algo más de riesgo?

Detrás de esa mayor inflación se encuentra una recuperación progresiva de la economía y la sombra en el horizonte de la temida retirada de estímulos que amenaza con potenciales pérdidas en renta fija, en un escenario en el que en el mejor de los casos vendrá una travesía del desierto para el inversor conservador y en el peor una glaciación. ¿Se debe, entonces, asumir más riesgo teniendo en cuenta que la inversión debe hacerse a largo plazo? Amil estima que no: "Yo noto desde hace tiempo que el inversor en España ya no considera a la renta variable como una inversión tan agresiva, lo que hay que plantearse es el horizonte temporal".

En Inverco indican que la profesionalización de la inversión hará que los gestores adecúen sus carteras a los horizontes y expectativas de los inversores. "Debe tenerse muy claro que ese horizonte de medio y largo plazo es el que hay que mantener", señala Aldama, quien recuerda que el mix de producto de la industria no tiene nada que ver con el de 2008: "Tenemos más de un 30% en renta variable y eso permite jugar con esa adecuación y perfil del cliente".

En cualquier caso, Márquez de Prado cree que no se debe tener miedo a la renta fija. "Si a los gestores les das flexibilidad, pueden moverse por zonas geográficas y tipos de activo. El mundo de la renta fija es inmenso y puede haber activos que se vean beneficiados y perjudicados. No metería miedo al cliente invertido en renta fija. Al revés, creo que parte de las carteras, dependiendo de su perfil, deben estar en renta fija porque habrá oportunidades".

Puede visionar la jornada completa aquí:

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