Bolsa, mercados y cotizaciones

El exCEO de Wirecard queda en libertad tras pagar una fianza de 5 millones y vende el 63% de su participación en la empresa

  • Las acciones de la 'fintech' se disparan después de tres días de desplomes
  • Braun dimitió el viernes por el polémico fraude contable en la compañía...
  • ...por el que se han 'evaporado' 1.900 millones de euros de sus cuentas

La compañía alemana de pagos Wirecard ha rebotado este martes un 18,82% en la bolsa de Frankfurt después de tres jornadas de auténticos desplomes. La Fiscalía de Munich detuvo en la tarde de ayer a Markus Braun, quien dimitió el viernes como consejero delegado por el fraude contable en el que está envuelto la firma. El directivo ha sido puesto hoy en libertad tras el pago de una fianza de 5 millones de euros y la obligación de presentarse ante la policía semanalmente. Además, ha vendido el 63% de su participación en la compañía (5,5 millones de acciones) por un importe de 155,1 millones de euros.

Braun ofreció gran parte de sus acciones como garantía para un préstamo de margen de 150 millones de euros por parte de Deutsche Bank en 2017. El desplome de la cotización de los títulos de la empresa ha provocado que el ejecutivo tenga que vender una gran parte de sus títulos para poder hacer frente a ese préstamo. Así, Braun no es el mayor accionista de la empresa al contar con 3,2 millones de títulos, frente a los 3,78 millones de Vanguard, 3,62 millones de Artisan Partners, 3,57 millones de Blackrock y 3,51 millones de acciones de Deutsche Bank.

Fue consejero delegado de la fintech alemana desde 2002 hasta la semana pasada. En la tarde de este lunes se entregó en las oficinas de la Fiscalía de Munich después de que esta emitiera una orden de arresto.

Markus Braun, que había viajado voluntariamente desde Viena la ciudad alemana, ha garantizado en las primeras declaraciones su colaboración con la justicia. Ha pasado la noche en la cárcel.

La justicia bávara acusa al directivo de haber inflado el volumen de negocios de Wirecard, simulando ingresos de la entidad y manipular así el mercado, con una información financiera más atractiva para inversores y clientes.

La Fiscalía considera que el ex consejero delegado no actuó solo, sino posiblemente en cooperación con otros cómplices en la sede central de Wirecard en Munich.

En este sentido, la agencia Reuters avanzó ayer que las autoridades alemanas estudiaban la detención tanto de Braun como del exdirector de operaciones de la compañía Jan Marsalek. Ambos son de nacionalidad austriaca, por lo que existía el riesgo de que intentaran huir de Alemania.

Marsalek no ha sido detenido, pero sí despedido de manera definitiva precisamente en la tarde de este lunes, según anunció la fintech en un escueto comunicado. El jueves pasado ya fue cesado de manera temporal, sin explicaciones por parte de la compañía.

1.900 millones... ¿que no existen?

Precisamente ese día (jueves 18 de junio) fue en el que las acciones de Wirecard, cotizada en el Dax 30 (el principal selectivo del mercado bursátil alemán) comenzaron su debacle. La compañía anunció que tiene un 'agujero' en sus cuentas por 1.900 millones de euros por el que volvía a retrasar la publicación de sus resultados de 2019 sine die.

La auditora de la compañía, Ernst & Young (EY), se negó a firmar el balance del pasado año por las dudas sobre la existencia de haberes bancarios en cuentas fiduciarias en Asia por valor de 1.900 millones de euros, sobre los que no había comprobaciones suficientes. El director financiero en el sureste asiático y un fiduciario eran los que supuestamente gestionaban los negocios que no existían.

Wirecard indicó que el dinero se encontraba en dos cuentas en dos bancos filipinos, el Banken BDO Unibank y el Bank of the Philippine Islands, que aseguraron que no atesoraban esas cuentas y que la compañía alemana no era su cliente. Además, los documentos que mostraban la existencia de esas cuentas de depósito estaban manipulados con firmas falsas de directivos.

La noticia provocó el viernes "la dimisión con efectos inmediatos" de Markus Bruan, tal y como comunicó la empresa al mercado. Horas antes el empresario aseguró que la compañía podía ser "parte perjudicada en un caso de fraude de proporciones considerables".

Y ayer lunes a primera hora de la mañana Wirecard emitió otro comunicado con el que admitió que "hay una probabilidad predominante" de que los 1.900 millones 'desaparecidos' de sus cuentas realmente "no existan".

El gestor de patrimonios DWS, del Deutsche Bank, ha reducido en los últimos meses constantemente su posición fiduciaria en Wirecard y estudia acciones legales contra la compañía.

Union Investment, uno de los mayores accionistas de la fintech, ha vendido la mayoría de sus acciones y también considera emprender acciones legales.

No es la primera vez que la firma se ve envuelta en polémicas de contabilidad. En octubre del año pasado, Financial Times publicó que Wirecard infló sus cifras relativas a 2018 de facturación y beneficio de filiales en Dubai e Irlanda para confundir a su firma auditora, EY. La compañía negó entonces tales acusaciones.

Sacudidas en bolsa

Con todo, desde el pasado jueves las acciones de la fintech viven auténticas sacudidas. Al cierre de ayer marcaron un precio de 14,44 euros al desplomarse un 44,07% en la sesión.

Respecto al cierre del miércoles (es decir, antes de que saliera a la luz el fraude contable), cuando marcaron un precio de 104,5 euros, el hundimiento era superior al 86%.

Sin embargo, y pese a la detención de Braun, los títulos han rebotado un 18,82%: han tocado un precio máximo intradía en los 18,84 euros, para cerrar en 17,16 euros. Por tanto, aún siguen muy lejos de recuperarse de su reciente debacle.

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