Bolsa, mercados y cotizaciones

El estrecho rango del euro/dólar aporta tranquilidad a la economía

  • La aversión al riesgo atrae el dinero al dólar
  • Pero la oferta masiva apunta a una depreciación
El euro se encuentra a un 2% de los mínimos de la crisis del coronavirus. Foto: Getty.
Madrid.

En la crisis del coronavirus, el tipo de cambio está siendo el factor menos preocupante para el mercado. Establecido un rango claro para el cruce entre el euro y el dólar, entre máximos y mínimos del año, el choque de fuerzas monetarias y fiscales promete estabilidad para las divisas.

El inesperado y simbólico pacto franco-alemán sobre un fondo para la recuperación económica de la UE de 500.000 millones ha neutralizado la tensión introducida en la eurozona por el cuestionamiento del programa de compras de deuda del BCE por parte del Tribunal Constitucional del país germano y apoyó un repunte del euro hasta tocar los 1,10 dólares por primera vez desde principios de abril a inicios de semana, que al cierre se desinfló. Un estrecho movimiento de apenas un par de puntos porcentuales reconocible en la actual crisis del Covid-19, durante la que el cruce de divisas se ha mantenido disciplinadamente entre el máximo que registró el 9 de marzo, en los 1,145 dólares, y el mínimo del 20 de marzo, en los 1,068, a pesar de la volitilidad vista en el resto de mercados.

Las contundentes respuestas de la institución monetaria, de la Comisión Europea e incluso del "establishment político alemán" -como recuerdan desde Ebury- a la polémica sentencia y el posterior anuncio del presidente francés Emmanuel Macron y de la canciller Angela Merkel provocaron el último rebote, que la mayoría de expertos fundamenta también más a largo plazo en la histórica oferta de dólares que ha favorecido la política ultraexpansiva de la Reserva Federal (Fed), pero el renacer de las tensiones comerciales globales mantiene la demanda de billetes verdes como la divisa de último refugio que es.

El euro se reivindicó, además, porque "el sentimiento económico europeo mejoró significativamente", explica el equipo de analistas de Monex Europe. Y gracias a ello, la divisa comunitaria se aleja cerca de un 2% del suelo de la crisis del coronavirus. Mínimos no vistos desde principios de 2017, ante el repunte de distintas fuerzas euroescépticas, con el Frente Nacional de Le Pen a la cabeza en Francia. El pulso a la eurozona lo mantiene ahora la línea dura de los socios del norte, con Austria y Holanda como principales escollos para que el fondo de 500.000 millones de euros se plasme finalmente con éxito. "Estaría integrado en el próximo presupuesto plurianual de la UE, podría financiarse gracias a la emisión de bonos y sería una herramienta efectiva para apoyar a los países en crisis", explican los expertos de Bankia, quienes consideran que "las ayudas podrían estar sujetas a cierta condicionalidad".

Pero el enfoque clave para el cruce de monedas está en el dólar. En el pico de tensión de la crisis, "la sed mundial de liquidez en dólares desencadenó una serie de respuestas de la Fed sin precedentes: si bien es, por supuesto, el banco central de los EEUU, sirve como el banco central de facto para el sistema financiero mundial dado el papel de la divisa norteamericana en el comercio mundial y la actividad financiera", analiza Richard Lawrence, gestor de Brandywine Global, filial de Legg Mason.

En la misma línea, Juan Ignacio Crespo, asesor del fondo Multiciclos Global de Renta 4, admite que "es muy sorprendente que el índice dólar se haya comportado en lo que va de año de manera tan estable, a pesar de las violentas turbulencias que se han producido en las bolsas y en el precio de las materias primas, especialmente en el petróleo, por no hablar de la reanudación de la guerra fría entre EEUU y China", y argumenta que "solo cabe una explicación: la demanda de dólares de estos últimos meses procedente de los países emergentes, y el pánico por el estrangulamiento de la financiación en dólares que se apoderó del mercado en algunos momentos, ha neutralizado la que debería haber sido depreciación cantada del billete verde por causa de que la Fed casi ha duplicado el tamaño de su balance".

"A corto plazo, es probable que la aversión al riesgo mantenga la demanda del dólar"

"A corto plazo, es probable que la aversión al riesgo mantenga la demanda del dólar", continúa Richard Lawrence, de Brandywine Global, quien considera que, "por ahora, la Fed parece haber hecho lo suficiente para aliviar lo peor de la contracción del dólar, aunque probablemente no lo suficiente como para empujar al dólar hacia una tendencia descendente sostenida". "El hecho de que los demás bancos centrales también hayan estado expandiendo su balance, aunque a un ritmo mucho más pausado, contribuyó a que el índice dólar se mantuviera tan estable", añade el economista Juan Ignacio Crespo.

A largo plazo, la historia debería ser diferente, "consideramos que las medidas de valor influyen en la determinación del rendimiento de las dividas, y, de esta manera, las métricas como la paridad de poder adquisitivo, y, actualmente, sugiere que el dólar permanece extremadamente sobrevaluado y, por lo tanto, apunta que el dólar se depreciará", argumenta el experto de la filial de Legg Mason. "Dicho esto, el dólar ha permanecido sobrevaluado sobre la paridad del poder adquisitivo durante los últimos cinco años, coincidiendo con, y posiblemente como resultado de, la candidatura y la presidencia de Donald Trump, lo que implica que las elecciones de 2020 pueden jugar un papel importante en la determinación del camino que tomará el billete verde después de noviembre", concluye.

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