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Los costes detraen hasta un 40% de rentabilidad a los fondos de inversión

  • La rentabilidad neta es mayor en los fondos indexados
Los costes detraen hasta un 40% de rentabilidad a los fondos de inversión
Madrid

Según un reciente estudio presentado por Esma, la autoridad europea de supervisión de los mercados, los inversores minoristas pagan hasta un 40% más que los institucionales por el mismo fondo de inversión, lo que significa perder ese mismo porcentaje de rentabilidad final. Cuando el partícipe comprueba el valor liquidativo de su fondo, este dato ya tiene descontados los gastos del fondo en su clase correspondiente.

Este es un tema recurrente para la industria de inversión pero no deja de perder trascendencia para los inversores minoristas, sobre todo por la pérdida de rentabilidad a largo plazo que supone la contratación de determinados productos financieros, como los fondos de inversión.

Normalmente un fondo suele tener dos clases como mínimo, una dirigida al inversor minorista y otra para el inversor institucional, como fondos de pensiones, que paga menos que el 'retail' a cambio de invertir una cantidad mucho mayor de dinero. Pero el minorista sale perjudicado en momentos de mucha volatilidad del mercado, como fue 2018, período que analiza el estudio de Esma.

En concreto, la rentabilidad media ese año fue de tan solo el 0,2%, casi ocho puntos porcentuales menos que en 2017. Pero el coste medio de los fondos solo bajó 10 puntos básicos, razón por la que el impacto de los costes se deja sentir. Y la Esma advierte de que mientras la pandemia siga afectando a los mercados, "los inversores deberían estar preparados para ver impactos negativos significativos en sus carteras".

La repercusión del coste de un fondo no depende tan solo de un par de años con mayor volatilidad en los mercados, sino que es un factor fundamental para analizar el rendimiento de un fondo a largo plazo. Si un inversor 'retail' hubiera invertido 10.000 euros en 2009 en fondos de bolsa, renta fija o mixtos, habría obtenido en 2018 una rentabilidad neta media de aproximadamente 6.160 euros más pero a cambio de desembolsar 2.800 euros en gastos.

El tema de los costes de los productos financieros es una de las principales preocupaciones de los reguladores europeos, como ya estableció la directiva Mifid II y su empeño en imponer más transparencia en la información y los gastos de los fondos de inversión, entre otros. El auge de la gestión pasiva en Europa ha acrecentado el interés de los inversores institucionales por los fondos de inversión con comisiones más bajas, sobre todo en los que no se desvían de la evolución del mercado. Pero los minoristas no tienen aún esa capacidad de presión.

La gestión activa no compensa

Aunque el rendimiento bruto de los fondos 'activos' fue superior que el obtenido por los fondos pasivos y los ETFs, las comisiones que paga el inversor hicieron que no compensara esa diferencia y que la rentabilidad neta fuera más favorable para los productos indexados. Según Esma, un inversor pagó un 1,5% de media en los primeros y solo un 0,6% en los segundos.

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