Bolsa, mercados y cotizaciones

Arranca la temporada de resultados y el mercado no se cree ni una caída del beneficio trimestral del 13% en Europa

  • Los analistas esperan un retroceso del 2,5% en EEUU, pero podría ser mayor
La temporada de resultados podía provocar una segunda oleada bajista en las bolsas.
Madrid.

Tras la finalización del primer trimestre del año, comienza la temporada de resultados empresariales, con la que se empezará a poner nombres y apellidos a esta crisis. Estas cifras, aunque todavía no serán las peores teniendo en cuenta que el parón económico ha llegado en el tercer mes del periodo, servirán para ver qué compañías han saltado el obstáculo, cuáles se encontrarán con un bache, cuáles entrarán en un socavón e incluso las firmas que perderán las ruedas por el camino.

Hasta ahora, solo había previsiones, además de varios profit warnings para estimar el impacto real que la crisis del Covid-19 tendrá en los beneficios de las empresas, lo que al final es el indicador más ajustado de la salud de estas y, en consecuencia, de la economía global. Los analistas ya venían avisando del desplome de las ganancias que cabe esperar para el conjunto del ejercicio. Según el consenso que recoge FactSet, el beneficio por acción (BPA) en Europa caerá un 10,5% en 2020 frente a lo reportado en 2019, mientras que en EEUU el deterioro previsto es del 3,1%. Sin embargo, las evaluaciones de los expertos tienden a ir con retraso respecto a la realidad y más cuando el tablero mundial se ha puesto patas arriba en un periodo tan corto de tiempo. "Las expectativas siguen siendo demasiado altas", reconoce Patrik Lang, estratega de Julius Baer.

"Apostar por una recuperación rápida es peligroso por la brecha entre los distintos países"

Por eso es importante empezar a tener datos negro sobre blanco, y de cara al primer trimestre del año las previsiones tampoco son halagüeñas. Desde que comenzó el ejercicio, los analistas han rebajado las estimaciones en cuanto al primer cuarto del año en un 17% y un 10,5% para el Stoxx 600 y el S&P 500, respectivamente. En el caso del Viejo Continente, se espera que el BPA alcance los 5,69 euros (la peor cifra desde 2016), lo que implica un retroceso del 13% frente al mismo periodo del año anterior después de tres años consecutivos de crecimiento. Al otro lado del Atlántico, la caída es muy inferior, ya que de momento se estima un paso atrás del 2,5% hasta los 36,25 dólares. "Esperamos que las ganancias toquen fondo en el segundo trimestre", continúa desde Julius Baer.

"Hay motivos para pensar que los beneficios resistirán mejor que en crisis anteriores, al menos en EEUU, donde el sector tecnológico ha crecido considerablemente a lo largo de los últimos 20 años", explican desde DWS. "Al fin y al cabo, los servicios virtuales, los productos esenciales, los servicios sanitarios, el consumo básico y las empresas de suministros concentran aproximadamente la mitad de los beneficios del S&P 500", añaden. "Por el contrario, la energía, la manufactura pesada y los servicios financieros representan en la actualidad un porcentaje menor que en las crisis anteriores", aseguran desde la gestora alemana. "Y las bolsas anticiparán la recuperación durante el segundo semestre", confía Patrik Lang.

Segunda oleada bajista

Eso sí, a corto plazo, la temporada de resultados del primer trimestre podría la causa de "la segunda oleada bajista de las bolsas tras la primera corrección [prácticamente vertical] del 30%", según advierte César Pérez, director global de inversiones de Pictet WM, quien explica que, después del crash, "las agresivas medidas monetarias y fiscales han permitido un rebote del mercado, ayudado también por el rebalanceo trimestral de muchas gestoras y firmas de inversión", pero considera que al producirse tan rápido el desplome, "muchos inversores no han vendido, pero quieren vender".

Un análisis que le lleva a pensar que los resultados empresariales serán "una vuelta a la realidad" y originarán "una segunda fase de caída durante las próximas semanas ya con datos reales, que pueden ser peores de los esperado por el consenso de analistas", concluye. No parece una visión descabellada, ni tremendista, vista la concatenación de advertencias, procedente de todo tipo de organismos, sobre el efecto de la pandemia de coronavirus tanto en la oferta como en la demanda de productos y servicios, con rebajas de objetivos de beneficios y cancelaciones de dividendos en todos los sectores y mercados, desde Apple hasta los bancos, pasando por industriales y grupos dedicados a los viajes.

Precisamente la aerolínea Delta Airlines, una de las importantes de Estados Unidos, abrirá fuego el lunes 13 de abril, con las bolsas europeas cerradas, pero con Wall Street ya de vuelta del parón de Semana Santa, y los expertos prevén que publicará pérdidas entre enero y marzo, que se acrecentarán en el segundo trimestre, según las mismas estimaciones, lo que podría marcar la tónica de todo el sector, quizá uno de los que en mayor visibilidad tiene el impacto de la hibernación económica. El arranque oficial de la temporal corresponde a los bancos norteamericanos, donde pueden surgir las primeras grandes sorpresas negativas, con JP Morgan, el primero en presentar el 14 de abril, habiendo avisado esta semana de que "los resultados del banco se verán afectados de forma significativa en 2020".

"Apostar por una recuperación rápida es peligroso, se están subestimando los efectos indirectos: si el período mínimo de confinamiento es de seis semanas, pero hay una brecha de ocho semanas entre los primeros países en imponerlo y el último afectado, esto aumenta significativamente el período de ineficiencia en la economía mundial", apunta Guilhem Savry, experto de Unigestion.

Aun hay 'dudosas' expectativas de crecimiento en Europa

El 15 de abril, ASML Holdings abrirá la temporada de resultados para las grandes compañías europeas, con expectativas de crecimiento. Le seguirán una industrial, Philips, también con buenas perspectivas y otra tecnológica, SAP. En este último sector es en los pocos que se pueden esperar sorpresas positivas, sobre todo en las ramas de 'software', junto a las compañías históricamente defensivas, aquellos que dependen de una demanda más inelástica, que no varía tanto en momentos de crisis, como eléctricas, empresas de productos de primera necesidad o dedicadas a la sanidad. En este grupo podrían encontrarse la energética Eni, que publica sus cuentas trimestrales el 24 de abril, o las farmacéuticas Sanofi y Bayer o la española Iberdrola, que lo hacen el 24, el 27 y el 29 de abril, respectivamente. Después vendrán las curvas, con las presentaciones de los resultados de Santander, el 28 de abril, y de industriales como Daimler, Volkswagen o Airbus, el 29 de abril, o la petrolera Total, el 30.

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