Bolsa, mercados y cotizaciones

Qué nota saca toda la bolsa española en aspectos medioambientales

  • Ocho valores obtienen la máxima calificación que otorga el proveedor CDP en la categoría de Cambio Climático
CDP evalúa el objetivo de huella de carbono, el uso de energía 'verde', las emisiones y el nivel de transparencia

Al igual que la Libertad guiando al pueblo en el célebre cuadro de Eugéne Delacroix, la inversión con criterios ASG (medioambientales, sociales y de buen gobierno) se ha convertido en la bandera a seguir en el mundo de la inversión. La cantidad de dinero bajo gestión que en la próxima década se va a destinar a estrategias socialmente responsables, ya sean acciones, bonos corporativos o deuda soberana, asciende a 20 billones de dólares según calcula Bank of America Merryll Lynch (BofAML) en su informe de perspectivas.

Y al calor de esta tendencia ha nacido un buen número de nuevas fuentes de información diferentes de las tradicionales y especializadas en aspectos no financieros. Más allá de los de sobra conocidos consensos profesionalizados de Bloomberg, FactSet o Reuters, han empezado a sonar nombres nuevos. Entre ellos, Vigeo Eiris (calificador de los bonos verdes de Iberdrola), Sustainalytics (que ha verificado emisiones del Instituto de Crédito Oficial), el sistema de divulgación global para empresas CDP (Carbon Disclosure Project) o Standard Ethics.

Estas nuevas fuentes de información están, en algunos casos, muy especializadas en materias concretas; unas se dedican a analizar solo los datos sociales, otras únicamente los de gobernanza, otros las medioambientales… En otros casos sí abarcan las tres siglas de la ASG. Los grandes proveedores tradicionales ya están reclamando su trozo de esta tarta (y pagando por él): Moody's ha entrado en el capital de Vigeo Eiris, S&P Global ha adquirido el negocio de calificaciones sostenibles de RobecoSAM (la pata de sostenibilidad de la gestora holandesa Robeco) y hace ya tres años que Morningstar (proveedor de datos financieros y de ratings) adquirió el 40% de Sustainalytics.

Empiezan a sonar nuevas fuentes de información como  Vigeo Eiris, CDP O Sustainalytics

La necesidad creciente de los gestores de contar con datos más allá de los puramente financieros para integrar los criterios ASG a la hora de seleccionar valores engorda el negocio de estas otras agencias, así como el interés que generan. Pero queda mucho camino por recorrer y su trabajo no está exento de controversias. Al no existir todavía unos estándares oficiales, los criterios que siguen unos y otros proveedores pueden ser muy dispares, por lo que una misma empresa puede obtener un buen rating ASG de una agencia y uno malísimo de otra.

Prueba de ello, por poner un par de ejemplos, es que de las 15 empresas españolas que forman parte del índice Dow Jones de sostenibilidad –Amadeus, BBVA, Santander, Bankinter, CaixaBank, Enagás, Endesa, Ferrovial, Naturgy, Iberdrola, Inditex, Indra, Mapfre, Red Eléctrica y ACS–, sólo Enagas y Ferrovial obtienen la máxima calificación que otorga la agencia CDP en la categoría de cambio climático. Y,en el caso de Santander se encuentra en el quinto escalón.

En esta ocasión vamos a fijarnos exclusivamente en las calificaciones otorgadas por CDP, uno de los proveedores de referencia en inversión con criterios ASG y que tradicionalmente ha estado más sesgado hacia el pilar puramente medioambiental. Y, en concreto, en la calificación que otorgan sobre cambio climático –también emiten ratings en aspectos como bosques, agua y cadena de suministros–.

CDP evalúa el objetivo  de huella de carbono, el uso de energía 'verde', emisiones y nivel de transparencia

Este proveedor es una organización benéfica y sin ánimo de lucro y someterse a su escrutinio tiene carácter voluntario, bien por convicción propia, bien porque un cliente involucre a sus proveedores. El acceso a los ratings que emite CDP es libre y gratuito a través de su página web y permite consultar las calificaciones que otorga este proveedor a las organizaciones en materia de cambio climático a partir de las respuestas a un cuestionario global con una nota de la A a la F, siendo A la máxima puntuación y F la más baja.

¿Qué factores evalúa? Entre muchos requisitos, considera el seguimiento y objetivos que se marca una empresa sobre su huella de carbono, el nivel de transparencia sobre los riesgos que asume en este ámbito, la eficiencia en relación al uso de energía y si ésta es verde, los mecanismos de control interno y de gestión para garantizar un seguimiento adecuado de las emisiones así como la visión global sobre la cadena de valor. También puntúa positivamente que una compañía implique a sus proveedores y que estos también demuestren que están comprometido con estos objetivos.

Las más aventajadas

De todo el conjunto de la bolsa española, sólo 8 valores forman parte de la lista de empresas que a nivel mundial obtienen la mejor calificación en la categoría de cambio climático según los últimos datos disponibles y correspondientes a 2019. Ordenadas por capitalización se trata de Telefónica, Aena, Coca-Cola European Partners, Ferrovial, Cellnex, Enagás, Acciona y Logista. Un podio que comparten con un total de 179 firmas entre las que se encuentran gigantes de Wall Street como Alphabet o Apple.

¿Cómo de sólidas son estas calificaciones? Por un lado, la mitad de estas empresas –la teleco, la distribuidora, la firma de infraestructuras y la compañía de bebidas– han sido capaces de mantener la máxima nota de manera consecutiva desde 2017. Por otra parte, tres miembros de esta lista –Aena, Cellnex y Enagás– han mejorado dos escalones en la última revisión, pasando de una B_a una A respecto a 2018. Y Acciona, por su parte, viene obteniendo desde 2014 una A, excepto en 2018, en el que descendió hasta A-. No sorprende cuando hablamos de una compañía en la que el 99% de su inversión es cero emisión en carbón.

Este ranking no permite solo diferenciar unas empresas de otras, también compararlas con la calificación que recibe, de media, su sector. Así Cellnex, por ejemplo, que logra una A, se sitúa cuatro posiciones por encima de sus comparables europeas y de la media del sector, que obtienen una C.

Aprobados

En el segundo escalón del ranking, con una valoración A-, la lista de compañías nacionales se amplía a 13 valores. En él se encuentran el resto de utilities del Ibex–Iberdrola, Endesa, Naturgy y Red Eléctrica–, valores relacionados con materias primas como Repsol, Técnicas Reunidas y ArcelorMittal, también están las primeras entidades bancarias –BBVA, CaixaBank y Bankia– y otras como Inditex, Mapfre y Mediaset.

Las mayores mejoras en este apartado las han protagonizado el banco bilbaíno y la acerera de la familia Mittal, que en 2017 conseguían una etiqueta C_y en dos años ha ascendido dos puestos. También es llamativo el caso de Mediaset España, que en 2013 –primer año en ser calificada– obtuvo una E y ha mejorado progresivamente hasta la A- actual, mientras que su matriz italiana no ha progresado de la F_desde 2016. Por el contrario, Naturgy es la única de este bloque que obtiene un resultado peor que el de 2018, cuando era una A.

En el siguiente escalón, con una B se sitúan Airbus, las tecnológicas Amadeus e Indra, las hoteleras NH y Meliá, las farmacéuticas Grifols y Almirall, IAG, Bankinter, Gestamp, Applus y Miquel y Costas. Mientras que para la farmacéutica catalana Almirall es su mejor puntuación desde 2014, no ha sido así para NH e Indra, cuyo resultado en 2019 fue peor que en el año anterior.

Respecto al resto de notas, Euskaltel es la única con un B-. Con una C se sitúan Santander, Siemens Gamesa, ACS, Inmobiliaria Colonial, Sabadell, Acerinox, Sacyr, Atresmedia, Ezentis y Cie Automotive. Ebro Foods es la única cotizada que obtiene una D.

El número de empresas que obtiene la calificación más baja –una F– asciende a 38 y sólo dos forman parte del Ibex 35: Merlin Properties y MásMóvil. Hay que tener en cuenta que esta última calificación no indica una falla en la administración y gestión medioambiental, sino que las compañías a las que se les ha pedido revelar sus datos no lo han hecho o no han proporcionado información suficiente para ser evaluadas. Por último, 38 firmas no reciben nota.

Hacia la homogeneidad

Esa dispersión entre lo que unos y otros proveedores consideran verde, o la valoración que realizan de los aspectos sociales y de buen gobierno de una misma compañía, la criticó David García, director de ISR (Inversión Socialmente Responsable) de Santander AM, en la VIII Edición del Ciclo Empresas que aportan valor al accionista, organizada por elEconomista. "Si, por ejemplo, analizas los ratings financieros que proporcionan S&P y Moodys's para una misma compañía, los datos de ambas son muy similares, tienen una correlación superior al 90%. Pero si haces lo mismo con los ratings de sostenibilidad, la correlación es inferior al 50%", explicó. Al no existir todavía una regulación, puede ocurrir que un proveedor de ratings dé más peso a la letra G del acrónimo (es decir, que valore más la gobernanza) y que otro considere más imporantes los aspectos verdes. En general, los expertos consideran que los aspectos de buen gobierno son los más relevantes y los más fáciles de auditar.

Los expertos consideran que la "g", la gobernanza, es el aspecto más relevante y más fácil de auditar

"Es cierto que los gestores se quejan de esas discrepancias", reconoce Fernando Luque, editor senior de Morningstar, "pero es que buena parte del análisis de la ASG es cualitativo", apunta. Además, aunque ocurra con los ratings de cotizadas concretas, "a nivel global no existen tantas diferencias; los datos de los dos grandes, MSCI y Sustainalytics, convergen", señala. Y a medida que la regulación exija más transparencia también habrá más indicadores y, por tanto, más homogeneidad.

La normativa que prepara la Comisión Europea –que deberá estar vigente, como tarde, en 2022– marcará un antes y un después en este sentido. Se centra en tres pilares. El primero de ellos, un reglamento sobre divulgación, que obligará a mostrar avisos legales sobre la manera en que los gestores integran los criterios ASG en su proceso de riesgo. El segundo es la taxonomía: la Comisión Europea trabaja en la creación de un marco para delimitar lo que es verde y lo que no. Cualquier producto financiero sostenible comercializado en la UE deberá contar con una etiqueta que verifique su impacto medioambiental. La taxonomía solo afectará a la A del acrónimo ASG y permitirá, por primera vez, comparar de forma objetiva dos fondos sostenibles y saber cuál lo es más. Con todo esto, será mucho más difícil que una gestora llame verde a algo que no lo es, y que este tipo de términos se utilicen como meras herramientas de marketing. La tercera pata de la regulación es la creación de dos índices bursátiles para compañías de bajo impacto carbónico. Pero la regulación europea incluirá, además, un estándar de bono verde. El gran cambio respecto a la situación actual es que, una vez la norma entre en vigor, todas las operaciones de bonos verdes deberán contar con un verificador acreditado por la UE.

A día de hoy, la inmensa mayoría de las emisiones de este tipo de deuda ya tienen detrás un verificador (las compañías recurren a ellos de forma voluntaria), pero esa figura no cuenta con esa acreditación de la UE que, en el futuro, implicará unos filtros de calidad. Una exigencia que no hace sino ampliar aún más el negocio de los calificadores de aspectos no financieros.

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Hp
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Son estafas el conocimiento de transformar la naturaleza en algo útil es la ingeniería y no hay ninguna oferta laboral. Como las medicinas alternativas aplicadas a otros.

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