Bolsa, mercados y cotizaciones

El buen gobierno es el criterio ASG más auditable y el social el más intangible

  • La inversión sostenible aporta valor a los accionistas y a la sociedad

La cantidad de dinero bajo gestión que en la próxima década se va a destinar a estrategias socialmente responsables, ya sean acciones, bonos corporativos o deuda soberana, asciende a 20 billones de dólares según calcula Bank of America Merryll Lynch (BofAML) en su informe de perspectivas.

Esto, para hacerse una idea, es prácticamente lo que capitaliza hoy el índice S&P 500. Un dato que explica el interés que ya alcanza la inversión con criterios ASG -medioambientales, sociales y de buen gobierno, por sus siglas en español- y una tendencia que va mucho más allá de una moda que ha llegado para quedarse, tal y como pusieron de manifiesto los participantes de la VIII Edición del Ciclo Empresas que aportan valor al accionista, celebrada este martes en la Bolsa de Madrid.

Prueba de ello es que el índice Footsie4Good Ibex, creado conjuntamente por FTSE Group y Bolsas y Mercados Españoles (BME), arroja una rentabilidad en 2019 del 36% frente al 18% que se anota el Ibex en su inversión Total Return, incluyendo dividendos.

Además, España se sitúa entre los diez primeros países por volumen emitido de bonos sostenibles y el importe de las emisiones de deuda verde asciende a 9.000 millones con datos de octubre, nueve veces más que en 2014 y 2015, lo que da una idea del crecimiento de este mercado. "La comunidad inversora tiene claro que un futuro estará totalmente integrada de forma transversal en las gestoras y no será una peculiaridad, sino algo que los inversores demanden a todas las firmas", señala Beatriz Alonso, directora de Renta Variable de BME.

En la jornada dedicada a la inversión socialmente responsable, organizada por elEconomista con el patrocinio de Ibercaja, Ferrovial, Deloitte y el apoyo de BME, los representantes de Ferrovial, Mapfre, y las gestoras de Ibercaja y Santander AM debatieron sobre la terminología que define a este tipo de inversión, cuánto debe pesar cada uno de estos tres criterios sobre el conjunto, la importancia que gestores y empresas conceden a los índices de sostenibilidad y las fuentes para identificar si una compañía es realmente socialmente responsable.

Los participantes colegiaron que el Dow Jones Sustainability es el nirvana de la inversión ASG. Sobre este último punto, Helena Redondo, socia de Sostenibilidad de Deloitte, que presentó el acto junto a Miguel Pareja Martínez, responsable de Banca Personal y Banca Privada Dirección Territorial Madrid y Noroeste de Ibercaja, puso sobre la mesa la necesidad de definir la terminología y la regulación en torno a la inversión socialmente responsable.

"Creemos que es una de las líneas que hay que homogeneizar para cuando alguien hable de esto se esté refiriendo a lo mismo. Claridad, que todos juguemos con las mismas cartas y sepamos de qué hablamos", destaca Redondo.

Miriam Fernández, de Ibercaja Gestión

¿Qué factor pesa más?

Los expertos fueron unánimes a la hora de explicar que es difícil establecer ponderaciones y estuvieron de acuerdo en que el buen gobierno es la rama que mejor se puede medir, mientras que la social, la más intangible, la que menos. "Es imposible darle un porcentaje a cada letra porque cada sector tiene su peso. A petroleras, y eléctricas, por ejemplo, le vas a exigir más en la 'E' (medio ambiente) que en la G (buen gobierno). Se exige más donde se flaquea, al igual que a los niños en el colegio", señala Miriam Fernández, gestora de Fondos y responsable ASG de Ibercaja Gestión.

En este sentido, Pedro Losada, director financiero de Ferrovial admite que "en este acrónimo estamos más avanzados que en los otros dos porque está estandarizado, hay parámetros que debes cumplir y son más comparables con el resto de compañías independientemente del sector donde está. La G es más fácil de auditar".

¿Es rentable?

Según los datos de Morningstar, en un 2019 en el que los principales mercados experimentaron subidas de doble dígito (y en el que, por tanto, batir a los índices era una ardua tarea), los fondos que invierten con criterios ASG han aguantado el pulso al mercado, anotándose rentabilidades cercanas al 20% en el año.

"Al menos el 60% de los estudios demuestra que no reduce la rentabilidad y que, igualándola, representa una buena herramienta para reducir riesgos", comenta García. "En nuestra propia experiencia hemos comprobado que estos fondos no generan menos rentabilidad que otros productos gestionados por los mismos equipos".

Y no solo eso: "Los inversores que aplican estos criterios tienen un perfil más de largo plazo e invierten con más convicción; es decir, te dan una base más estable tanto de accionistas como de bonistas, de modo que el precio de tu acción o de tu bono también es más estable", añade.

Para Fernández, "el consenso es que no hay detrimento en rentabilidad pero reduce los riesgos". "Tener en cuenta todos estos aspectos reduce riesgos y costes y abre nuevas oportunidades de negocio. Nuestro track record bate a los índices de referencia incluso netos con dividendo", destaca Fernández.

Fernando Mata, de Mapfre

Medioambiente: inversión temática y control de emisiones

¿Qué hay detrás de la A del acrónimo ASG? ¿De qué forma se traslada el factor medioambiental, al proceso de inversión? Lo explica, desde el punto de visto del comprador de estos activos, Miriam Fernández, gestora de fondos y responsable de inversiones ASG de Ibercaja: "La inversión temática te permite conseguir una exposición directa a empresas que se dedican a actividades como la gestión del ciclo del agua o la de los residuos, o a la economía circular; negocios que se caracterizan por sus menores emisiones de dióxido de carbono".

Otra forma de introducir la A en las carteras es analizar los indicadores que permiten saber si esas prácticas positivas para el medioambiente están implantadas en las compañías: "Tenemos los datos que nos proporcionan los proveedores externos, pero además hay que comprobar que esos objetivos intangibles sean intrínsecos a la estrategia de la propia empresa". Aquí entrarían aspectos que pueden parecer obvios pero que no lo son tanto, como, por ejemplo, contar con políticas que minimicen el consumo energético y de agua, tener fuentes de energía renovables, por ejemplo.

Otro aspecto crucial es que una compañía no tenga en el horizonte "controversias" vinculadas con el medio ambiente. "Es fundamental que las empresas cuenten con políticas que permitan evitar impactos negativos causados por su actividad en su entorno", explica David García, director de ISR de Santander AM. Y no solo eso: esas políticas deben ser medibles, ya que la finalidad es "comprobar que esa empresas está cumpliendo los objetivos medioambientales que se ha marcado".

Hasta aquí, el punto de vista de las gestoras, que hablan como compradoras. ¿Cuál es la visión de las empresas cotizadas, las vendedoras? En casos como el Ferrovial -que invierte en aeropuertos y en autopistas-, los inversores miran con lupa las emisiones de CO2, así que este un tema prioritario a cuidar. "El inversor se interesa mucho por nuestro objetivo de cero emisiones, porque quiere entender si esta es una compañía en la que quieran estar a medio y largo plazo", explica Pedro Losada, director financiero de la firma.

La preocupación del inversor por la reducción de la huella de carbono es mucho mayor en compañías como ésta (que por su propia actividad están vinculadas al uso de combustibles en aviones y en vehículos), aunque Losada comenta que "una autopista de peaje junto a otra congestionada permite reducir la congestián de ambas y, por tanto, contaminar menos".

¿Cómo lo aplica Mapfre? En lo relativo a su actividad -la prestación de seguros- Fernando Mata, su director financiero, explica que no aseguran "ni nuevas minas ni nuevos generadores de carbón". Y consideran "más medioambientales a las compañías que están más cerca de alcanzar la neutralidad de sus emisiones", afirma. ¿Calan en el día a día estos aspectos? "Hace un año nos fijamos el objetivo plásticos cero. Eso afecta al uso de botellas de agua, de vasos de café, de cucharillas... y el coste de haber cambiado ese material por papel en España es el mismo", añade Mata.

David García, de Santander AM

Los aspectos sociales, los más difíciles de medir

Si la gobernanza se muestra como la faceta más fácil de auditar, la S del acrónimo ASG se revela como la más difícil de medir, según los expertos que participaron en la jornada de Empresas que aportan valor al accionista organizada por elEconomista.

¿Qué cuestiones se deben incluir y cuáles no dentro de esta pata? La S aglutina aspectos tan amplios y diversos como el capital humano, la calidad de los proveedores, la seguridad en el producto... David García, de Santander AM, afirma que este pilar es "el más intangible de todos, y aunque haya factores que permiten medirlo, resulta más complicado llegar a conclusiones sólidas".

En palabras de Miriam Fernández, de Ibercaja, "si es más difícil de medir es porque regulatoriamente está menos estandarizado". Son aspectos "que valoramos como prioridad a la hora de analizar la compañía, pero resulta más complejos compararlos debido a la falta de homogeneidad".

Aspectos como, por ejemplo, la gestión del capital humano o las prácticas de retención del talento, "que, según un estudio de la London School of Economics, se traduce en una mayor productividad de los trabajadores", explica Fernández.

"Cada vez más estudios coinciden en la importancia que tienen la captación y la retención de talento en las empresas; y es cierto que cada vez existen más indicadores para medir estas cuestiones", señala David García, de Santander AM.

Incluso se han creado indicadores que miden la frecuencia de actualización en la red social profesional Linkedin de los perfiles de los empleados, ya que una mayor actualización implica que esos trabajadores están buscando empleo de forma activa.

Pero la letra S abarca también cuestiones como la calidad y las buenas prácticas de los proveedores de cada compañía, que no siempre son aspectos fáciles de controlar y que exigen una monitorización constante.

En opinión de la experta de Ibercaja, resulta "muy complicado que una multinacional como, por ejemplo, Nike, que cuenta con el 70% de sus proveedores en el continente asiático, aunque está trabajando en implantar políticas de seguimiento de todos ellos, consiga una nota de sobresaliente de forma continuada" en este aspecto; es más probable que, cada cierto tiempo, tenga que hacer frente a un escándalo relacionado con las condiciones de trabajo en alguna de sus factorías.

David García añade: "La parte de los proveedores es fundamental; si el grupo logra fidelizarlos y vincular sus objetivos con los suyos generará una cadena de provisión más eficiente, lo que se traduce en ahorro de costes y en generación de ingresos".

En lo relativo a los clientes, el director de ISR de Santander AM considera muy relevante "cuidar la calidad del producto, pero también prestar atención a la seguridad de la información", aspecto este último que se reveló fundamental en casos como el de Facebook y Cambridge Analytica, que el mercado recogió en su momento de forma contundente.

Pedro Losada, de Ferrovial

La gobernanza, la base fundamental de los tres pilares

¿Qué importancia le dan los gestores y compañías al criterio de buen gobierno? "Cada sector lo tratamos de distinta manera y en cada uno tendrá un peso mayor o menor el componente ambiental o social, pero la gobernanza es clave porque de esto depende lo demás. La gobernanza es la base de los otros dos pilares", afirma David García, director de ISR de Santander Asset Management.

En este sentido, el experto señala que desde su gestora buscan que un buen gobierno sea transparente, sólido y consistente, con funciones bien definidas para cada uno de los comités dentro de ese governance, una alineación clara de los objetivos y políticas que eviten los riesgos de corrupción.

En esta línea coincide con Miriam Fernández, gestora de fondos y responsable de de inversiones ASG de Ibercaja, quien opina que este criterio no ofrece nada novedoso. "Lo vital es que un consejo de administración esté compuesto como debe y no con vicios, alineamientos o compensaciones". Así, a la hora de seleccionar los valores para su fondo señala que "una estructura de gobernanza limpia y un mensaje claro de hacia donde va la compañía".

Y en cuanto a las cuestiones a evitar, cita las prácticas de evasión de impuestos como un punto negativo, por no mencionar los casos de corrupcion. "Es lo primero para excluir a una compañía porque mientras no esté resuelto no puedes invertir en ella", añade.

Respecto a la importancia que desde las gestoras se le da al cumplimiento de los planes estratégicos, Fernández Rubio asegura que desde el punto de vista de la gestión hay un balance claro entre los objetivos de corto, medio y lago plazo. "Tenemos que saber que esas compañías en diez años deben seguir formando parte de nuestra cartera".

¿Y qué representa este criterio desde el punto de vista empresarial? Para Fernando Mata Verdejo, director financiero de Mapfre, "la parte de Gobierno es la más importante. Estamos en dos mercados regulados y tenemos una obligación frente a nuestros inversores y asegurados de darles esa solvencia y compromiso de que cuando lo necesiten Mapfre va a estar allí en un futuro".

Sirva como ejemplo que en el año de catástrofes naturales que sacudió las cuentas de Mapfre en 2017, la española fue la primera entre las aseguradoras en provisionar las pérdidas en una horquilla de 150 a 200 millones de euros y el viernes pasado, cuando lanzó un profit warning.

"Cuando se producen catástrofes hay que darle un matiz de normalidad y comunicarlo al mercado. Hay confluyen los objetivos financieros y sociales. Quizá fallamos en los financieros, pero no en lo social".

Para Pedro Losada, director financiero de Ferrovial, la cuestión de buen gobierno es en la que se encuentran más avanzados. "Hay un regulador que te obliga a una serie de cumplimientos y a saber lo que puedes y debes hacer y lo que no. Y esto conduce a la transparencia basada en una información cada vez más detallada y comprometido con el mundo y siven para dar mayor visibilidad", destaca.

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