Internacional

Las elecciones anticipadas sobrevuelan Londres: los partidos creen que pueden ser la solución al Brexit

  • Johnson confía en que las encuestas acierten y gane con un gran margen
  • Los laboristas intentarán centrarse en su programa económico
  • Todo depende de cuál sea la nueva fecha de salida de la UE

Tras la enésima derrota del primer ministro británico, Boris Johnson, en la enésima votación clave del Brexit, todas las opciones vuelven a estar sobre la mesa. Después de que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, anunciara que pediría a los Veintisiete aceptar la prórroga de tres meses solicitada el pasado sábado por Johnson -obligado por ley y a regañadientes-, la idea de ir a las urnas reaparece como una vía de escape a la parálisis que sufre el sistema político británico desde hace años. Y, por unas razones u otras, todos los partidos tienen ganas de medirse de nuevo ante los ciudadanos, con la esperanza de que los resultados mejoren su posición.

En principio, y si no hay nuevos giros de guion, la ley del Brexit, necesaria para ratificar el acuerdo, está varada en un cajón. Johnson la dejó allí tras caer en su segundo obstáculo legislativo, el calendario de debate, apenas 15 minutos después de haber superado el primero, la admisión a trámite. Este miércoles, el 'premier' se reunió con el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, para intentar buscar una solución, pero el encuentro finalizó sin avances.

Y sin el Brexit para ocupar el calendario legislativo, Johnson debe enfrentarse a otros problemas que había intentado tapar. Por ejemplo, este jueves deberá enfrentarse a una moción de confianza sobre el programa legislativo que presentó por boca de la reina la semana pasada. Una derrota suele llevar aparejada la dimisión del Ejecutivo. Y en un par de semanas, el 6 de noviembre, se esperaban los presupuestos, que nadie sabe con qué votos pretende aprobar, dada su clara minoría en la Cámara de los Comunes. En esas circunstancias, celebrar las elecciones que Johnson ya pidió en septiembre sería casi la única salida a un Gobierno y un Parlamento paralizados. Y los sondeos señalan que la gente está de acuerdo: un 50% quieren ir a las urnas, frente a un 23% que cree que no es necesario, según YouGov.

Incentivos para todos

Lo más curioso de la situación es que prácticamente todos los grandes partidos creen que pueden salir beneficiados por las urnas. Para los 'Tories' de Johnson, su principal incentivo son las encuestas, que le dan una ventaja de unos 10 puntos de media sobre los laboristas (35%-25%) y de 25 puntos sobre su rival en el grupo de los 'brexiters', el Partido del Brexit del populista Nigel Farage (10%).

Con esos márgenes, y con un sistema electoral que recompensa al candidato más votado en cada circunscripción, Johnson espera tener una clara mayoría absoluta. Además, unas elecciones dejarían un partido más unido, sin la veintena de diputados proeuropeos que fueron expulsados hace un mes pero que mantienen sus escaños.

Los laboristas, por su parte, confían en repetir la remontada que dirigió Corbyn hace apenas dos años. En primavera de 2017, cuando Theresa May convocó elecciones, los sondeos pronosticaban una victoria aplastante de la entonces líder conservadora por casi 20 puntos. Pero durante la campaña, Corbyn redujo el margen hasta apenas 2 puntos y aumentó en escaños, condenando a los 'tories' al Gobierno en minoría que les ha atormentado desde entonces.

Su plan es centrarse en asuntos económicos e intentar dejar el Brexit de lado en los debates, como ocurrió en 2017 para alegría del partido, cuyo programa de nacionalizaciones (de ferrocarriles, agua y electricidad, entre otros) tiene un fuerte apoyo social en las encuestas. Y esperar a que la tendencia natural de los medios a dibujar las elecciones como una decisión binaria entre 'tories' y laboristas favorezcan el voto útil a sus candidatos.

Los liberal-demócratas, por su parte, esperan recoger los frutos de tres años reconfigurándose como el partido oficial de los europeístas británicos. Las encuestas les sitúan ligeramente por debajo de los laboristas, e intentarán lograr el 'sorpasso' prometiendo la cancelación inmediata del Brexit en vez del segundo referéndum que prometen los de Corbyn.

La clave: el sistema electoral

Para los dos grandes partidos opositores, además, el sistema electoral les puede reservar una ayuda: el reparto geográfico de los votos. Los laboristas son más fuertes en Gales, Londres y las grandes ciudades del norte, como Liverpool o Mánchester, mientras que los liberales tienen sus feudos en el sur y el este de Inglaterra. Así, su esperanza es que el reparto de votos entre ambos partidos no sea de 50-50 por todo el país, sino que cada uno de los dos se lleve la inmensa mayoría de los votos proeuropeos en sus feudos particulares, con el otro partido apenas rascando un puñado de papeletas.

Sin ir más lejos, en las dos elecciones parciales celebradas este año se vio este efecto. En Peterborough, circunscripción laborista, los liberales apenas tocaron el 10% de apoyos, mientras que en Brecon y Radnorshire, territorio liberal, los laboristas se quedaron en el 5%. En ambos casos, el otro de los dos partidos proeuropeos ganó a 'brexiters' y 'tories', respectivamente.

Por último, para los nacionalistas escoceses (SNP) y galeses (PC), estos comicios serían una oportunidad de aumentar su representación. El SNP espera ganar la docena de escaños que tienen los conservadores en la nación norteña, mientras que el PC quiere reemplazar a los laboristas como el partido hegemónico en su territorio.

Pero la clave estará en cómo Johnson busque la convocatoria. Normalmente hacen falta dos tercios de los diputados, y los laboristas exigen que cualquier elección sea antes de que se cumpla la prórroga que ofrezca Bruselas, para asegurarse de que no haya un Brexit sin acuerdo durante la campaña. El primer ministro tendría el poder de determinar la fecha, por lo que harían falta garantías de que el primer ministro no intentara hacer 'trampas' con la convocatoria.

Y si Johnson quiere evitar el método oficial de convocatoria electoral, para puentear a Corbyn, tendría que aprobar una ley ordinaria, que podría ser enmendada. Así, podría verse obligado a hacer otra concesión: reducir la edad mínima para participar hasta los 16 años, como piden cada vez más voces de la oposición. Entre ellos, el SNP, el único partido al que podría solicitar ayuda sin los laboristas. Aunque prácticamente todos quieran elecciones, nadie quiere perder la oportunidad de cobrarse una nueva victoria ante Johnson.

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