Energía

Repsol decidirá antes del 22 de febrero las inversiones a frenar en España

  • El área industrial y química pueden ser las más afectadas
  • La petrolera ya abandonó la producción petrolífera por cambios regulatorios
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol

Repsol dará hasta el 22 de febrero para que el Gobierno decida sobre el futuro del 'impuestazo' a las energéticas y la banca. La petrolera anunciará ese día su revisión del plan de inversiones y en el mismo tendrá que poner negro sobre blanco sus objetivos para los próximos años y es ahí donde se reflejará si las inversiones industriales previstas por la compañía sufren cambios importantes o se desplazan hacia otros países como Portugal.

El consejero delegado de la petrolera, Josu Jon Imaz, fue muy claro la pasada semana durante la presentación de resultados. La compañía no tiene intención de irse de España pero si que analizará al detalle las inversiones previstas para saber que se llevan a cabo en un marco predecible.

Imaz asegura que el acuerdo entre PSOE y Sumar "castiga a las empresas que, como Repsol, invierten en activos industriales, generan empleo y garantizan la independencia energética del país. En cambio, favorece a los importadores que no generan empleo ni actividad económica relevante en España. En consecuencia, la falta de estabilidad en el marco regulatorio y fiscal del país podría condicionar los futuros proyectos industriales de la petrolera en España".

La advertencia de la compañía comienza ya a tener ya cara y ojos. El presidente de Petronor -una filial de Repsol y Kutxabank-, Emiliano López Atxurra, explicó ayer que la inversión en la planta de combustibles sintéticos que pretendía llevar a cabo en Bilbao a partir de 2025 se encuentra ahora mismo en revisión.

Por el momento, la compañía sigue adelante con los 103 millones que prevé destinar al País Vasco para pasar del electrolizador de 2,5 MW inaugurado a mediados de septiembre hasta los 10 MW, pero el siguiente salto hasta los 100 MW queda ahora en el aire. Repsol cuenta en este caso con una alianza firmada con Saudi Aramco y el Gobierno vasco para el desarrollo de estas inversiones que ahora entran en revisión.

Una situación similar se podría producir en Tarragona. La petrolera trabaja con la canadiense Enerkem para llevar a cabo la instalación de la llamada Ecoplanta que supondrá 800 millones de inversión pero atendiendo a las palabras de Imaz, esta transformación no estaría en riesgo al menos en su primera fase al contar con la decisión de inversión adoptada ya en 2022. Tampoco se verá afectada Cartagena, donde la compañía está a punto de inaugurar sus últimas inversiones.

Algunos proyectos que si que podrían entrar en riesgo son todos aquellos que se basan en la circularidad y que, apenas unos días antes del anuncio de Repsol, se presentaron a los analistas en Londres dentro de su 'ESG Day'. Entre ellos figura los planes de construcción con Naturgy y Reganosa de un total de 10 plantas de biometano para alimentar un futuro gran electrolizador en la refinería de la Coruña.

Repsol impulsa también un hub del hidrógeno para Madrid que ahora puede tambien quedar aparcado. La petrolera quiere contar con producción cerca de sus refinerías e instalaciones industriales pero también en áreas cercanas al consumo para la movilidad como puede ser la capital. Para ello, la petrolera está trabajando con la intención de constituir un consorcio para lanzar una inversión que supondrá la instalación de un electrolizador de 4 MW en 2026 en los alrededores de Madrid, previsiblemente, en Illescas (Toledo).

Por otro lado, la compañía cuenta también con una importante cartera de proyectos de renovables cuya ejecución también podría entrar en revisión, así como la ampliación de la central hidroeléctrica de Aguayo, para la que la compañía acaba de recibir el apoyo de la Unión Europea.

Cierre del upstream en España

Repsol ya ha vivido situaciones similares en ocasiones anteriores en España con el actual gobierno. La petrolera decidió ya en 2021 abandonar toda la inversión en exploración y producción de hidrocarburos en nuestro país. La petrolera se vio obligada a cerrar la plataforma Casablanca, que podía seguir operando hasta 2038, al no contar con las ventajas competitivas necesarias y después de que la producción de petróleo de los yacimientos se redujera de forma considerable por los problemas para incorporar nuevas prospecciones.

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