Energía

Repsol alcanza los 60 GW en cartera de renovables en el mundo

  • Imaz pide una transición que no se base en prohibiciones o vetos
  • Asegura que deben dejar de invertir en algunas fuentes de energía por razones ideológicas
  • Advierte del riesgo de deslocalizaciones y precios más altos de la energía
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol

Repsol cuenta con una cartera de activos renovables de 60 GW, que servirán para garantizar su objetivo de alcanzar 6 GW de capacidad instalada en 2025 y 20 GW en 2030. En septiembre, la compañía española entró en el negocio eólico terrestre de Estados Unidos, tras la adquisición de ConnectGen, con una cartera de proyectos de 20 GW y capacidades de desarrollo. En total, Repsol cuenta con 2 GW de producción de energía renovable en España y Chile y, además, desarrolla proyectos en Italia y Estados Unidos que también adquirió a Asterion.

La petrolera tendrá que decidir además este próximo año si lleva a cabo la operación de compra de Hecate Energy que pactó con los accionistas en Estados Unidos.

La petrolera se ha fijado como hito clave producir 1,3 millones de toneladas de combustibles renovables en 2025 y 2 millones de toneladas en 2030. Para lograrlo, se pondrá en marcha, a finales de este año, la primera planta en la Península Ibérica dedicada exclusivamente a la producción de biocombustibles avanzados y combustible sostenible de aviación (SAF) en el complejo industrial de Cartagena. La planta producirá 250.000 toneladas anuales, lo que permitirá un ahorro de emisiones de 900.000 toneladas de CO2 al año, equivalente al ahorro producido por más de 400.000 vehículos eléctricos.

En su intervención, el Consejero Delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, abogó por un enfoque más holístico de la transición energética en Europa para superar los retos que presenta un entorno complejo y en constante cambio y garantizar así una respuesta equilibrada al trilema energético: energía sostenible, segura y asequible para ciudadanos y empresas.

"Debemos replantearnos la transición energética en Europa. Estamos rechazando invertir en determinadas fuentes de energía por razones ideológicas, no tecnológicas ni científicas. Como consecuencia, los consumidores acaban pagando más por la energía que necesitan, y las industrias con un alto consumo energético luchan por competir en los mercados globales, teniendo que cerrar o deslocalizarse a otras regiones", explicó. También pidió una transición que no se base en prohibiciones o vetos, sino en dejar que todas las soluciones tecnológicas compitan o se complementen entre sí y demuestren su valía sin prejuicios ideológicos y sin rechazo

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