Empresas y finanzas

La banca verá el impacto real del alza de tipos en 2024

  • Los plazos de revisión de las hipotecas alargan el efecto total de la subida
Varias sucursales bancarias en una calle.

El sector financiero español se ha dado la vuelta en tan solo un año, y no solo por la bonanza de sus cuentas, sino por el escenario que proyecta. Si la banca cerró 2020 con unas pérdidas conjuntas por encima de los 5.000 millones de euros, 365 días después se acerca a unas ganancias cercanas a los 20.000 millones (gracias a las fusiones) y con previsión de seguir creciendo.

La inflación, que carece de buenas noticias para los hogares, irremediablemente sí anticipa un optimismo para banqueros y mercados. El alza de los tipos de interés por parte del BCE con el objetivo de corregir esta inflación se posiciona cada vez más cerca, y los analistas ya proyectan las primeras subidas a partir del segundo semestre de 2023.

Sin embargo, atendiendo a estas estimaciones, el despegue del margen de intereses de los bancos no será tan inmediato y su efecto completo se reflejará a partir de 2024. El motivo no es otro más que la revisión de las hipotecas se hace, en algunos casos cada seis meses y en otros, una vez al año. Por tanto, si la subida de tipos comienza a darse en la segunda mitad de 2023, las hipotecas revisadas en los seis primeros meses del año no verán cambios hasta una nueva repreciación en el ejercicio siguiente. Esto, trasladado a los consumidores también supone que algunos verán encarecerse su hipoteca en 2023 y otros, a partir de 2024.

La banca española será la más beneficiada de la europea por la subida de tipos, puesto que entre el 75% y el 80% de sus créditos inmobiliarios están referenciados a variable. De hecho, desde UBS ya apuntan a que por cada cuarto de punto que suba el euribor, las entidades españolas ganarán hasta un 10% más.

De momento, pese a las estimaciones de distintos analistas, el consenso del mercado mantiene moderación y no descuentan un alza de tipos antes de 2023. Esto quiere decir que, de momento, tampoco reflejan un impacto de mejora en el beneficio de los bancos cotizados para ese ejercicio, que sitúa desde inicios de diciembre, antes de la última reunión del BCE para revisar su política monetaria, en el entorno de los 17.300 millones.

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