Empresas y finanzas

Pon el dinero a trabajar: cómo lograr que tus ahorros sobrevivan a la inflación

  • El dinero parado en el banco, o en el colchón, pierde un 3,3% en 12 meses
Imagen: Getty

Mucho se está hablando de la subida de la luz, pero ir al mercado, ampliar el armario de la vuelta al cole (o a la oficina), comprarse una vajilla nueva, u otros gastos un poco más cuantiosos, como el cambio de coche o de nevera, también cuestan más este mes. El IPC de agosto ha sorprendido con su mayor tasa de variación desde hace 10 años. En concreto, la referencia general se ha situado en el 3,3%, frente al 2,2% de julio.

Y estos datos han cogido a los ahorradores españoles, tranquilos durante todo 2020 y gran parte de 2021 ante una inflación a cero -incluso por debajo de cero-, con un billón de euros parados en el banco. Una cantidad que ha reducido su valor un 3,3% en los últimos doce meses.

Muchas veces el ahorrador y el inversor, más aún el español, no tiene en cuenta estos datos, pero las cifras no mienten. Con una inflación (o un IPC) en el 2% (cifra objetivo del BCE), 10.000 pasarían a valer 9.057,31 euros en cinco años, es decir perderían más de 940 euros, según cálculos de Abante Asesores. De situarse en el 3% esa pérdida se ampliaría por encima de los 1.370 euros, al situarse en los 8.626,09 euros.

Al ver estos números muchos ahorradores dejarán de pensar que tener el dinero parado en el banco -o debajo del colchón- es lo más seguro que pueden hacer. "La inflación es el gran desconocido del ahorrador español, si las cuentas corrientes tuvieran una comisión anual del 2% simulando a la inflación los ahorradores sabrían que la única forma de mantener su poder adquisitivo es a través de la inversión", señala Miguel Camiña, coCeo de la firma de asesoramiento financiero Micappital. Un coste al que, además, habría que añadir las comisiones que los bancos vienen cobrando en el último año, que puede llegar hasta los 240 euros anuales en el caso de algunas entidades como Banco Santander o Caixabank.

Pero, como señala Camiña, nada que no se puede solventar poniendo el ahorro a trabajar. Eso sí, para los inversores más conservadores la tarea no resulta sencilla, sobre todo teniendo en cuenta los tipos de interés actuales. "Cualquier inversión debe, por lo menos, igualar a la inflación. Incluso la inversión con menor riesgo debe poder mantener tu poder adquisitivo, es decir igualar la inflación", indica el experto de Micappital.

Para poder llevar esa tarea a cabo Paula Satrústegui, socia de Asesoramiento patrimonial de Abante, ve imprescindible acudir a la renta variable. "No se trata de invertir el 100% del patrimonio en bolsa, con un 20% bien diversificado es suficiente para poder conseguir este objetivo", promete. Un ejemplo es el fondo de fondos Abante Valor FI, a un año suma un 5,82%, aunque a mayores plazos su rentabilidad es más reducida, del 1,80% a tres y del 1,96% a 10. Ahora bien, si ni tan siquiera se quiere invertir un 20% en renta variable, Satrústegui recomienda, siempre teniendo en cuenta el binomio rentabilidad riesgo, apostar por productos más conservadores, pero, en todo caso, hacer trabajar el ahorro, aunque no se logre batir la inflación, porque "más vale sacar un 1% que sacar un 0%".

Otra salida, para este tipo de inversores, la propone Camiña. "La mejor solución es no invertir todo el dinero que se estaba pensando en invertir y tomar algo de riesgo en esa parte, y el resto mantenerlo en la cuenta corriente". Sin olvidar los depósitos, que pueden llegar a sumar más de un 1% sin riesgos. El resto de inversores, los moderados y agresivos, "no deberían tener problemas para batir a la inflación, siempre y cuando la cartera esté bien construida y diversificada", indica el experto.

La clave: revisar la cartera y las comisiones

Una cartera que se debe revisar "periódicamente y ante cambios de nuestras circunstancias personales y, por supuesto, ante cambios externos, como es el caso de la subida de la inflación", presenta Satrústegui. Porque, teniendo en cuenta que el objetivo de cualquier inversión debe ser, como mínimo, batirla, no es lo mismo que ésta esté en el 0%, en el 2%, o en el 3,3%. Eso sí, la inflación no es la única variable a la que hay que estar atentos a la hora de construir –o revisar- una cartera. Las comisiones también son un aspecto vital que, si bien muchas veces están compensadas con la rentabilidad, otras muchas suponen un lastre más al que batir.

"Las comisiones son otro aspecto a tener en cuenta a la hora de construir una cartera que bata a la inflación, aunque no somos muy fans de solo buscar productos low cost" señala Camiña y añade que "siempre que vayamos a invertir en un producto hay que revisar si la comisión compensa la rentabilidad a la que podemos aspirar". En muchos casos, según el experto, esa respuesta solo la dará el tiempo, pero en el caso específico de los productos muy conservadores Camiña aconseja desestimar de antemano aquellos que sean caros, y en la parte de renta variable intentar equilibrar productos de gestión activa, algo más caros, con productos de gestión pasiva. "Esto nos va a permitir tener un coste medio de la cartera de inversión ajustado y con expectativas de batir a la inflación", concluye.

En definitiva, para no perder poder adquisitivo la única vía pasa por invertir, y dados los tipos actuales es esencial que una parte se encuentre en renta variable; pero aquellos inversores con mayor aversión al riesgo siempre pueden acudir a productos de bajo riesgo que, aunque no logren batir a la inflación sumen algo de rentabilidad para que la pérdida de valor sea menor. Y si se tienen dudas, mejor acudir a un asesor financiero, como los que ofrece gratuitamente la plataforma de Finect, que construya una cartera adecuada a nuestro perfil de riesgo y circunstancias personales.

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