Empresas y finanzas

ACS, Ferrovial, OHL, Sacyr, Acciona, FCC, Abertis..., a la caza de los 2 billones del 'plan Biden'

  • Las empresas españolas se postulan para las macroinversiones en infraestructuras
  • El programa del nuevo presidente aún debe salvar el escollo, no menor, del Congreso
  • ACS generó el 45,1% de sus ingresos en 2020, OHL el 42% y Ferrovial el 36,9%
Joe Biden, presidente de Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, presentó hace dos semanas el plan de inversión American Jobs Plan, que prevé una inversión para infraestructuras de dos billones de dólares (cerca de 1,7 billones de euros, el equivalente a una vez y media el Producto Interior Bruto (PIB) de España).

Se trata del programa más ambicioso del país norteamericano desde los años 60 con el que dinamizar la economía y el empleo y paliar las carencias en infraestructuras existentes desde hace décadas. El antecesor de Biden, Donald Trump, ya había prometido en 2016 un programa de inversiones de un billón de dólares y, aunque amagó con sacarlo adelante durante la legislatura, finalmente se quedó en el tintero del expresidente.

Con todo, las políticas estatales han ido asumiendo desembolsos millonarios para infraestructuras y las constructoras, operadoras y firmas energéticas españolas dan buena cuenta de ello. Así, se hallan en una posición privilegiada para asumir un protagonismo destacado en la ejecución del plan de Biden que, no obstante, aún tiene que ser refrendado por el Congreso, una tarea que se antoja complicada por las reticencias de los republicanos.

Las constructoras tienen casi un tercio de cuota en el mercado estadounidense

Ese punto de partida aventajado de las empresas españolas se sustenta en su liderazgo a nivel mundial, sostenido, entre otros, por el posicionamiento predominante que tienen en el mercado estadounidense. No en vano, las ACS, Ferrovial, OHL, Sacyr, Acciona, FCC y compañía reforzaron en 2019 su dominio con una cuota en los ingresos por el negocio de infraestructuras en Estados Unidos en los que participan contratistas internacionales del 31,3%, siete décimas más que en 2018, después de registrar un alza de sus ventas del 15%, hasta los 22.366 millones de dólares (18.673 millones de euros al cambio actual).

Entre 2015 y 2020, equipos liderados o integrados por empresas españolas y/o sus filiales han conseguido proyectos por valor de 43.800 millones de dólares (36.570 millones de euros). En 2020, marcado por la pandemia, las compañías española, que extienden su actividad desde la Costa Oeste a la Este y desde el Norte al Sur, asumieron proyectos en el país por valor de 7.000 millones de dólares (5.850 millones de euros).

Las empresas españolas observan con entusiasmo las perspectivas en EEUU

El plan promovido por Biden incluye, entre otros, un amplio rango de proyectos de infraestructura de transporte y vivienda, como el mantenimiento de carreteras y puentes, puertos y aeropuertos, e inversiones en ferrocarril para transporte de pasajeros y mercancías. También abarca inversiones en energías renovables, agua, líneas de transmisión eléctrica, vivienda, infraestructuras sociales como hospitales y colegios, conectividad digital y la expansión de la red para los vehículos eléctricos, entre otros. Un objetivo último es mejorar la eficiencia energética de los edificios y cerrar la brecha entre zonas rurales y urbanas.

Constructoras, energéticas y operadores de infraestructuras observan con entusiasmo las perspectivas en Estados Unidos, un país al que todas otorgan una prevalencia en su estrategia de crecimiento. Algunas de las mayores firmas de construcción, de hecho, ya tienen en el mercado estadounidense su principal fuente de negocio.

Las oportunidades para los próximos años se multiplicarán si el plan de la Administración Biden sale adelante, con fórmulas de colaboración público-privada con las que las constructoras españolas han cimentado en los últimos años su liderazgo en el mundo. Ahora bien, entretanto, y a pesar del frenazo que ha supuesto la pandemia, existen ya múltiples programas propios de los Estados que ofrecen millonarios concursos y por los que las constructoras y operadoras españolas ya están posicionadas o analizando su participación.

Licitaciones en curso

Por mencionar algunas licitaciones relevantes en ciernes, ACS y OHL han unido fuerzas para pujar por el tren ligero de Maryland, conocido como Purple Line, con un presupuesto inicial de obras y concesión de casi 4.700 millones de euros. El grupo que preside Florentino Pérez, Ferrovial y Sacyr se hallan en la carrera igualmente por el nuevo corredor de transporte rápido que se quiere hacer para descongestionar el área norte de Miami, por más de 900 millones de euros. ACS y Acciona también están en liza por la autopista SR 400, en Atlanta (Georgia).

El grupo que encabeza José Manuel Entrecanales ha forjado, asimismo, una alianza con la constructora gallega Copasa y la ingeniería madrileña Typsa para hacerse con el contrato de construcción de la vía y los sistemas ferroviarios de la primera sección de la línea de Alta Velocidad de California, y su posterior gestión y mantenimiento, por cerca de 1.500 millones de euros.

La operadora de infraestructuras Globalvia también tiene en Estados Unidos el punto de mira y compite con ACS por un tren de alta velocidad en Los Ángeles (California), el denominado Corredor de Transporte de Sepúlveda, con un valor estimado de alrededor de 8.500 millones de euros.

ACS

El grupo que dirige Florentino Pérez tiene en Estados Unidos su primer mercado en el mundo, con una posición extendida por casi todo el territorio. El gigante de las infraestructuras español opera en el país norteamericano con filiales como Dragados, Hochtief, Turner, Flatiron o Iridium, con unos ingresos que en en el total de su actividad -incluye la de servicios industriales aunque es residual- alcanzaron los 15.746 millones de euros en 2020. Este importe representa el 45,1% de su cifra de negocios global en el último ejercicio. Un porcentaje que aumenta hasta 56,9% si sólo se contabilizan sólo las ventas en el negocio de las infraestructuras -la división de servicios industriales será traspasada a la francesa Vinci-.

La cartera de ACS en Norteamérica (incluye Estados Unidos y Canadá) ascendió al cierre del último año a 29.619 millones de euros, el 51,4% del total. Entre los proyectos más destacados ganados en 2020 figura la construcción de una nueva terminal en el Aeropuerto Internacional de San Diego, en California, por más de 2.000 millones de euros, y la construcción de una nueva torre y centro de servicios clínicos adyacentes al actual Hospital Wexner Medical Center, en Ohio, por 400 millones. A través de Iridium y Hochtief PPP participa en varias concesiones de autopistas.

Ferrovial

Estados Unidos también es el principal mercado para la multinacional que pilotan Rafael del Pino e Ignacio Madridejos. En 2020, Ferrovial generó en el país 2.340 millones de euros, lo que representa el 36,9% de sus ingresos totales. A ello contribuyó su negocio de construcción, a través de Ferrovial Construcción, Webber y PPL, de concesiones, con Cintra como punta de lanza, y servicios -división que está en venta-. En un país donde cada Estado es prácticamente uno propio, la firma española tiene en Texas su mayor bastión, aunque cuenta igualmente con una destacada posición en Virginia, Carolina del Norte, California, Florida, Georgia, Alaska y Washington D.C. Su concesionaria opera en la actualidd la NTE, LBJ y NTE 35W, en Texas, y la I-77, en Carolina del Norte, mientras, que la I-66, en Virginia, y la extensión 3C al norte de la NTE 35W, en Texas, se encuentran en fase de construcción. En este estado acaba de lograr uno de sus mayores contratos en el país con la ampliación de I-35 por casi 1.300 millones de euros. Cintra tiene en el foco nuevos programas de Managed Lanes en estados como Georgia, Illinois, Virginia, Colorado y la propia Texas.

En Estados Unidos también avanza en su apuesta por nuevos modelos de transporte y ha alcanzado acuerdos con la empresa alemana de aeropuertos Lilium para la creación de vertipuertos -también entrará en el capital de la firma en su salida al Nasdaq- o con Hyperloop Transportation Technologies.

OHL

La constructora que dirige José Antonio Fernández Gallar igualmente tiene en el estadounidense su primer mercado, con ingresos por 1.189 millones de euros en 2020 (también incluye Canadá, aunque son menores), lo que supone el 42% del total. El grupo cuenta en el país con filiales como OHL USA, Judlau, Arellano y Community Asphalt. Destaca su actividad en Nueva York, California, Illinois y Florida, aunque también cuenta con presencia en Nueva Jersey, Connecticut, Massachusetts o Texas. La cartera de OHL en Estados Unidos alcanzó los 1.851 millones de euros el pasado año, el 37,3% del total. En 2021, ha arrancado con un acelerón en la contratación, con varios proyectos significativos en California e Illinois. La compañía quiere dar el salto más allá del negocio de construcción y entrar en concesiones.

Sacyr

Manuel Manrique, presidente de Sacyr, puso el foco en Estados Unidos hace ya varios años y ejercicio a ejercicio va consiguiendo los objetivos marcados. En 2020 consumó su entrada en el país norteamericano en el negocio de concesiones, su principal actividad, con el contrato para la operación, mantenimiento y mejora de los sistemas de generación y distribución de energía, agua y vapor de la Universidad de Idaho. Además de en este Estado, está presente con el negocio de construcción en Florida y Texas. El mercado estadounidense supuso el año pasado el 7% de la cifra de negocio de Sacyr, con ingresos por 318 millones de euros.

Acciona

La actividad de Acciona en Estados Unidos se concentra fundamentalmente en el área de las energías renovables. El pasado mes de diciembre el grupo que preside José Manuel Entrecanales inició la operación de su mayor parque eólico de Estados Unidos, La Chalupa, de 198 MW, situado en Texas. Con la puesta en marcha de su décimo parque eólico en el país, alcanzó los 1.064 MW de capacidad eólica instalada. La firma tiene otros dos parques eólicos en Texas, tres parques en Oklahoma, dos en Dakota Norte y Sur, uno en Illinois (101 MW) y uno en Iowa. Asimismo, cuenta con la planta planta termoeléctrica de Nevada Solar One, de 64 MW.

Además, en 2019 Acciona adquirió a la compañía estadounidense Tenaska una cartera de proyectos fotovoltaicos en el país, distribuidos en siete estados, que suman 3.000 MW nominales e incluyen 1.000 MW de almacenamiento en baterías.

Acciona también trabaja en Estados Unidos en el ámbito del agua, con una desaladora en Tampa (Florida) y su concesionaria participa en la autopista Windsor Essex Parkway, que conecta Windsor (Canada) y la frontera de Estados Unidos en Detroit (Michigan). La compañía busca su desembarco en construcción y reforzarse en concesiones con grandes proyectos de infraestructuras de transporte. En 2020, ingresó 637 millones entre Estados Unidos y Canadá, el 9,8% de la cifra global.

FCC

El grupo controlado por el mexicano Carlos Slim desarrolla su actividad en Estados Unidos a través del área de medio ambiente, con una cartera de contratos firmados de más de 2.000 millones de dólares en los últimos cinco años. Entre sus proyectos sobresale la planta de reciclaje de Residuos sólidos urbanos en Houston (Texas). En el área de construcción, FCC ha ejecutado la autopista I-95, en Miami (Florida) y el Puente Gerald Desmond (California), el primero atirantado de la Costa Oeste. Su objetivo es crecer en este mercado y en la actualidad espera resultados de dos precalificaciones de metro y un puente. En 2020, la compañía obtuvo 85 millones de ingresos en Estados Unidos, el 1,4% del total.

Abertis y Globalvia

Entre las operadoras de infraestructuras puras, Abertis aterrizó en Estados Unidos en 2020 con su primera concesión al comprar Elizabeth River Crossing, en Hampton Roads, en Virginia. Mientras, Globalvia se hizo con la autopista Pokahontas Parkway, en Virginia, en 2016, siendo su primera y hasta la fecha única concesión en el país. Ambas compañías tienen pretensiones de crecer en el mercado estadounidense.

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Qpw
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En Contra

A matar españoles en América, por los españoles de aquí. Vuelven más de la guerra que trabajadores a España. VIVA ETA, sin virus no habría tantos muertos en accidente laboral, se les ha ido la mano porque hasta quitando el virus salen más muertos. La falta de libertad evitará la defensa de las víctimas, y el medio billón a los asesinos les dará ánimo a seguir.

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