Empresas y finanzas

Las deseadas (y temidas) vacaciones de 2020: los trabajadores afrontan su descanso entre la extenuación y la incertidumbre

  • Vigilar el gasto y dedicar tiempo a trabajar la propia empleabilidad...
  • ...son algunos de los consejos de los expertos
  • Situaciones extraordinarias como la gran cantidad de ERTEs activos obligan a recalcular el número de días de vacaciones
Imagen: Dreamstime.

¿Y si reservamos un apartamento y luego no podemos ir y perdemos el dinero? ¿Y si la piscina de la urbanización está cerrada? ¿Y si no nos dejan ir a la playa o nos obligan a tomar el sol con mascarilla? ¿Y si nos reciben mal por venir de otra Comunidad Autónoma? ¿Y si hay rebrotes en el lugar de destino? ¿Y si volvemos a la fase 3 o a la 2 o a la 1? ¿Y si restauran el estado de alarma y nos pilla a 400 kilómetros de casa? ¿Y si en mi empresa no ven bien que me coja vacaciones en estas circunstancias? ¿Y si se cuestiona mi lealtad o mi compromiso? ¿Y si dejo a mis compañeros colgados cuando hay poco personal y más me necesitan? ¿Y si estoy en un ERTE y pierdo mi derecho a vacaciones? ¿Y si no me vale la pena cogerme una semana porque, después de todo, puedo seguir teletrabajando desde donde estemos?

Posiblemente, nunca antes los trabajadores españoles habían planteado tantas objeciones a sus propias vacaciones como muchos lo están haciendo estos días. Ni, posiblemente, tampoco nunca las habían necesitado tanto como este año. Porque después del extenuante periodo de confinamiento e incertidumbre a todos los niveles impuesto por la pandemia del coronavirus, tomarse unos días o semanas de relax se antoja, más que recomendable, absolutamente necesario. Los nubarrones que se ciernen sobre el panorama laboral y la inquietud por los rebrotes hacen que, sin embargo, ese merecido descanso se aborde con la mano puesta en el freno de mano.

"Otros años se trataba de cansancio básicamente físico. Pero tras más de 90 días confinados, con riesgo para la salud, el cansancio ha sido emocional, mental y de valores"

"¡Claro que van a ser unas vacaciones diferentes: las vacaciones TCV (Tras el Coronavirus)!", zanja Juan Carlos Cubeiro, consejero de Human Age Institute. Este experto señala que para entender lo mucho se necesita el descanso hace falta entender la naturaleza del cansancio acumulado. "Otros años se trataba de cansancio básicamente físico (agotamiento). Pero tras más de 90 días confinados, con riesgo para la salud, el cansancio ha sido emocional (provocado por el miedo), mental (14 horas diarias de media frente a la pantalla) y de valores (una crisis medioambiental y de empleo)", argumenta.

En esas circunstancias tan extraordinarias, es inevitable que las personas se plateen el receso veraniego de una manera distinta a otros años. También desde un punto de vista emocional. "Las situaciones extremas o imprevistas potencian los miedos internos"" explica Elisa Sánchez, directora de Idein. Algo que, continúa esta psicóloga, provoca dos tipos de reacciones extremas en relación a las vacaciones. "Están las personas que, ante una situación que no controlan como esta, pierden también ellas el control y deciden que hay que darlo todo en las vacaciones y tirar la casa por la ventana. Y están aquellas otras más prudentes que ponen el foco en aquello que sí pueden controlar, y en vacaciones se quedan en casa, se van al pueblo o allí donde se sientan más seguras".

Empresas en dificultades

Cuando todavía resuenan los ecos de la reprimenda viral del empresario Kike Sarasola a algunos de sus roomies (empleados de Room Mate) por poner pegas a reincorporarse a sus puestos tras el ERTE ("¡No estáis de vacaciones, estáis en un ERTE!"), muchas voces apuntan que no solo está siendo un periodo difícil para los trabajadores. Las empresas también lo están pasando muy mal.

"Algunas ya han desaparecido o lo van a hacer próximamente", lamenta José María Fernández Mota, director del Área Laboral de MA Abogados. Y recalca que los líderes empresariales "además del estrés personal por la situación, cargan con una enorme preocupación por el futuro de sus empresas (la gran mayoría en España son pymes) a corto plazo". Este abogado pide a los trabajadores flexibilidad y empatía. "Porque tras varios meses de suspensión de actividad, es el momento de dar lo mejor de cada uno. Todos debemos arrimar el hombro en esta situación", reclama.

Que la paulatina vuelta a oficinas, tiendas e industrias se haya producido a las puertas del periodo vacacional ha supuesto para muchas empresas un alivio, pero también una complicación. Si la organización de las vacaciones del personal es normalmente una tarea que obliga a los responsables de gestionarla a hacer encaje de bolillos, en las actuales circunstancias mucho más. Laia Hernando, sales operator de Woffu, indica que nuevas casuísticas han venido a enredar ese ya de por sí complejo rompecabezas. "Por un lado, muchas empresas han solicitado a sus trabajadores concentrar las vacaciones en agosto, para así focalizar la actividad en el último cuatrimestre con todos los equipos disponibles". Una opción que, advierte, podría provocar "la 'desertificación' de la empresa durante ese mes si no se hace ordenadamente".

Al respecto, José María Fernández Mota recuerda que las empresas tienen la facultad de reorganizar el período de disfrute de las vacaciones atendiendo a las circunstancias organizativas. Pero, eso si, precisa, "siempre que haya pacto entre empresa y trabajador". Por esa razón, este especialista aconseja a las empresas "que busquen pactos y acuerdos con los trabajadores y sean muy pedagógicas y transparentes explicando la situación".

El lío de los ERTEs

Otro elemento desestabilizador es la gran cantidad de ERTEs en marcha. Una circunstancia que, comenta Laia Hernando, obliga a recalcular el periodo de descanso. "Al ser un ERTE una suspensión del trabajo temporal, los días de vacaciones no se devengarán en su totalidad y por ello se debería restar al saldo inicialmente asignado la parte no devengada". Fernández Mota aclara que hay que distinguir entre "los trabajadores que han estado en ERTE de suspensión (no han generado vacaciones durante ese tiempo), y los que han estado en ERTE de reducción (sí han seguido prestando jornada laboral y, por tanto, han generado vacaciones)".

"Hay cierta prisa de los trabajadores por cogerse las vacaciones lo antes posible, no vaya a ser que luego no sea posible viajar"

Con todo, ¿tienen motivos los trabajadores para sentirse cohibidos a la hora de pedir sus vacaciones por miedo a represalias o a lo que puedan pensar de ellos sus empresas? Desde el sindicato Comisiones Obreras, su director de RRHH, Carlos Rodríguez, asegura que ningún indicio apunta en esa dirección. "Total normalidad en ese sentido. Como mucho, sí hay cierta prisa de los trabajadores por cogerse las vacaciones lo antes posible, no vaya a ser que luego no sea posible viajar".

Además, remarca Elisa Sánchez, "todos necesitamos un respiro, una pausa, un oasis para recuperarnos de todo lo que ha pasado. Es necesario desconectar, descansar, relajarse, divertirse, compartir... En especial cuando las informaciones que nos llegan son de que pueden volver a producirse situaciones similares en octubre".

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