Empresas y finanzas

La EBA prevé que la pandemia dispare los impagos a final de año y afecte a la rentabilidad de la banca

  • El organismo dice que el sector tiene capital para superar la crisis
  • Prevé mayores dificultades en los bancos menos eficientes
  • Advierte de problemas de rentabilidad a la hora de reconstruir el MREL
Varias entidades en una calle.

La Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) prevé que los impagos por la crisis del coronavirus se disparen a final de año, afectando a la rentabilidad de la banca en el futuro. El organismo, a pesar de esta circunstancia, asegura que las entidades europeas tienen reservas de capital y liquidez suficiente para afrontar los efectos del Covid-19, que pueden asestar un golpe de hasta 380 puntos básicos menos al capital (CET1) de los bancos europeos. No obstante, avisa, las consecuencias serán distintas en función de las entidades según el capital inicial, su eficiencia operativa y el nivel de exposición a los sectores más afectados por la crisis. "Las autoridades competentes deben abordar rápidamente cualquier debilidad idiosincrásica que pueda ser exacerbado por la crisis actual", determina la autoridad.

La crisis del coronavirus va a poner entre las cuerdas la rentabilidad de la banca, según el informe preliminar de los efectos de la crisis publicado este lunes por la EBA basados en los test de estrés de 2018. El organismo apunta a que la rentabilidad de las entidades "podría permanecer atenuada durante un período aún más largo" ante la previsión de que el Banco Central Europeo (BCE) mantenga aún más en el tiempo los tipos bajos como una medida para estimular la economía, a esto se sumaría el deterioro de la calidad de los activos que tumbaría aún más dicha rentabilidad.

Sin embargo, el mensaje de la autoridad no es del todo negativo, y se muestra confiada ya que las reformas reglamentarias aplicadas en los últimos años han permitido a los bancos entrar en esta crisis con amplios colchones de capital y liquidez y una combinación de financiación más sana. El capital acumulado por los bancos durante los últimos años, junto con el alivio de capital proporcionado por los reguladores, asciende en promedio a 5 puntos porcentuales por encima de sus requisitos generales de capital. "Este colchón debería permitir soportar las posibles pérdidas por riesgo de crédito", considera. A diferencia de la crisis financiera de 2008, los bancos disponen ahora de mayores reservas de capital y liquidez. El coeficiente de capital ordinario de nivel 1 aumentó del 9% en 2009 a casi el 15% a partir del cuarto trimestre de 2019.

"La banca sorteará los primeros meses de la crisis del Covid-19 sin mayores problemas de liquidez", asevera. Pero añade que, una vez termine la pandemia, el proceso para reconstruir su MREL (colchones anticrisis), el sector podría enfrentar costes más altos que los previos al coronavirus, "lo que aumentará aún más la presión sobre la rentabilidad de los bancos".

Además, añade, que el confinamiento ha empujado a más clientes a utilizar los canales online, lo que llevará al sector a embarcarse en unas estrategias de digitalización "aun más ambiciosas".

Respecto a los activos, el informe apunta a que la calidad se va a deteriorar significativamente. "Es probable que los bancos se enfrenten a un aumento de los volúmenes de préstamos improductivos), que pueden alcanzar niveles similares a los registrados a raíz de la crisis de la deuda soberana", señala y recuerda que el coste de riesgo ya ha comenzado a aumentar. Precisamente, Axesor Rating avanzada este lunes que la morosidad de la banca alcanzará unos niveles del 11 o 12% como consecuencia de la crisis económica derivada del coronavirus.

Así, la EBA asevera que el aumento del riesgo crediticio podría tener un impacto medio de alrededor de 380 puntos básicos en el capital (CET1). "Los bancos seguirán necesitando hacer un seguimiento cuidadoso de la calidad de los activos y, en particular, de los préstamos que salen del estado de moratoria", advierte. La autoridad considera también necesario identificar cualquier necesidad de medidas de tolerancia tan pronto como sea posible y evitar movimientos innecesarios de realizar exposiciones al estado de incumplimiento.

Digitalización

Por otro lado, la EBA señala que las entidades europeas han logrado trasladar con éxito a la mayoría de su personal de las oficinas físicas al teletrabajo. El organismo señala que a medida que los empleados regresan progresivamente a sus oficinas físicas y los bancos se adaptan a un entorno operativo más normal, "es probable que la presión sobre la capacidad operativa de los bancos se reduzca un poco". Sin embargo, cree que la pandemia podría ser el catalizador para que muchos clientes se conviertan en clientes digitales.

"Incluso después de la plena reapertura de la economía, los bancos tendrán que progresar más para adaptarse a un entorno tecnológico desafiante, que también podría aumentar los riesgos operacionales", considera. La autoridad recuerda que el nuevo entorno operacional en el que los clientes se ha digitalizado a la fuerza podría derivar en que éstos se trasladen a las fintech (empresas financieras digitales). Así, advierte que tanto entidades como empleados deben estar preparados para cambiar el entorno operativa y, también, ante la amenaza constante de un rebrote de la pandemia.

La EBA apunta a que algunas entidades no han estado preparadas para trabajar a distancia, lo que ha añadido "cierta presión" a sus capacidades operativas. "La digitalización podría subrayar la necesidad de abordar el exceso de capacidad y la consolidación del sector, a nivel nacional o de la UE", concluye al respecto.

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