Empresas y finanzas

Ometto negocia comprar una planta de bioetanol de Abengoa en Brasil

  • Los empresarios brasileños quieren recuperar las instalaciones de Sao Luiz
Planta de Sao Luiz, en Pirassununga, en el Estado de Sao Paulo.

Abengoa progresa hacia la resolución del concurso de acreedores (recuperación judicial, de acuerdo con la ley brasileña) en que incurrió la mayoría de sus filiales en Brasil. Tras superar a finales de 2019 la quiebra de sus negocios vinculados a la construcción y explotación de infraestructuras (líneas eléctricas, fundamentalmente), el siguiente paso atañe al de bioenergía. En este proceso, Mario Dedini Ometto y Adriano Gianetti Dedini Ometto están negociando la compra de la planta de Sao Luiz, en Pirassununga, en el Estado de Sao Paulo. Los empresarios brasileños buscan incorporar un socio para presentar una oferta, según la prensa brasileña.

Abengoa Bioenergía cuenta en Brasil con dos plantas de cogeneración eléctrica, la de Sao Luiz y la de Sao Joao, en Boa Vista, también en el Estado de Sao Paulo, que utilizan el bagazo de la caña de azúcar, la materia prima usada en sus propias plantas para la fabricación de azúcar y etanol. La inversión en estos proyectos, que suman una capacidad instalada de 140 megavatios (MW), ascendió a 300 millones de euros.

Abengoa entró en el negocio de bioetanol en Brasil en 2007. Fue precisamente a través de la compra por un importe de 216 millones de euros del 100% de la brasileña Adriano Ometto Participaçoes (Grupo Dedini Agro). Son precisamente los empresarios a los que entonces adquirió la empresa quienes quieren ahora recomprar las instalaciones de Sao Luiz.

Aquella operación generó un enfrentamiento entre los Ometto y Abengoa que llegó a los tribunales estadounidenses y brasileños. El conflicto ya ha quedado resuelto.

Abengoa Bioetanol Brasil entró en concurso en 2017. Meses después llegó a un principio de acuerdo con la multinacional estadounidense Cargill para vender dos de las tres plantas de bioetanol que tiene en el Estado de Sao Paulo. La operación se estimó en unos 70 millones, pero no fructificó. Las disputas con algunos acreedores, como China Construction Bank (CCB), han dificultado la resolución del proceso concursal, cuyo plan se aprobó a mediados de 2019.

Sin impacto para Abengoa

La eventual venta se hará a través de una subasta judicial. El importe de la operación se destinará a pagar a los acreedores y no se prevén ingresos para Abengoa.

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