Empresa Global

Australia, un mercado en auge para las empresas españolas

  • Constructoras y energéticas encuentran grandes oportunidades de negocio

Australia se ha convertido en los últimos años en uno de los mercados en los que las empresas españolas han visto más oportunidades para desarrollar su expansión internacional y siendo un auténtico sustituto de la tradicional América. Aunque le separan casi 16.000 kilómetros de España, la seguridad jurídica que ofrece y los millonarios planes de inversión en segmentos como las infraestructuras y las energías renovables han propiciado el desembarco de numerosos grupos españoles, algunos de ellos, como Acciona, ACS y Ferrovial, con una presencia ya muy consolidada. El último movimiento relevante lo ha protagonizado Iberdrola con la compra en 2020 de Infigen Energy.

Naturgy, que en estos momentos está siendo objeto de una compra parcial por parte de un fondo australiano, tiene presencia en el país de Oceanía, en concreto, en el negocio de las energías renovables. La compañía presidida por Francisco Reynés, por medio de Global Power Generation (una alianzaa joint con KIA) cuenta con media docena de proyectos eólicos en marcha y una cartera de 600 MW, que le permitirán elevar su capacidad en los próximos años hasta los 1.300 MW. Ahora está construyendo, por 600 millones, los parques de Ryan Corner, Snow Hidro y la ampliación de Berrybank, con 650 MW.

Mientras, Iberdrola ha aterrizado en 2020 en Australia, dentro de un gran salto a nuevos mercados que ha incluido Francia, Suecia, Polonia, Japón... Primero compró el proyecto híbrido eólico-solar Port Augusta, de 317 MW, por unos 320 millones que ya está en construcción y debería empezar a operar este 2021. En la obra participa otra firma española, Elecnor, encargada de la subestación. Pero el principal movimiento de la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán ha sido la adquisición de Infigen Energy, por unos 550 millones, que quiere convertir en su gran plataforma de lanzamiento. Infigen opera más de 800 MW de renovables -algunas instalaciones cuentan con sistemas de almacenamiento- y dispone de una cartera de 450 MW en construcción y más de 1.000 MW en desarrollo.

Al margen de las dos grandes energéticas, Acciona también tiene fuertes intereses en el país, donde desarrolla un 31% del negocio de concesiones, con muchos años de explotación por delante, en el sector de agua la planta desaladora de Adelaida y la depuradora de Kawana, la autopista de Toowoomba y el túnel de Legacy en Brisbane o el tranvía de Sídney. En septiembre cerró la compra de la cartera de proyectos de Lendlease Engineering, por unos 100 millones, elevando el valor de su volumen de contratos de infraestructuras hasta los 2.500 millones.

Pero, además, la firma que preside José Manuel Entrecanales también tiene una relevante actividad de energías renovables. Inició en marzo de 2019 la construcción de su quinto parque eólico en Australia, Mortlake South, una instalación de 180 millones, que incrementará en un 36% la implantación eólica de la compañía en Australia, hasta alcanzar 592 MW. Para 2022 y 2023, la compañía tiene previsto el desarrollo del gran complejo Macityre, con 1.026 MW, con una inversión próxima a los 1.000 millones.

Siemens Gamesa Renewable Energy igualmente tiene un pie en la isla continente: cuenta con oficinas en varias ciudades, ha instalado 932 MW de aerogeneradores, mantiene una flota superior a 1.000 MW y cuenta con crecer en los próximos años. Un caso similar es el de Ingeteam, el fabricante de equipos de electrónica de potencia que es líder en el suministro de inversores fotovoltaicos con más de 2.000 MW suministrados. Y aún hay otras empresas menores, como el desarrollador Gransolar, que en diciembre anunció un acuerdo para construir una planta solar de 200 MW en Queensland para la también española X-Elio, que promueve otros 120 MW, y que ha terminado recientemente otro proyecto fotovoltaico, con Acciona, para FRV.

Para ACS, segundo mercado

Mientras, ACS tiene en Australia su segundo mayor mercado en el mundo tanto por ingresos como por cartera, solo por detrás de Estados Unidos. En 2019, el grupo que preside Florentino Pérez registró unas ventas de 6.838,5 millones de euros, lo que representa el 17,5% del total. Mientras, la cartera se situó en 19.365 millones tras crecer un 7,7%. Este volumen supone el 25% del total de la compañía en el mundo al cierre de 2019.

ACS es el principal contratista de Australia a través de su filial Cimic con cerca del 77% del capital. La compañía australiana opera a través de diversas firmas que desarrollan su actividad en la construcción, contratos de explotación de la actividad minera, operación y mantenimiento y desarrollo de infraestructuras y actividad inmobiliaria. Las principales son CPB Contractors, Thiess, de la que en 2020 vendió el 50% al fondo Elliott, Sedgman, UGL, Pacific Partnerships y EIC. Asimismo, Cimic posee un 47% en la compañía de servicios Ventia -el 53% restante es de Apollo-, que el pasado verano adquirió a Ferrovial el 100% de Broadspectrum.

Precisamente Ferrovial es uno de los grupos españoles más consolidados en el país. Tras su salida del negocio de servicios con la desinversión de Broadspectrum, la compañía concentra su presencia en la actualidad en las actividades de construcción y concesiones de infraestructuras (Cintra). Aunque la estrategia anunciada a comienzos de 2020, el Plan Horizon 2024, excluye a Australia como uno de los mercados prioritarios, la multinacional mantiene su interés en el país para proyectos sofisticados tanto de construcción como en concesión en autopistas o ferrocarril.

Sacyr, por su parte, también está presente en Australia, fundamentalmente en el negocio de agua con proyectos como la planta de tratamiento de residuos de Melbourne, la red de regadío NAIS o la potabilizadora de Neerabup, al norte de Perth. OHL también ha ejecutado proyectos en Australia y FCC mantiene su interés, al igual que concesionarias como Abertis y Globalvia. De igual modo, ingenierías como Técnicas Reunidas y Duro Felguera han ejecutado plantas vinculadas al negocio energético o el agua.

La empresa pública Navantia inició sus relaciones con Australia en el año 2000. Tiene contratos con la Real Marina Australiana para la construcción y mantenimiento de buques anfibio, lanchas de desembarco y dos buques de logística. Uno de los buques, llamado AOR, ya está en Australia y el otro sigue en los astilleros de Ferrol. Ya ha entregado casi todos los pedidos, si bien acaba de firmar un acuerdo de mantenimiento y modernización de toda la flota que les ha vendido.

Agua y otros sectores

Otra empresa destacada es Fluidra, presente en el país desde 2006 a través de AstralPool. En 2015, adquirió Price Chemicals, especializada en la fabricación y distribución de productos para el tratamiento químico del agua. Con ello continuó su estrategia de reforzarse en el mercado australiano completando la gama de productos (bombas, filtros, accesorios para limpieza y equipos de climatización) con productos químicos. En 2020, la compañía dedicada al sector de la piscina y el Wellness compró Fabtronics, diseñador y fabricante de componentes electrónicos.

Hay muchas otras empresas en el país austral, como Inditex, que tiene 19 tiendas Zara, si bien su posición y el peso en sus negocios es más limitado. La banca. por su parte, apenas ha saltado a las antípodas y apenas cuenta con alguna pequeña oficina de representación con el objetivo de encontrar oportunidades.

En la dirección contraria, las inversiones de firmas australianas en España también se han multiplicado en los últimos años. Los fondos Macquarie e IFM son los dos máximos exponentes. El primero tiene una destacada posición en el negocio de las energías renovables con alianzas como la de Bruc, en electricidad (Viesgo), salud (Viamed), aparcamientos (Empark), almacenamiento de hidrocarburos (CLH) o telecomunicaciones (Onivia).

Mientras, IFM ha adquirido en los últimos tres años el 100% de OHL Concesiones rebautizada como Aleatica y el 49% de Aqualia. Hace unos meses el fondo lanzó una oferta pública de adquisición (opa) sobre el 22,68% de Naturgy por más de 5.000 millones de euros. La operación, sin embargo, ha encontrado cierta contestación en una parte del Gobierno, lo que a su vez habría generado, según fuentes conocedoras, sorpresa y malestar entre las autoridades australianas.

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