Empresa Global

El transporte encara contratos millonarios en el exterior

  • El plan de infraestructuras que prepara EEUU centra las miradas del sector
  • Los fondos europeos y el impulso al transporte verde serán claves en los próximos años
Vías de tren.

El sector del transporte ha superado uno de los años más duros de su historia como consecuencia de la Covid-19. Pero este tiempo de parálisis ha servido para que las compañías españolas del sector pongan el punto de vista más allá de nuestras fronteras y busquen oportunidades en el exterior. Es el caso de compañías como Renfe, Talgo o CAF, en el sector ferroviario; Aena y Ferrovial, en lo que a gestión aeroportuaria se refiere; Alsa, en transporte por carretera; u otras como IAG o las grandes navieras que, por la naturaleza de su negocio, llevan años expandiéndose por el mundo.

Las empresas de capital privado, pero también las de capital público, miran con ilusión los contratos que durante este 2021 y en 2022 pueden salir al mercado. Uno de los focos de atracción es el gran plan de infraestructuras que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, puso sobre la mesa hace algunas semanas. Este proyecto creará, según un informe de la Universidad de Georgetown, 8,9 millones de puestos de trabajo en el sector del transporte.

Muchas de las compañías españolas que desarrollan su negocio en otros países llevan años con proyectos en EEUU y ven este plan de infraestructuras como una gran oportunidad. Así será para, por ejemplo, Renfe, que podrá aprovechar lo que el secretario de Transportes americano, Pete Buttigieg, denominó "una nueva oportunidad para la alta velocidad". La empresa que capitanea Isaías Táboas ya cuenta con un gran contrato en EEUU, el del tren de alta velocidad de Texas, por el que ingresará unos 6.000 millones de dólares.

Este macroproyecto también está en la mente de otros actores del sector, como las empresas que fabrican componentes para el sector ferroviario. Es el caso de Talgo y CAF. La compañía que ahora capitanea Gonzalo Urquijo lleva desde los años 90 en el mercado americano y opera tanto en el segmento de trenes metropolitanos (con el mantenimiento del metro de Los Ángeles) como en el de medio y largo radio, con sus trenes serie 6 y serie 8.

CAF, por su parte, lleva años operando en el país, donde tiene una fábrica en la localidad de Elmira (Nueva York). La empresa vasca se ha encargado del suministro de unidades de metro para Washington, de trenes ligeros para las ciudades de Sacramento (California) y Pittsburgh (Pennsylvania) o de la fabricación de coches de pasajeros para el tranvía de Boston y Maryland.

Más allá del ferrocarril, el plan de mejoras en infraestructuras que prepara Biden también puede favorecer a otro tipo de compañías, como la española Ferrovial, que ya gestiona aeropuertos internacionales como el de Heathrow, en Reino Unido, y ha lanzado un proyecto para construir vertipuertos -aeropuertos para taxis voladores- en EEUU en cooperación con otras empresas del sector que están desarrollando los vehículos. Con respecto a este tipo de infraestructuras, el presidente de Estados Unidos señaló que "los aeropuertos tienen una necesidad desesperada de mejora", más si cabe si se tiene en cuenta que se trata de un país enormemente dependiente del modo aéreo para acortar distancias entre ciudades.

Latinoamérica

Pero Estados Unidos no es el único país en el que las empresas españolas tienen centrada su mirada. La relación histórica con Latinoamérica ha facilitado los negocios entre ambos lados del Atlántico y empresas de todos los segmentos del sector del transporte están presentes en países como México, Colombia, Puerto Rico o Brasil, entre otros.

En este sentido, Aena consiguió quedarse con la gestión aeroportuaria de varios emplazamientos clave en América Latina. La empresa que capitanea Maurici Lucena cuenta con una participación en el Grupo Aeroportuario del Pacífico, a través del que explota doce aeropuertos en México y dos más en Jamaica. Además, en 2019 fue declarada por ANAC (la Agencia Nacional de Aviación Civil brasileña) como vencedora en la subasta celebrada para la concesión por un plazo de 30 años del grupo aeroportuario del Nordeste de Brasil, compuesto por seis aeropuertos del país y es socio operador de dos grandes infraestructuras en Colombia, los aeropuertos de Cali y Cartagena de Indias.

En cuanto al transporte por carretera, Alsa, una de las grandes empresas del sector que representan a España en el mundo, inició en verano de 2019 sus operaciones en Puerto Rico, donde desarrolla una línea de transporte que une la ciudad de Caguas con la capital, San Juan, en lo que constituye un paso más en su apuesta por la internacionalización.

Volviendo al ferrocarril, Renfe anunció hace unas semanas la apertura de una oficina permanente en México para desarrollar el denominado Tren Maya, una línea ferroviaria con una longitud total de 1.525 kilómetros que conectará Palenque con la región turística de Cancún. La compañía española actuará en esta concesión como 'operador en la sombra' y podría no ser la única empresa nacional que consiguiese una parte del pastel de este ferrocarril mexicano.

CAF también quiere su ración y se disputa contra la francesa Alstom un contrato de 1.500 millones de euros. Los fabricantes de trenes buscan hacerse con un contrato del tren Maya de México para la fabricación de 43 convoyes.

África

África es, sin embargo, el gran territorio por descubrir para muchas empresas españolas del sector del transporte. Si bien algunas, como Alsa, llevan años asentadas en los países del norte del continente, los grandes proyectos de infraestructuras que se están planificando, como por ejemplo el tren eléctrico de El Cairo, pueden ser una oportunidad de negocio para las compañías nacionales.

La empresa asturiana Alsa fue pionera en el desembarco en África, concretamente en Marruecos, país en el que se introdujo a finales de los años 90 con la concesión del transporte urbano de Marrakech. Posteriormente se sumarían las ciudades de Agadir, Tánger y Khourigba, con lo que, añadida Rabat, la compañía española estará presente en cinco ciudades marroquíes y ya es el primer r operador privado de transporte urbano en el Reino de Marruecos.

Unión Europea

Las oportunidades de negocio también pueden estar en Europa. Los fondos Next Generation EU servirán para poner sobre la mesa miles de proyectos de innovación y modernización de diversos sectores y el transporte se alza como uno de los firmes vencedores en el reparto definitivo.

El mayor impulso lo recibirá el ferrocarril, con importantes mejoras tanto en la red de vías como en el material rodante. Las empresas de este segmento han ido escalando posiciones y algunas como Renfe ya están tomando importantes decisiones. El incumbente español pide paso en la liberalización de las vías en Francia para competir con SNCF y ya tiene ojeadas otras plazas. Además, hace unos meses que compró parte de Leo Express, una de las grandes operadoras de tren y autobús en Europa central. Más allá de esto, trabaja con Deutsche Banh con la mirada puesta en el desarrollo de las conexiones en la zona del Báltico.

CAF y Talgo tampoco se quedan atrás. La importancia que el giro verde tendrá para el reparto de estos fondos ha puesto en el foco la utilización del hidrógeno como combustible para el transporte por ferrocarril. La empresa vasca ya ha logrado ayudas de la UE para desarrollar un prototipo ferroviario propulsado por hidrógeno en consorcio con Renfe, Adif, Toyota y el DLR. Mientras, Talgo también ha hecho lo propio para desarrollar un proyecto de estas características que espera tener en marcha en 2023.

Resto del mundo

Dejando atrás las regiones en la que tradicionalmente se ha centrado la internacionalización de las empresas españolas, el otro lado del mundo, la región de Asia-Pacífico e incluso países como Australia, son zonas en las que muchas de las compañías del sector del transporte han puesto la mirada en los últimos años y, sobre todo, en los últimos meses.

Alsa llegó a China hace más de 30 años como una compañía que, por aquel entonces, operaba taxis. No fue hasta los 90 cuando consiguió entrar en el transporte por carretera y se convirtió en la compañía que hoy es en el país asiático.

CAF fue más allá y consiguió entrar en el basto mercado australiano hace varios años. Allí cuenta con contratos para los servicios de transporte de las principales ciudades, tanto de suministro de nuevos convoyes como de mantenimiento de los existentes. En Australia también hay hueco para las constructoras españolas que, en la mayoría de los casos, desarrollan importantes proyectos de infraestructuras del transporte y sirven como guía para operadores o concesionarios futuros.

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