Elecciones Generales

Los partidos políticos prometen menos impuestos y más pensiones sin decir cómo se financia esto: ¿habrá respuestas esta noche?

Los candidatos a la Presidencia de los cuatro principales partidos tienen esta noche la ocasión de responder en Atresmedia a las grandes incógnitas económicas y aritméticas que dejaron abiertas en su debate de ayer, en RTVE, sobre todo en materia de fiscalidad y pensiones. | Especial Elecciones Generales 2019.

Prometió bajar los impuestos hasta el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, pese a que su formación planea una subida tributaria por 40.000 millones. Fue el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el más cercado por la realidad en este aspecto, lastrado por las subidas impositivas impulsadas por el PSOE en 10 meses de Gobierno más las que decayeron ante el fracaso parlamentario de su proyecto de Presupuestos para este año.

En cualquier caso, el grueso del debate económico de ayer, en RTVE, se centró en las dádivas que cada partido ofrece a cambio de votos. Desde la "revolución fiscal" del PP, que promete Pablo Casado como palanca para crear medio millón de empleos al año, a las ayudas a las autónomos y familias y la tributación moderada que, desde Cs, propugna un Albert Rivera que conminó a los televidentes a estar preparados para "agarrarse la cartera" si gobiernan las izquierdas, pasando por la aseveración de Iglesias sobre su voluntad de bajar la tributación a las rentas medias y bajas y a los autónomos, blandiendo su mantra de que la banca no paga impuestos y azuzando la mayor fiscalidad para grandes fortunas, sobradamente diagnosticada por economistas de distinto signo como una medida de dudosa eficacia dada la movilidad que tienen los grandes capitales para emigrar a figuras o sistemas tributarios externos en cuanto su planificación financiero-fiscal es desfavorable.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acorralado ante la batería de subidas impositivas que defendió y activó en sus 10 meses de Gobierno se vio forzado a salir por la tangente y limitarse a repasar las medidas aprobadas en los llamados viernes sociales afeando al resto su falta de apoyo y justificando el recurso al del Decreto-Ley para soslayar cualquier crítica sobre las medidas sociales, no sin tratar de afear al resto sus propuestas de bajadas de impuestos, en concreto la del PP, al decir, sin justificar el cálculo, que la revolución fiscal que prepara el PP sólo aprovechará al 5%de los contribuyentes.

"A cinco días de las elecciones ninguno de los candidatos pudo desmarcarse de esa voluntad de actualizar las pensiones con el IPC"

Ante su imposibilidad de blandir las bajadas de impuestos como estandarte electoral, Sánchez redobló su 'ejercicio relator', el de relatar la realidad bajo una singular óptica, la del ventajismo, y hacer suya la vuelta a la actualización de las pensiones con el IPC que realmente pactaron hace justo un año el Partido Popular y el PNV para salvar los Presupuestos para 2018, despertando la lógica indignación de Pablo Casado que hubo de recordar a los televidentes que la vuelta a la revalorización de las pensiones con la inflación fue una decisión del PP.

En cualquier caso, a cinco días de las elecciones ninguno de los candidatos pudo desmarcarse de esa voluntad de actualizar las pensiones con el IPC pese a que las advertencias de organismos públicos y privados, nacionales y extranjeros, apuntan a que esa revisión de las pagas, si viene para quedarse, ha de ser compensada con otras medidas por el lado de los ingresos para equilibrar las maltrechas Cuentas de la Seguridad Social.

Y precisamente hablando de Cuentas Públicas es donde pincharon los argumentos tanto de menor fiscalidad como de mayores pensiones porque ninguno de los intervinientes en el debate a cuatro de ayer, en RTVE, explicó cómo embridar un déficit de la Seguridad Social enquistado ya en los 19.000 millones de euros, según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), o cómo capear la reducción del saldo negativo de las Cuentas Públicas con una rebaja impositiva en la desaceleración a la que nos enfrentamos, cuando caerán las bases imponibles como consecuencia del menor dinamismo. En este aspecto, se salva la propuesta popular, cuyo eje es la creación de empleo, única vía para sostener las cotizaciones y la recaudación, así como el impulso a los autónomos, las familias y la contratación indefinida que prevé Cs para estimular la actividad y la creación de riqueza.

Falta la memoria y motivación económica detrás de las propuestas formuladas ayer. No se puede pedir a la política las certezas de la aritmética, ya previno sobre ello Aristóteles, pero es preciso que se explique el mix de ingresos y gastos con el que piensa actuar cada candidato si llega a enarbolar la política económica del país: su impacto en el bolsillo del ciudadano no es puntual, es perenne y debe poder calcularse. Esta noche en un nuevo debate tienen la ocasión de dar sus respuestas.

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