Elecciones Estados Unidos 2016

El 'Trumpazo' llevó a Wall Street a zona de máximos y alejó el precipicio un 8%

  • La reestructuración alcista en las bolsas del Viejo Continente sigue viva
  • Se premia el conciliador discurso de Trump y la bajada de impuestos
Dreamstime

En la madrugada en que Estados Unidos desgranaba los resultados de sus elecciones presidenciales, los futuros del S&P 500 llegaron a desplomarse un 5%, lo que parecía anticipar una sesión dramática en Wall Street. Nada que ver con la realidad. Las bolsas de la primera potencia mundial dieron la campanada al responder con euforia al triunfo del candidato republicano, Donald Trump, frente a la demócrata Hillary Clinton.

Ya los primeros compases de cotización fueron al alza en Estados Unidos. Europa, que llevaba toda la mañana siendo el foco de las ventas de los inversores, asistía con pasmo al arranque de una jornada positiva en Wall Street. Unas subidas que aminoraron las caídas en el Viejo Continente, donde sólo España e Italia cerraron, finalmente, con pérdidas.

En Estados Unidos, el verde se convirtió en rojo pocos minutos después de abrir el mercado (cuando eran las 15,30 horas en España), pero las caídas fueron tímidas y duraron poco. Contra todo pronóstico, el Dow Jones coqueteó con sus máximos históricos a lo largo de la sesión, para cerrar a sólo un 0,2% de ellos, y el S&P 500 despidió también la sesión en zona de récord, en los 2.163 puntos, a un 1,2% de sus altos. Todo ello, a pesar de que tradicionalmente las bolsas sufren pérdidas en la jornada postelectoral.

Así, el selectivo S&P 500 esquivó el temido Trumpazo bursátil y se impulsó a un 8%, por encima de su soporte clave, los 1.991 puntos que tocó a lo largo de la sesión del pasado 27 de junio, tras el sí a la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

En el peor de los escenarios -que ayer quedó bien lejos-, el batacazo podría haber llevado al índice estadounidense a un suelo aún más profundo, sus mínimos anuales, que marcó el pasado mes de febrero en los 1.800 puntos, según explican los expertos de Ecotrader, el portal de inversión de elEconomista. Un soporte del que lo separaba un abultado 8%.

Un discurso pacificador

¿Qué motivos evitaron ayer un desplome que el mercado venía meses asociando a una victoria de Trump? En primer lugar, el conciliador discurso de aceptación de Trump, donde sólo hubo elogios para su rival, Hillary Clinton, no hubo menciones al muro en México, y en el que el presidente electo llamó a "cerrar las heridas" y tendió la mano "a los que no le habían apoyado".

Por supuesto, tampoco debe olvidarse que, a nivel económico, las medidas del bando republicano se traducirán inicialmente en una reducción de los impuestos, en más inversión en infraestructuras y en una desregularización, incluyendo la abolición del Obamacare, el plan sanitario impulsado por Barack Obama.

Peter Costa, presidente de Empire Executions, una pequeña gestora de fondos que opera en la Bolsa de Nueva York, comentaba ayer a elEconomista que la posibilidad de una menor regulación "es ahora una posibilidad real, que ayudará a los inversores y a Wall Street".

En opinión de este ejecutivo, "la regulación ha sido una de las razones por las que hemos registrado bajos volúmenes durante los últimos años, así como una liquidez ajustada". Costa también adelanta que "si repatriamos los beneficios de muchas empresas, reduciremos la volatilidad e incrementaremos la liquidez".

José Ramón Iturriaga, gestor de fondos en Abante Asesores, apunta a otro de los posibles motivos de que el mercado fuese ayer benévolo con el nuevo presidente: "Más allá de la primera impresión que causa que un candidato del perfil de Trump sea capaz de ganar unas elecciones", comenta, el impacto que pueda tener a largo plazo en la economía estadounidense y en los mercados "no es obvio, porque es poco probable que el presidente esté a la altura de sus palabras".

En opinión de Iturriaga, lo prometido durante la campaña no tiene por qué llevarse finalmente a cabo: "Lo dicho hasta ahora ha sido un medio -y muy útil, por cierto- para alcanzar un fin; ahora le toca retratarse de verdad", comenta.

En su opinión, "dejando de lado los eslóganes de corte populista, Trump no tiene por qué ser peor para la economía estadounidense que Clinton. No olvidemos que las medidas económicas son pro-growth (expansión fiscal, bajadas de impuestos, inversión en infraestructura mayor que con Clinton?)", apunta.

Además, el mercado ha interpretado que el nuevo escenario político retrasará la normalización de la política monetaria al otro lado del Atlántico. No solo porque no se sabe qué puede pasar con el futuro de la Fed, ya que el político ha tenido un discurso muy beligerante con el organismo, sino porque aunque el mercado esperaba una subida de los tipos de interés en diciembre, la incertidumbre y la volatilidad pueden ponerlo en entredicho.

Al margen de las políticas económicas, una vez se instale en la Casa Blanca, Trump tendrá que valorar el resto de propuestas que llevó en campaña política. Por ejemplo, prometió fortalecer su relación con Rusia, que se había enfriado bajo el Gobierno de Obama durante la intervención de Vladimir Putin en la guerra civil de Siria y la anexión de la región ucraniana de Crimea. Algo que explica por qué ayer el RTS, su índice de referencia, era el único índice del Viejo Continente que celebró en la apertura la victoria del republicano.

Pero no es la única medida: con el deseo de tener "un comercio justo" entre los dos países, su objetivo es declarar a China manipulador de su moneda y plantea un arancel para el país asiático del 45%. Esto podría desembocar en una guerra comercial entre dos grandes potencias, lo que supondría un peligro para la economía estadounidense y en cadena para la economía mundial.

"Europa sería, sin duda, uno de los principales perdedores porque es el único que se apega estrictamente a las reglas del libre comercio", explica Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank.

Tampoco debe olvidarse que, aunque el Capitolio haya quedado en manos de los republicanos, las divisiones existentes en el seno del partido supondrán un obstáculo para que el nuevo presidente saque adelante con facilidad sus medidas.

La renta variable no fue la única que desafió ayer a la lógica en la primera sesión de mercado postelectoral en EEUU. Las previsiones anticipaban un debilitamiento del dólar en caso de un triunfo republicano, pero el billete verde se fortaleció un 0,8% frente al euro. También se esperaba que la victoria de Trump se tradujese en compras de bonos estadounidenses y, sin embargo, el precio de estos activos se hundió, impulsando su rentabilidad por encima del 2%.

Del mismo modo, si bien es cierto que el oro se perfilaba como uno de los mayores refugios de los inversores en el arranque de ayer (llegó a subir un 5%), poco a poco el ansia se fue apagando y, al cierre de la sesión europea, el metal dorado se quedó plano.

Europa amaneció ayer pesimista, anticipándose al tan esperado desplome de la bolsa estadounidense. En los peores momentos de la sesión, el Ibex 35-el más bajista-llegó a ceder un 4,1% y el italiano Ftse Mib un 3,5%.

El viraje llegó con la apertura del mercado americano y sus inesperadas ganancias, que animaron las compras en el Viejo Continente. Sólo los índices español e italiano cerraron finalmente en negativo, pero lo hicieron con tímidas pérdidas (del 0,4 en el Ibex, el peor del día, y del 0,1% en el Ftse Mib). Sus homólogos francés y alemán, el Cac y el Dax, se despidieron con alzas del 1,5%, aunque ellos también sufrieron los temores del mercado durante la jornada.

Suiza, por su parte, brilló como refugio ante el inesperado comportamiento del mercado, y su principal índice subió un 2%.

Europa defiende soportes

A nivel técnico, el resultado de las elecciones no ha tenido, al menos por el momento, efecto alguno: "Los soportes han funcionado y mientras no se pierdan los mínimos de ayer seguimos confiando en un proceso de reestructuración alcista" en Europa, explica Joan Cabrero, director de estrategia de Ecotrader.

En el caso del Ibex 35, el suelo a vigilar, que separa un contexto potencialmente alcista de uno bajista, son los 8.540 puntos. La confirmación de una reestructuración al alza se producirá si las subidas consiguen batir resistencias situadas en los 9.255-9.544 puntos del Ibex 35.

La renta fija europea, al igual que la americana, vio caer los precios y dispararse su rentabilidad. El rendimiento del Bund alemán cerró en el 0,20%, un máximo al que no se aupaba desde el pasado mes de mayo, mientras que su homólogo español subió 2 puntos básicos, hasta el 1,277%.

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