Economía

Las cinco grandes contradicciones económicas del primer debate entre Sánchez, Casado, Rivera e Iglesias

Los cuatro candidatos a la Presidencia del Gobierno, en el debate de RTVE. Foto: EFE

Los cuatro principales candidatos a la Presidencia del Gobierno protagonizaron anoche en su primer debate, el celebrado en RTVE, un intercambio de golpes y vetos cruzados en el que de tanto en tanto salía a relucir alguna medida concreta. Especial Elecciones Generales 2019.

Aunque el foco mediático se impuso en temas como Cataluña o en 'highlights' como las implacables intervenciones de Albert Rivera contra Pedro Sánchez, cabe detenerse en las propuestas económicas que se deslizaron, aunque fuera tibiamente, y la manera en que se expusieron. En este sentido, todos los candidatos incurrieron en reseñables contradicciones.

Autopistas

Tanto Sánchez como Pablo Iglesias se quejaron de lo que le ha costado al contribuyente el rescate de las autopistas quebradas. Ambos criticaron que el Gobierno de Rajoy pagara 2.000 millones por el rescate de las radiales que rodean Madrid al mismo tiempo que defendían el cumplimiento del déficit y de las reglas que pone Bruselas. Incurrir en un impago de ese calibre hubiera creado un conflicto con las instituciones europeas y hubiera puesto más que en duda la seguridad jurídica de España.

Impuestos

Iglesias basó su programa fiscal en una bajada del IVA en productos básicos como, glosó él mismo, los de higiene femenina o los veterinarios. Sin embargo, el impacto económico de estas promesas sería mínimo. Lo que Iglesias defiende y omitió en el debate es un alza de impuestos de 40.000 millones que ahogaría el crecimiento económico.

Por otro lado, tanto Pablo Casado como Albert Rivera insistieron en la bajada de impuestos, como suelen defender y como recogen sus programas, pero en ningún momento concretaron cómo se financiarían estas rebajas.

Pensiones

Todos los candidatos se apuntaron a la subida generalizada de las pensiones con el IPC, pero igualmente todos eludieron cómo se financiará un gasto que será insostenible en cinco o seis años debido a la caída demográfica de la economía española. Caso significativo fue el de Casado, que se alineó con la revalorización de las prestaciones cuando la exministra de Trabajo Fátima Báñez defendía que no subieran más del 0,25% anual y no suprimió el factor de sostenibilidad durante el mandato de Rajoy. Dos premisas que imprimían coherencia en una situación de déficit en la Seguridad Social que ya va por los 18.000 millones.

Banca

Iglesias cargó las tintas nuevamente contra la banca citando el célebre rescate bancario y cifrándolo en 60.000 millones. Lo que no dijo el líder de Podemos es que no fueron bancos los rescatados, sino cajas de ahorros. Con excepción de Bankia, ninguno de los bancos existentes tuvo que ser rescatado, por lo que no tendría sentido reclamarles que paguen los errores de los demás. Sería como si una empresa de un sector tuviera que pagar el rescate de sus competidores. Además, sigue abogando por una banca pública, cuando lo que condujo a las cajas a la ruina fue que estaban gestionadas por políticos porque eran públicas.

Empleo

En general, se pasó de puntillas sobre este asunto tan importante para la población española. Sánchez fue el más específico al prometer 350.000 empleos gracias a la economía sostenible. La cifra, recogida en el Plan de la Energía y el Clima, ha cosechado numerosas críticas porque se trata de un plan a diez años, es decir, no para la próxima legislatura, y antes supondrá la destrucción de cuantiosos empleos. Por ejemplo, con el cierre de instalaciones del carbón. Una propuesta, como mínimo, controvertida.

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