Economía

En qué se traducirá la victoria laborista para la economía de Reino Unido: un poco más de PIB en medio de un escaso margen presupuestario

  • El futuro gobierno de Starmer no podrá aplicar reformas muy radicales
  • Estrecheces para disparar el gasto y poco margen de subida de impuestos
  • El optimismo de ciudadanos e inversores viene del 'cambio de caras'
El líder laborista Keir Starmer. Foto: Europa Press

Vuelco político en el Reino Unido tras las elecciones generales celebradas este jueves. Tras 14 años de gobierno del Partido Conservador, el Partido Laborista liderado por Keir Starmer ha obtenido una aplastante victoria. Los laboristas se aseguraron una mayoría absoluta, ganando más de 400 de un total de 650 escaños. Por otro lado, los tories sufren una aplastante derrota al ganar con cerca de 120 escaños, su peor resultado registrado. Los resultados han coincidido plenamente con las expectativas, por lo que la reacción inicial del mercado está siendo moderada y el interés se desplaza a los efectos que tenga la receta económica que despliegue el nuevo gobierno laborista.

Ocho años de Brexit y los duros golpes de la pandemia y de la guerra en Ucrania han convertido a Reino Unido en un foco constante de tensión política e incertidumbre económica. Aunque la economía no ha llegado a sucumbir con fuerza en una profunda recesión, el crecimiento ha sido muy modesto y los ingleses notan que han ido a peor. La crisis inflacionaria les ha azotado incluso más duro que americanos y europeos continentales, con un máximo superior al 11% en el IPC al juntar "lo peor de ambos mundos", como dijo un analista (la crisis energética europea y la estrecha del mercado laboral de EEUU). La pérdida de poder adquisitivo, el deterioro de los servicios públicos, especialmente la sanidad, y factores como cierta escasez de productos han agitado continuamente las aguas. Los efectos del Brexit lo han empapado todo y la tormenta política ha dejado relámpagos como el rápido auge y caída de Boris Johnson o el maremoto en los mercados del breve mandato de Liz Truss en septiembre de 2022.

Es innegable que el cambio político se produce en el contexto de importantes problemas estructurales que enfrenta el Reino Unido. Sin embargo, estos no tienen que ver solo con el Brexit, sino que son mucho más antiguos, remarca Ralph Solveen, economista de Commerzbank. "Si se observa el desempeño económico real, se puede ver que la verdadera ruptura en el desarrollo se produjo durante la crisis financiera mundial de 2008. El PIB se desplomó y luego siguió una trayectoria más baja con una tasa de crecimiento más baja. (...) Actualmente, la producción económica es solo un 1,8% mayor que en el cuarto trimestre de 2019, es decir, inmediatamente antes de la crisis del coronavirus. (...) Detrás de los años de débil crecimiento del Reino Unido se esconde una marcada debilidad en materia de inversión. Durante una generación, la tasa de inversión del Reino Unido ha sido significativamente inferior a la de otros países del G7, y la brecha parece haberse ampliado recientemente", expone el analista alemán.

Las diversas crisis de los últimos años han desorganizado las finanzas públicas. A pesar del bajo desempleo, el déficit presupuestario ha promediado el 5,6% del PIB en los últimos tres años, aunque la crisis del coronavirus ya terminó hace tiempo. La deuda pública es del 100% del PIB; antes de la crisis de 2008 era inferior al 40%. El interminable invierno del descontento, por emplear palabras de William Shakespeare, hacía factible el deseo de un cambio político. Por eso, no solo las encuestas reflejaban un auge de unos laboristas que han aparcado en los últimos tiempos los postulados más a la izquierda de su anterior dirigencia. Empresarios e inversores veían con buenos ojos el regreso de los laboristas como alternativa, más que por medidas concretas, como revulsivo que haga recuperar cierto optimismo.

De hecho, adentrándose en los números, parece que el rayo de luz que puedan ser Starmer y los suyos será más una cuestión de sensaciones. Así lo resume en un informe para clientes Paul Dales, economista jefe de Capital Economics para Reino Unido: "Es poco probable que el gran cambio en el panorama político que ha supuesto el primer gobierno laborista desde mayo de 2010 provoque un cambio tan grande en el panorama económico. Pero, al margen, las políticas del nuevo gobierno laborista generan algunas perspectivas al alza para nuestras previsiones sobre el PIB, la inflación y los tipos de interés". El analista hace hincapié en cuatro puntos.

En primer lugar, señala Dales, la economía no será muy diferente bajo el gobierno laborista, ya que las restricciones fiscales son las mismas. El Partido Laborista se ha comprometido a seguir reglas fiscales muy similares a las de los conservadores, y la combinación de bajo crecimiento económico y altos tipos de interés significa que la política fiscal necesita ser ajustada en términos generales, en línea con los planes existentes para cumplir con esas reglas. En otras palabras, el Partido Laborista no puede relajar significativamente la política fiscal sin romper las reglas y/o tener que rendir cuentas mediante un aumento de los rendimientos de los bonos del Estado.

En segundo lugar, la composición de la política fiscal puede ser un poco más favorable al crecimiento, destaca el economista británico. El programa del Partido Laborista prevé que el gasto público en 2028/29 será 9.500 millones de libras (0,3% del PIB) más alto que los planes actuales y los impuestos serán 8.600 millones de libras (0,3% del PIB) más altos. "Normalmente, una libra más de gasto público (tanto el gasto diario como la inversión) sumaría más al PIB de lo que una libra más en impuestos restaría. Esto puede significar que para 2028/29 el PIB sea un poco más alto que en otras circunstancias, aunque tal vez sólo un 0,1-0,2%, e incluso eso no es un hecho", argumenta Dales.

En tercer lugar, la economía puede ayudar al Partido Laborista. Los laboristas están asumiendo el poder justo cuando la inflación ha vuelto a caer al objetivo del 2% y el Banco de Inglaterra (BoE) está a punto de recortar los tipos de interés desde el 5,25% (máximos de 2008). "Nuestras previsiones de que la inflación caerá un poco más y el BoE recortará los tipos al 3% el año que viene explican por qué creemos que el crecimiento del PIB se acelerará, hasta el 1,2% este año y al 1,5% tanto en 2025 como en 202. Además, nuestra estimación actual es que en el primer evento fiscal después de las elecciones (probablemente en septiembre), la OBR (el organismo de supervisión fiscal del Reino Unido) concederá al Starmer un margen fiscal de unos 16.000 millones de libras (0,6% del PIB), frente a los 8.900 millones de libras (0,3%) del Presupuesto de marzo. Eso puede significar que el Partido Laborista puede aumentar el gasto un poco más de lo previsto sin aumentar los impuestos o el endeudamiento más de lo previsto. Sin embargo, una política fiscal más laxa puede significar simplemente que la inflación sea un poco más alta y que los tipos de interés no caigan tanto", explica Dales.

En cuarto lugar, termina el experto de Capital Economics, algunas de las políticas del Partido Laborista pueden ayudar a impulsar la oferta y elevar la tasa de crecimiento de la economía a mediano plazo. "Nuestras previsiones ya suponen que el impulso a la productividad que aportará la inteligencia artificial elevará la tasa de crecimiento potencial del PIB del Reino Unido del 1,5% al 1,8%. Es posible que el instinto del Partido Laborista de proteger a los trabajadores limite parte de ese impulso. Pero, de igual modo, los cambios que pretende introducir en las normas de planificación pueden significar que tengan más éxito que los conservadores a la hora de impulsar la construcción de viviendas, y que parezca más dispuesto a impulsar la inversión verde y pública. Aumentar la inversión (y los ahorros necesarios para financiarla) es crucial", cierra el analista.

Hitos del programa laborista

Commerzbank ha publicado un informe en el que desgranan los principales ejes económicos de un programa laborista que ven "muy alejado de propuestas radicales o programas de gasto masivo". En el apartado de subidas de impuestos destacan la modificación del estatus de non-dom, es decir, el de una persona que reside en el Reino Unido pero cuya residencia permanente a efectos fiscales está fuera del país, lo que conlleva importantes ventajas fiscales. También se prevé introducir un IVA del 20% sobre las tasas de matrícula en las escuelas privadas (a las que asisten alrededor del 7% de los niños británicos) y un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas.

El manifiesto electoral laboral también prometía construir 300.000 nuevas viviendas al año durante los próximos cinco años. Se trata de una respuesta a la escasez cada vez mayor de viviendas, que ha provocado un aumento drástico de los alquileres, sobre todo en las zonas urbanas. Sin embargo, se trata de un objetivo ambicioso. El año pasado se construyeron tan solo 160.000 nuevas viviendas y la última vez que se construyeron viviendas a la escala prevista fue en los años 60.

Otra promesa relevante es el aplazamiento hasta 2030 de la prohibición de la venta de coches con motor de combustión interna se aplazará hasta 2030. El pasado mes de septiembre, el Gobierno del primer ministro saliente Rishi Sunak había pospuesto la prohibición hasta 2035. En la próxima legislatura se destinarán cerca de 24.000 millones de libras a medidas de protección del medio ambiente y del clima. De esta cantidad, la recién creada "Gran Compañía Británica de la Energía" recibirá 1.700 millones de libras anuales, lo que debería acelerar el desarrollo de la energía verde y nuclear.

Un punto delicado será la inmigración. Las dificultades por el Brexit para los trabajadores europeos han venido sucedidas de un alud de inmigrantes del resto del mundo que ha agriado el debate político. El gabinete de Sunak ha buscado endurecer la política migratoria con medidas como deportaciones a Ruanda mientras las cifras de llegadas irregulares a suelo británica se multiplicaban. Desde la oposición laborista, Starmer ha prometido un control de la inmigración neta mayor que el conseguido por el gobierno tory al tiempo que ha prometido poner coto a las mafias al tiempo que no torpedea las demandas de asilo y fomenta la capacitación de los trabajadores nacionales.

"Los votantes han dado al Partido Laborista un mandato claro. Es probable que el nuevo gobierno se centre principalmente en cuestiones como la difícil situación del sistema sanitario, la falta de vivienda y la inmigración. No se esperan grandes cambios en la política económica, lo que también se aplica a las relaciones con la UE, que probablemente mejorarán, al menos en términos de clima. Al mismo tiempo, la política fiscal (como en otros países) sigue un rumbo insostenible. El margen de maniobra de la política fiscal puede ser incluso menor de lo que indican los planes actuales, ya que las previsiones de crecimiento han demostrado ser a menudo demasiado optimistas en los últimos años. Sin embargo, no vemos un camino claro para que el Reino Unido supere estos desafíos", zanja Solveen desde el banco alemán.

Relación con la UE y los inversores

Mark Nash, Huw Davies y James Novotny, gestores de inversiones del equipo Renta Fija Absolute Return en Jupiter AM, hacen énfasis en que "los laboristas tendrán que convencer al mercado, y también al electorado, de que son fiscalmente prudentes al tiempo que mejoran el mal estado de los servicios públicos británicos y el anémico perfil de productividad y crecimiento", lo que, según advierten, "no será fácil".

Tal y como indican desde el equipo de Absolut Return de Jupiter AM, "el crecimiento será su 'tarjeta de salida de la cárcel', fácil de decir, pero difícil de cumplir". Estos expertos se centran en la nueva relación con la UE -el Brexit lo envuelve todo-, lejana aún a una reincorporación a la Unión, pero más cordial: "Es probable que depositen sus esperanzas en un mejor acuerdo comercial con la UE para tratar de reducir las fricciones en la frontera con la Unión, y también en la liberalización de las leyes de planificación del Reino Unido. Si tienen éxito en este empeño, es posible que renazca la esperanza de un mayor crecimiento en el Reino Unido y de una menor presión inflacionista en el país".

"Es probable que los inversores extranjeros consideren positivos para los activos británicos la reducción de la incertidumbre política, una cooperación más estrecha con la UE y una mayor atención a las reformas por el lado de la oferta, aunque no queremos exagerar el impacto. En términos más generales, creemos que el telón de fondo cíclico, el entorno de inversión mundial y las medidas políticas del Banco de Inglaterra serán más importantes en general para los activos británicos. Es importante destacar que el periodo de bloqueo del Banco de Inglaterra ya ha terminado y, con la reanudación de los discursos la próxima semana, creemos que esto es más importante para los mercados a corto plazo", añade Kirstine Kundby-Nielsen, analista para Reino Unido de Danske Bank.

"La victoria de los laboristas significa que hemos entrado en un periodo de relativa estabilidad en la política británica. El Reino Unido bien podría parecer un paraíso de estabilidad política, un paisaje muy diferente al de los años posteriores al referéndum del Brexit", destacan desde Jupiter AM. "Con las elecciones en Francia y Estados Unidos causando mucha incertidumbre, el Reino Unido puede estar pronto en la inusual posición de destacarse por su estabilidad política y fiscal", coinciden desde Capital Economics.

Poniendo aún más el foco en el terreno de la inversión, Nalaka De Silva, responsable de Soluciones para Mercados Privados de abrdn, afirma: "Lograr un crecimiento que respalde el gasto público es una prioridad clave para el nuevo gobierno, y se espera que el foco de atención en los primeros 100 días de mandato sea la planificación de la reformas". "Nos alienta ver que la reforma de la planificación se sitúa en el núcleo de las prioridades políticas y esperamos que esto se traduzca en una reforma y una financiación rápidas y tangibles, no sólo a corto plazo, sino con una visión y una estabilidad a largo plazo. Esto es muy necesario para abordar los problemas profundamente arraigados en los mercados del ahorro y las pensiones. Apoyando el flujo de capital hacia los sectores productivos, puede mantenerse la ventaja comparativa del Reino Unido", añade.

De Silva insta a dirigir más capital a los activos nacionales para apoyar el crecimiento: "Creemos que la regeneración urbana a través de proyectos inmobiliarios a gran escala, el capital especializado (capital de crecimiento y capital riesgo), las infraestructuras sociales y económicas, incluidos los activos de proyectos de energías renovables, desempeñan un papel importante en el impulso de la economía y proporcionan diversificación a los inversores. Nos gustaría que las empresas y los fideicomisarios estuvieran facultados e incentivados para diversificar la asignación de activos de las pensiones en una gama más amplia de acciones y activos alternativos dentro de un marco de riesgo adecuado. Además, el Gobierno anima al sector de la gestión de inversiones a desarrollar productos y vehículos que permitan a los ahorradores a largo plazo acceder a los mercados privados".

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