Economía

El Banco de Inglaterra no se sube a la ola del BCE y mantiene los tipos de interés en su reunión de junio

  • El BoE deja los tipos en el 5,25%, máximos de 2008, por séptima reunión
  • Se telegrafían prontos recortes, pero con la duda de agosto o septiembre
  • El disenso entre los defensores de no tocar los tipos en junio, pista 'dovish'
Fachada del Banco de Inglaterra. Foto: Alamy

El Banco de Inglaterra (BoE) ha decidido en su reunión del Comité de Política Monetaria (CPM) de este jueves mantener los tipos de interés en el 5,25% -máximos desde 2008- por séptima reunión consecutiva, dejándolos en el nivel alcanzado el pasado agosto. Aunque tras la reunión del 9 de mayo se dejó entreabierta la puerta para un primer recorte de tipos en junio, los datos macro no han acompañado y esa expectativa se traslada más hacia adelante. La clave de esta reunión era más bien calibrar la predisposición del BoE de cara al verano y su comunicación no ha resuelto muchas dudas: el CPM sigue telegrafiando que los recortes están cerca, pero que la decisión se tome en agosto o en septiembre no está claro y dependerá de los datos. Solo el pequeño detalle de que hay cierto disenso entre los miembros que han votado por mantener los tipos en esta reunión invita a pensar en una bajada más cercana.

Aunque el eco de las bajadas de tipos del Banco Central Europeo (BCE) y otros pares continentales como el Banco Nacional de Suiza o el Riksbank sueco sonaba fuerte en el oído de la Vieja Dama de Threadneedle Street, como se conoce coloquialmente al BoE, los datos entrantes hacían precipitado un recorte a las puertas de verano y la celebración de elecciones el próximo 4 de julio apoyaba no tomar una decisión que podría llegar a tener lecturas en términos políticos.

Sin proyecciones macro, sin conferencia de prensa y sin comentarios previos de los funcionarios por la convocatoria electoral, la comunicación del banco central no ha mostrado apenas cambios respecto a mayo. La redacción del comunicado mantiene la orientación futura de la anterior convocatoria, mientras que la siempre muy observada votación del CPM ha arrojado el mismo resultado que el mes pasado (7-2).

En su comunicado con la decisión, el BoE ha mantenido las dos frases clave que ya incluyó hace un mes. Por un lado, se ha repetido que "la política monetaria podría seguir siendo restrictiva incluso si se redujera el tipo de interés bancario, dado que partía de un nivel ya restrictivo". Por el otro, que "el Comité seguirá examinando durante cuánto tiempo debería mantenerse el tipo de interés bancario en su nivel actual".

En lo relativo a la votación, el reparto ha vuelto a ser el mismo. Siete miembros, incluyendo al gobernador Andrew Bailey, han votado a favor de dejar los tipos como están. Dos miembros del CPM, de nuevo Swati Dhingra y Dave Ramsden, han abogado por recortar los tipos en 25 puntos básicos. Sin embargo, las actas de la reunión sí han reflejado una cierta discrepancia entre los siete miembros que han votado por dejar los tipos igual, lo que telegrafía una mayor cercanía para los recortes. Según el escrito, algunos de estos funcionarios defendían que los recientes datos de inflación, con la de servicios especialmente enquistada en altos niveles, "no alteran significativamente la trayectoria desinflacionaria en la que se viene encontrando la economía" frente a otros que sí ven peligrar la convergencia hacia el objetivo de inflación del 2%. Esto sugeriría que cada vez más miembros del CPM son proclives a recortar.

La pista ha sido suficiente para que los mercados hayan dado más opciones a un primer recorte de tipos en agosto, dándole a este escenario un 50% de posibilidades frente al 32% que le daba antes de la reunión. Los mercados, que solo descontaban el primer recorte completo para noviembre antes de la cita de este jueves, también han aumentado la cantidad de flexibilización esperada para el año a 48 puntos básicos desde los 43 puntos básicos anteriores.

Para Ruth Gregory, el BoE siguió dando la impresión de que" las piezas del rompecabezas están casi colocadas para que recorte los tipos". La economista se fija en dos puntos. El primero, que incluso en el bando de no recortar aún los tipos, la decisión de junio ha sido muy ajustada ("finely balanced"). El segundo, que a pesar de la reciente racha de datos de inflación y actividad más sólidos, el lenguaje utilizado en las actas no ha sido más agresivo que en mayo.

"Nosotros interpretaríamos esto como una señal de que el BoE está dispuesto a recortar los tipos en agosto, si los datos evolucionan como espera. El resultado es que mantenemos nuestra opinión de que el BoE recortará primero los tipos del 5,25% en agosto y seguimos pensando que, debido a la caída de la inflación al 1,5% a finales de este año, el banco central reducirá los tipos al 3% el próximo año en lugar de al 4% como esperan los mercados", escribe en una nota para clientes.

"Esperamos que el CPM recorte los tipos en agosto, pero esto no es un trato cerrado", afirma Alpesh Paleja, economista jefe adjunto interino del CBI. "Los funcionarios siguen estando muy pendientes de los datos, por lo que la evolución de los principales indicadores durante el próximo mes será clave. Además, es probable que el ritmo de cualquier recorte de tipos más allá de agosto sea gradual".

Un dato de IPC muy cercano

Pese al poco margen de distancia, la reunión del BoE -más la comunicación que la propia decisión de no tocar los tipos- ha venido marcada por los datos de inflación de mayo, publicados este miércoles por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS). Los precios de consumo en el Reino Unido continuaron su tendencia a la baja el mes pasado, con el índice general de precios de consumo (IPC) cayendo al 2% interanual por primera vez desde la primavera de 2021, perfectamente alineado con el objetivo de inflación del BoE.

El descenso era ampliamente esperado por los mercados, que están calibrando las probabilidades de un recorte de tipos del BoE en una de las próximas reuniones. La mayor contribución a la caída de la tasa interanual procedió de la vivienda y los servicios domésticos. Sin embargo, los aumentos de los costes de transporte y de los precios de restaurantes y hoteles hicieron que los precios generales de los servicios bajaran menos de lo esperado. Con una subida interanual del 5,7%, la inflación de los precios de los servicios se mantiene enquistada y por encima de la previsión del BoE, que esperaba un 5,3%.

Dado que el Banco de Inglaterra sigue esta medida de cerca como indicador de la presión de la inflación doméstica, las probabilidades de un recorte de los tipos en la reunión de junio terminaron de quedar totalmente sepultadas y se empezó a poner en duda por parte de algunos analistas el escenario de una primera bajada en agosto. El mercado, por su parte, siguió mostrando dudas incluso con septiembre, apuntando claramente hacia noviembre.

Desde la última decisión de política monetaria de mayo, los datos han sido en general ligeramente más sólidos de lo esperado también fuera de la inflación. La actividad repuntó en el primer trimestre, con un crecimiento de la economía del 0,6% intertrimestral (frente al 0,4% previsto por el BoE), aunque el repunte se debe en gran medida a las exportaciones netas, mientras que el crecimiento del consumo privado sigue siendo más moderado.

Este escenario podría traer una cierta sincronización con la Reserva Federal de EEUU si el banco central estadounidense se decanta por un primer recorte en septiembre, posibilidad que han abierto los últimos datos. Sin embargo, el caso del BoE siempre ofrece matices particulares. "Al Banco de Inglaterra le gustan las discrepancias y los debates para tomar decisiones de mayor calidad (la Reserva Federal podría tomar nota), lo que hace que los resultados políticos sean menos predecibles. Con una inflación de los precios al consumo nueve puntos porcentuales por debajo de los máximos recientes, los argumentos a favor de una bajada de los tipos de interés reales son sólidos, pero el BoE podría necesitar un par de datos más antes de actuar", explica Paul Donovan, economista jefe de UBS en Londres.

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