Economía

La economía de Dinamarca se enfrenta a una sobredosis de medicamentos: entre el 'mal holandés' y el 'riesgo Nokia'

  • El PIB ya oscila según cómo le vaya al venido a más sector farmacéutico
  • Especialmente al gigante Novo Nordisk por sus fármacos adelgazantes
  • Esta creciente dependencia empieza a preocupar a los economistas
Foto: iStock

La economía de Dinamarca es una de las más prósperas de Europa. Dentro de los pobres datos de productividad o los problemas de competitividad del tejido productivo de media Europa, la industria danesa es como un oasis en medio del desierto. Su creciente especialización en el sector farmacéutico está generando empleo de mucha calidad y unos ingresos por exportaciones que ya rondan los 20.000 millones de euros. Los recientes medicamentos descubiertos contra la obesidad están engordando la economía. Sin embargo, aunque parezca imposible, este impecable éxito farmacéutico también tiene sus contraindicaciones (como todos los medicamentos). El riesgo de que Dinamarca sufra una 'sobredosis' de fármacos y se convierta en una economía 'monocultivo' hace que se hable de un nuevo 'caso Nokia', por lo que le ocurrió a Finlandia con la teleco en su día, e incluso del temido 'mal holandés'.

El 'culpable' detrás de todo esto es el gigante farmacéutico Novo Nordisk, cuya capitalización de mercado supera los 540.000 millones de euros, siendo la duodécima cotizada más grande del mundo y la mayor de Europa. Para hacerse una idea, el PIB de Dinamarca se aproximó a los 375.000 millones de euros en 2023. En los últimos meses, Novo Nordisk ha desarrollado y comercializado los ya mediáticos medicamentos para la diabetes Ozempic y Wogovy. El éxito de los mismos, sobre todo en EEUU, dados sus positivos efectos contra la obesidad, han desencadenando un boom de demanda que ha superado cualquier previsión. Tanto es así que las cifras de la empresa han acabado moviendo las del país.

La producción farmacéutica ya venía siendo particularmente fuerte en los últimos años. La proporción del valor agregado en la economía derivada de los productos farmacéuticos aumentó del 2,9% en 2013 al 4,5% en 2020. Con la eclosión de Novo Nordisk, los datos macro directamente han volado. El gobierno de Dinamarca ahora predice que la economía se expandirá un 2,7% este año, casi el doble de la tasa que había estimado anteriormente, acelerada por la floreciente compañía farmacéutica. El Ministerio de Economía ha elevado su pronóstico de crecimiento del PIB para 2024 desde una estimación de diciembre del 1,4%. En 2025, se espera que el PIB aumente un 1,8%, frente al 1% observado anteriormente.

El crecimiento de la farmacéutica danesa Novo Nordisk está impulsando en particular las exportaciones danesas a pesar del lento aumento del poder adquisitivo entre los socios comerciales, ha afirmado el ministerio, elevando su pronóstico de crecimiento de las exportaciones al 7% este año, desde el 4,2% anterior. Los esfuerzos de Novo para ampliar la capacidad de producción también están impulsando las inversiones en construcción a corto plazo y en maquinaria a largo plazo, señala el brazo económico del gobierno danés.

Prueba de la magnitud de este efecto sobre la economía del país es que la factura del impuesto sobre la renta de la farmacéutica en Dinamarca el año pasado fue de casi 2.200 millones de euros y sus enormes inversiones y el aumento de la producción contribuyeron a que la economía nacional creciera casi un 2%, más de cuatro veces la media de la UE. Ello ha impulsado un gasto público récord en defensa, transición ecológica y apoyo a Ucrania. Sin la contribución de Novo, la economía danesa se habría estancado.

Por el lado del empleo, la empresa cuenta con 28.000 trabajadores en el país. Pero para que sea aprecie más su influencia, basta con echar un vistazo hacia la antigua localidad pesquera de Kalundborg, donde se concentran las operaciones de Novo Nordisk desde los años 60. A medida que ha aumentado la fortuna de la empresa, también lo ha hecho la de la ciudad. Se calcula que los ingresos por el impuesto de sociedades de Novo se han multiplicado por más de diez desde 2011, y la tasa de desempleo se ha reducido en cerca de dos tercios. En 2022, la economía del municipio creció un 27%. A medida que las arcas del impuesto de sociedades se han hinchado, los cargos electos han recortado los impuestos seis veces en los últimos diez años y han invertido en iniciativas como un nuevo parque portuario.

Sin embargo, todos estos buenos titulares esconden otro mucho más alarmante: la creciente dependencia nacional de una industria y, sobre todo, de una sola empresa. El hecho de que el sector farmacéutico haya supuesto un tercio de todo el crecimiento del PIB de Dinamarca desde 2020 ha mostrado esta misma semana la otra cara de la moneda. El PIB de Dinamarca se contrajo un 1,8% en el primer trimestre del año, según informó este martes el órgano estadístico nacional. Es la mayor caída desde los rigores de la pandemia y detrás de ella está la caída del 12,2% de la producción farmacéutica en el trimestre, según datos de principios de este mes.

Tanto los responsables de Novo Nordisk como algunas autoridades danesas se han apresurado a justificar que esta caída es temporal y que el sector se repondrá pronto con fuerza, dando por buenas las estimaciones de crecimiento del gobierno danés. No obstante, lo que está sucediendo preocupa a cada vez más voces. Que todos los huevos estén en la misma cesta, como coloquialmente se suele decir, hace que los análisis recurran a términos como el 'mal holandés' a precedentes como el citado de Nokia en Finlandia.

El 'mal holandés'

Aunque el caso de Dinamarca es un tanto particular, puesto que este 'monocultivo' no es fruto de un descubrimiento de materias primas, lo cierto es que la dependencia de la economía danesa de los ingresos del sector farmacéutico se ha hecho patente en la volatilidad del PIB en los últimos años. El temido 'mal holandés', según explica Helge J. Pedersen, economista jefe de Nordea, se produce cuando un país experimenta repentinamente un gran aumento de ingresos, lo que aparentemente es una buena noticia económica, pero en realidad tiene un efecto negativo en el resto de la economía, puesto que todos los recursos comienzan a concentrarse en un solo sector (empleo, inversión...), mientras que el resto de ramas de actividad sufren una pérdida de competitividad notable. Cualquier cambio regulatorio o de preferencias de consumo puede hundir a dicho sector, provocando un terremoto en la economía.

El término se acuñó después de que la industria de Holanda sufriera un duro golpe tras el descubrimiento de grandes yacimientos de gas cerca del Mar del Norte a mediados del siglo XX. El 'mal holandés' dañó seriamente a la economía de los Países Bajos allá por 1960. Los hallazgos de grandes yacimientos de gas natural cerca de las costas de los Países Bajos convirtieron a este país en uno de los grandes exportadores de esta energía fósil. Los recursos de la economía se centraron en un solo sector.

Además, la fuerte demanda en el mercado de divisas de florines holandeses (para comprar ese gas) apreció con fuerza esta divisa, dañando al resto de sectores del país, que ante la fortaleza del florín tuvieron dificultades para de exportar sus bienes y competir con los productos importados, que se 'abarataban' a medida que la divisa holandesa se apreciaba. Por poner otro ejemplo, Noruega ha sido uno de los países candidatos a sufrir este mal. Unas vastas reservas de crudo en un país que sólo tiene cinco millones de habitantes. Sin embargo, la era del petróleo está cerca de llegar a su fin y este país es uno de los más ricos del mundo.

El 'caso Nokia'

El otro precedente más cercano es de Finlandia. Los economistas lo llaman el 'riesgo Nokia', en referencia al gigante finlandés de las telecomunicaciones cuyo colapso, a partir de la primera década del 2000, arrastró a toda la economía del país. El declive del entonces fabricante de teléfonos no sólo acabó con miles de puestos de trabajo, sino que los efectos dominó se extendieron a las universidades, las empresas y el sector público finlandeses, todos ellos dependientes de su éxito.

El año pasado, nueve funcionarios del Ministerio de Economía danés visitaron Novo para preparar la revisión económica trienal del gobierno. El documento de 228 páginas, publicado en agosto, mencionaba Novo Nordisk 31 veces e incluía varias referencias a Ozempic y Wegovy, algo muy poco habitual en un informe que normalmente se abstiene de mencionar empresas o productos por su nombre.

El informe recogía la preocupación de que el país siguiera una trayectoria similar a la de Finlandia con Nokia. A finales de la década de 1990, el auge del fabricante de teléfonos transformó la nación nórdica de productora de materias primas a polo de alta tecnología, levantando el pesimismo en un país devastado por una grave recesión y la desaparición casi de la noche a la mañana del comercio con la Unión Soviética.

Herman Mark Schwartz, economista: "Si Novo Nordisk sigue representando la mayor parte del crecimiento de la economía danesa, entonces habrá un problema cuando el flujo de beneficios de Novo se reduzca. Y se reducirá"

En su momento álgido, Nokia representaba el 4% del PIB finlandés y era -como Novo- la empresa más valiosa de Europa, generando la mitad del crecimiento económico del país y aportando una quinta parte de todos los impuestos de sociedades. Sin embargo, la incapacidad de la empresa para seguir el ritmo de sus competidores acabó con ella. En 2009, acosado por la crisis de la deuda europea, el PIB de Finlandia disminuyó un 8,1%, y se calcula que casi la mitad se debió a la caída de Nokia. Los finlandeses no redimensionaron su sector público en consecuencia, y el país no ha generado un superávit presupuestario desde entonces.

Las autoridades danesas se han encogido de hombros ante las sugerencias de que el país se enfrenta a un 'riesgo Nokia'. Stephanie Lose, ministra de Economía danesa, declaró en una entrevista que, dado que gran parte de la producción de Novo se realiza en el extranjero, la empresa no está "profundamente infiltrada en la economía danesa".

Esto no convence a algunos economistas, que redoblan sus advertencias. "Si Novo sigue representando la mayor parte del crecimiento de la economía danesa, entonces habrá un problema cuando el flujo de beneficios de Novo se reduzca", avisa en Bloomberg Herman Mark Schwartz, profesor de política de la Universidad de Virginia que investiga los países pequeños que dependen desproporcionadamente de una sola empresa. "Y se reducirá", sentencia.

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