Economía

La reforma de las pensiones asimila la jornada a tiempo parcial como un día entero cotizado

  • Tiene en cuenta los períodos cotizados cualquiera que sea la duración de la jornada
  • Desde el 1 de octubre la norma beneficiará a más de 2 millones de trabajadores
  • Las mujeres, quienes más notarán el cambio porque aúnan más lagunas
Foto: iStock

La segunda pata de la reforma de las pensiones incluye una importante novedad para los trabajadores a tiempo parcial. El Real Decreto-ley 2/2023 publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 16 de marzo acredita como día completo de cotización los periodos con este tipo de jornada laboral a efectos de cálculo de la carencia.

Desde el 1 de octubre se equiparará el trabajo a tiempo parcial con el trabajo a tiempo completo a efectos del cómputo de los períodos cotizados con los que se calcularán las pensiones de jubilación, incapacidad permanente, muerte y supervivencia, incapacidad temporal, nacimiento y cuidado de menor. Es decir, con la modificación del artículo 247, se llegará antes al periodo cotizado necesario para acceder a la pensión de jubilación (y de las otras mencionadas) al tenerse en cuenta los períodos cotizados cualquiera que sea la duración de la jornada (horas diarias) realizada en cada uno de ellos.

La nueva norma mejora de las condiciones de los más de 2 millones de trabajadores a tiempo parcial que actualmente hay en España, la mayoría mujeres, más castigadas con este tipo de jornadas por la mayor asunción de tareas de cuidados. Así, la laguna que hasta ahora quedaba cubierta de forma parcial se cubrirá 'a tiempo completo'.

La nueva redacción también incrementa la base reguladora al eliminar la previsión de que la base de cotización a tener en cuenta para cubrir dichos períodos deba ser, de entre las aplicables en cada momento, "la correspondiente al número de horas contratadas en último término".

Suavizar la situación de los trabajadores que acceden a la jubilación tras una carrera laboral irregular es uno de los objetivos primordiales repetidos desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En este sentido, la medida estrella de la segunda parte de la reforma de las pensiones es la revisión del periodo de cómputo para el cálculo de la pensión. La reforma otorgará durante las próximas dos décadas una doble alternativa, a escoger la más beneficiosa: mantener el cómputo con los últimos 25 años o ampliarlo a 29 años, descartando los 24 peores meses

En el caso concreto de las mujeres, para corregir "la situación de discriminación estructural que han sufrido históricamente en el mercado de trabajo", la nueva norma prevé un incremento del complemento por brecha de género para acelerar el proceso de convergencia de la cuantía de las pensiones mujeres respecto de los hombres. El complemento también es accesible para padres que cumplan determinados requisitos, como haber visto afectada su carrera profesional por el hecho de tener hijos o tener derecho a una pensión de viudedad.

También se refuerzan las pensiones mínimas, otra medida para incentivar la dimensión de género para compensar las carreras precarizadas tras las que se esconden más mujeres que hombres.

Siguiendo la Recomendación 15 del Pacto de Toledo, la reforma marca que desde el año 2027, la cuantía mínima de la pensión de jubilación contributiva para un titular mayor de 65 años con cónyuge a cargo (una vez revalorizada según lo dispuesto en el artículo 58.2, y que servirá de cuantía de referencia) no podrá ser inferior al umbral de la pobreza calculado para un hogar compuesto por dos adultos. Este límite se determinará multiplicando por 1,5 el umbral de la pobreza determinado para un hogar unipersonal (ahora, en torno a los 9.500 euros). Con esta previsión, que busca acercar la pensión mínima al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), en 2027 la cuantía rondaría los 16.500 euros.

La brecha existente entre la cuantía de referencia y el umbral de la pobreza calculado para un hogar de dos adultos, se reducirá progresivamente, según establece el real decreto. Así, el 1 de enero de 2024 la cuantía de referencia se incrementará adicionalmente en el porcentaje necesario para reducir en un 20% la brecha existente, un año después, la subida será la suficiente para reducirla en un 30%, a 1 de enero de 2026 habrá de recortarse en un 50% y con la llegada de 2027 la cuantía de referencia se incrementará adicionalmente, si fuese necesario, hasta alcanzar el umbral de pobreza calculado para un hogar de dos adultos

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