Economía

Los salarios se preparan para dar el mayor salto en décadas en la Eurozona

  • Los analistas contemplan un salto de hasta el 4% en las retribuciones
  • El aumento se verá claramente durante 2023 aunque la economía zozobre
  • Las subidas en algunos colectivos pueden servir de referencia para otros
Foto: iStock

La inflación se encuentra en máximos históricos en la zona euro, la tasa de paro en mínimos no vistos desde la creación del euro y la tasa de vacantes (puestos sin cubrir) al rojo vivo. En otros tiempos y en condiciones normales, esta combinación de factores debería haber desembocado en una subida desorbitada de los salarios. Sin embargo, el contexto económico y laboral es muy diferente a de los años 70-80. Aunque lejos de las subidas de esos años, se prevé que los salarios repunten al ritmo más elevado de las últimas décadas.

Hasta la fecha, los salarios no parecen haberse inmutado ante la fuerte subida de precios. Los datos que maneja el Banco Central Europeo revelan que los sueldos habrían avanzado un 1,58% anual en el último trimestre de 2022. La mayor flexibilidad del mercado laboral, una menor indexación de los salarios al IPC, la reducida presencia de los sindicatos y el todavía reducido impacto de la inflación habrían impedido el despegue de los salarios. Es ahora en 2022 y 2023 cuando se espera que las nuevas negociaciones y las nuevas contrataciones (ante la falta de personal) vean este incremento nominal de la remuneración del factor trabajo.

Ruben Cayuela y su equipo en Bank of America Merrill Lynch señalan en una nota que "es muy posible que los datos del mercado laboral muestren rasgos casi esquizofrénicos, ya que la contratación se ralentiza (o incluso se pierden algunos puestos de trabajo), pero el crecimiento salarial empieza a repuntar". Algunos indicadores y salarios bajo convenio han comenzado a repuntar, lo que puede ser el principio de algo más importante. Además, la tasa de vacantes (puestos de empleo sin cubrir) se encuentra en el máximo histórico del 2,6%, según los últimos datos de Eurostat (la agencia de estadística de la Comisión Europea).

Ana Titareva y su equipo en UBS creen que los salarios van a comenzar a repuntar en este 2022: "Hay signos crecientes de un repunte en los salarios, nosotros esperamos más subidas en el segundo semestre que deberían impulsar los salarios negociados alrededor de un 3%". Los expertos del banco suizo creen que estos movimientos serán generalizados y destaca que, por ejemplo, el Banco de España ha advertido recientemente del fuerte incremento de los contratos con cláusulas que ligan los salarios a la inflación. En otros países como Austria o Países Bajos, el crecimiento de los sueldos ya se encuentra cerca del 3%, según los últimos datos.

"Antes de la guerra de Ucrania, sosteníamos que la normalización del crecimiento salarial al 3% de media para este año y el próximo debería ser el caso base. Pero con la inflación aún más alta, los efectos de segunda ronda se están volviendo inevitables. Las ecuaciones salariales que utilizamos a principios de este año apuntarían ahora a un crecimiento salarial de un 3% este año, pero más cerca del 4%, o incluso más, el próximo, antes de que el descenso de la inflación general en 2023 vuelva a reducir el crecimiento salarial en 2024", aseguran desde Bank of America Merrill Lynch. 

Estas tasas de crecimiento en los salarios no se observaban en la zona euro desde comienzos de los años 90. Pese a ser un crecimiento salarial moderado, si se compara con los incrementos que se están viendo en EEUU o Reino Unido, un alza del 3,5-4% supondría el mayor salto de los salarios nominales (sin descontar la inflación) en la zona euro desde su creación. Pese a todo, los salarios reales corren el riesgo de presentar tasas negativas (todo dependerá de la evolución de la inflación), lo que a la postre supone una pérdida de poder adquisitivo para el trabajador.

Los economistas de Commerzbank destacan en su informe mensual que a día de hoy "los representantes de los trabajadores están en una buena posición negociadora. Esto se debe a que el mercado laboral en la zona euro ahora también está funcionando a plena capacidad. Con un 6,8%, la tasa de desempleo es la más baja en toda la historia del euro". No obstante, los economistas del banco alemán creen que no será hasta 2023 cuando se empieza a apreciar de forma clara el aumento de los sueldos. Esto sería también un movimiento inteligente. Subir los salarios ahora podría generar una espiral. Si en 2023 la energía y la escasez de componentes se han moderado, los salarios podrían recuperar el terreno perdido sin riesgo de agudizar el shock inflacionario.

Un buen ejemplo es lo ocurrido en 2008. "Cuando se examinan episodios anteriores de alta inflación seguidos de recesión, vemos que en 2008 se produjo un repunte similar. Aunque todo el mundo piensa en la quiebra de Lehman Brothers como el momento definitorio de la recesión, la actividad económica ya había tocado techo a finales de 2007, mientras que la quiebra se produjo en septiembre de 2008", explican Bert Colijn y Raoul Leering, analistas de ING.

"Antes de que comenzara la recesión, los precios de las materias primas se habían disparado a niveles sin precedentes, lo que se tradujo en un fuerte aumento de la inflación. Eso, a su vez, provocó un aumento de los salarios, ya que la inflación ya estaba bajando por las presiones recesivas. De hecho, incluso en el último trimestre de 2008, cuando la crisis se había agravado considerablemente, el crecimiento salarial alcanzó su máximo. Después, el impacto deflacionista de la crisis se tradujo en una moderación salarial, lo que indica que las fuerzas recesivas conducen a moderar las presiones salariales a medio plazo", relatan los expertos del 'banco naranja'.

¿Cómo se prenderá la mecha?

Pero lo cierto es que los trabajadores empiezan a movilizarse para reclamar unos salarios que sigan el son del coste de la vida. En un marco laboral descentralizado es el mercado el que establece de cierta forma la evolución de los salarios, pero en el caso de los salarios mínimos (establecidos en muchos casos por ley), los gobiernos se ven tentados a anunciar incrementos que compensen la subida de la inflación, puesto que estas medidas, pese a ser contraproducentes, suelen ser populares.

Uno de los últimos boletines mensuales del BCE también destacaba esta tendencia. Se espera que los salarios mínimos aumenten sustancialmente en muchos países de la zona del euro en 2022 y 2023. Con la información que maneja hoy el banco central, se espera que los salarios mínimos aumenten en 12 de los 19 países de la zona del euro en 2022. Además, el aumento más pronunciado se encuentra en Alemania (el país que más pondera en el índice de salarios), donde el salario mínimo aumentará un 25% en comparación con el nivel de diciembre de 2021. No obstante, esta subida no se producirá hasta finales de este año, por lo que su mayor impacto tendrá lugar en 2023.

En BCE señalaba que "se puede esperar que los cambios en los salarios mínimos contribuyan más fuertemente de lo habitual al crecimiento salarial de la zona del euro en 2022 y 2023. Desde 2008, la contribución mecánica directa de los cambios en los salarios mínimos al crecimiento de los sueldos y salarios en la zona del euro ha tendido a ser inferior a 0,1 puntos porcentuales... el crecimiento del salario mínimo en la zona euro puede se espera que sea del 4% en 2022, e incluso cercano al 8% en 2023, y contribuya con alrededor de 0,1 puntos porcentuales al crecimiento salarial de la zona del euro en 2022 y 0,2 puntos porcentuales en 2023".

Estas contribuciones parecen pequeñas, pero los economistas de Banco Internacional de Pagos (BiS por sus siglas en inglés) advertían que las subidas en ciertos estratos o colectivos pueden expandirse rápidamente y afectar al resto de salarios de la economía, generando una presión al alza sobre el crecimiento agregado de los salarios. Pensionistas o empleados públicos son algunos de esos colectivos que podrían prender la mecha de la espiral.

"La presión para aumentar los salarios mínimos podría aumentar, siguiendo el ejemplo de varios estados que ya lo han hecho en 2022, ya que la inflación sigue siendo elevada. Los salarios públicos, que en algunos países se fijan mediante negociación colectiva y suelen tener cláusulas de indexación al coste de la vida, podrían ser la referencia para las negociaciones del sector privado. Y, si estas subidas salariales se producen, su repercusión en otros salarios y precios podría ser mayor hoy que cuando la inflación era baja", advierten desde el BiS.

Para concluir, los economistas de Commerzbank advierten que "en ciclos anteriores, el crecimiento de los salarios siempre se ha fortalecido cuando la tasa de desempleo estuvo muy por debajo del 9% durante un período prolongado y siguió cayendo... Ahora la tasa está cayendo con relativa rapidez, por lo que es probable que la presión sobre el mercado laboral vuelva a aumentar".

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