Economía

La escalada de la energía 'muerde' las inversiones del 'Next Generation'

  • El retraso de los proyectos del fondo de la UE amenaza la recuperación
  • El mayor riesgo es que los menores márgenes desincentive su ejecución
Ursula von der Leyen, presidenta la Comisión Europea.
Madrid

La escalada global del coste de las materias primas y de la energía y el repunte de la inflación en general amenazan con retrasar el impacto positivo en los beneficios de las empresas y en el crecimiento de la actividad en España de los proyectos ligados al fondo Next Generation de la Unión Europea (UE).

El riesgo de que la aceleración de la recuperación esperada de la segunda gran palanca de la política económica comunitaria se aplace ante el menor atractivo de las inversiones por la mordida de la subida de los precios -especialmente crítica para la industria más intensivas en energía y las infraestructuras más dependientes de las materias primas- es, actualmente, una de las mayores incertidumbres para la reconstrucción tras el histórico golpe de la pandemia de coronavirus, y así lo señalan la veintena de expertos consultados por elEconomista.

El extraordinario despliegue de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) ha evitado que las condiciones de financiación ahoguen la recuperación. Y el Next Generation debería ahora favorecer que la actividad y, por tanto, el PIB regresen a niveles previos al Covid lo antes posible, si la inflación, que en octubre avanzó en España un 5,5% -el mayor repunte desde 2008- con los precios de producción disparados -subieron un 23,6% en el último año, según el IPP-, no lo entorpece, o lo frustra (ver gráfico).

No obstante, el crecimiento de la economía española no sigue las previsiones que habían aventurado la mayoría de instituciones. El PIB del tercer trimestre en España creció un 2%, frente al 2,7% que estimaba el consenso de los analistas, por la reducción del consumo. Esto ha forzado a revisar a la baja el crecimiento para el conjunto del 2021 al departamento de estudios económicos del BBVA del 6,5% pronosticado con anterioridad al 5,2% actual, y la de 2022, del 7% al 5,5%. Lo interesante de este revisión, a la que han seguido la advertencia del Banco de España o la de la Airef, enfrentándose todas al optimismo más elevado del Gobierno, es que apunta a que la mayor merma para la recuperación de la economía española de este año será el coste de la electricidad (-1,4 puntos porcentuales) y que pesará otros 0,8 enteros al crecimiento del PIB en 2022.

Por otra parte, el precio del petróleo (-0,1 este año y -0,3 el próximo), los cuellos de botella de la cadena productiva global (-0,3 y -1,2 puntos porcentuales) o el retraso en la ejecución de los Next Generation (factor al que por sí solo se le carga -0,4 en 2021 y -0,3 enteros en 2022) también lastrarán la actividad, según el mismo informe de BBVA. La Airef es menos concreta en su revisión del crecimiento más reciente.

Sin duda, el riesgo sobre los fondos de la UE está latente en las cifras conocidas hasta ahora: de los 25.000 millones de euros que debían llegar en 2021, se han ejecutado solo cerca de una tercera parte, aunque algo más del 60% están ya licitados. Es el riesgo "más evidente, especialmente habida cuenta de que en el pasado en muchas regiones no llegaron a emplearse la totalidad de los fondos estructurales", apunta Marian Fernández, responsable de macroeconomía de Andbank España.

El Gobierno es optimista

En una entrevista concedida a elEconomista, el secretario de Estado de Economía, Gonzalo García Andrés, aseguró que "lo importante es que el arranque de la ejecución ha sido muy rápido, las convocatorias se están produciendo todas las semanas y en poco tiempo vamos a alcanzar una velocidad de crucero alta".

"Se está haciendo el esfuerzo para que se puede ejecutar esos 25.000 millones", sentenció, aunque admitió que "hay una parte del presupuesto que cuando va avanzando no pasa nada porque se pueda resolver al año siguiente, pues hay una continuidad".

Se han ejecutado solo un tercio de los 25.000 millones de euros de los fondos NGUE para 2021

Según equipo de análisis de BBVA y también según otros muchos expertos, "esta continuidad" hará que las inversiones se retrasen, lo que impactará en el crecimiento. Existen sectores y empresas que vienen advirtiendo que el impacto en los beneficios de la inyección de dinero del fondo Next Generation, esta herramienta en forma de subvenciones e inversiones con la que la Comisión Europea pretende levantar las economías y, además, hacerlas más resistentes ante futuras crisis, ya se lo estaría comiendo el fuerte incremento del coste de la energía de las últimas semanas.

Desde el grupo de infraestructuras Ferrovial, Javier Martínez-Pardo, su director financiero, explicó en el XIV Foro de Empresas que crean valor para el accionista, titulado Cómo se preparan las compañías para la inflación y organizado por elEconomista, que los proyectos ligados a los Next Generation son "contratos muy a corto plazo y con márgenes, de inicio, muy estrechos".

"Esto significa que subidas súbitas e, incluso, cortas de inflación pulverizan la rentabilidad y llegan a trasladarse a pérdidas muy importantes para los constructores", comentó el director financiero de Ferrovial.

El economista Juan Ignacio Crespo también comparte el planteamiento de una inversión detraída por el coste de la energía. Incluso considera que la Administración y las empresas "no tienen la capacidad para absorber tantos fondos en tan poco tiempo sin desperdiciarlos".

A su juicio, se tendrá que pedir a la Unión Europea ampliar los plazos con los que "se va a hacer una política procíclica en un momento de subida de la inflación y caída de la oferta por los cuellos de botella". La clave de este asunto es si el pico de inflación, a priori transitorio, condicionado por una subida de los costes de la energía puede afectar a un plan de inversión orientado con varios a años vista.

"Una compañía grande tiene más capacidad para protegerse ante una subida del precio"

"El problema es que el golpe ha llegado ahora y los fondos apenas han empezado a repartirse", añade a elEconomista Andreu García, consultor del área de análisis económico y de mercados de Afi. En la opinión de este analista, el problema, en este momento, va más del lado de los costes que afectarán al crecimiento si la inflación es superior al 2% y se mantiene así en el tiempo. Por otra parte, Andreu García entiende que el Next Generation no están pensados para corregir esta situación, sino para mejorar la resistencia de las empresas.

La subida del coste de la energía va a restar parte del crecimiento esperado por las inversiones de los fondos europeos para la recuperación, "en tanto que supone un gran shock de oferta", según Ángel Talavera, economista de Oxford Economics. La clave del asunto para este experto será determinar si simplemente "representará menores márgenes para las empresas o podemos llegar a ver retrasos o hasta cancelaciones de proyectos debido a esta causa".

El profesor del IEB, Javier Santacruz, coincide en que "el incremento de los costes de energía va a afectar sensiblemente a a la inversión financiada con el Next Generation". Pero, en su caso, estima que no se trata tanto de una cuestión de costes, ya que las empresas que ejecuten las inversiones se enfrentarán a una menor rentabilidad y una mayor necesidad de previsión. El debate que plantea Santacruz es si Bruselas debería realizar una reflexión profunda sobre si es necesario redireccionar los objetivos de inversión para evitar que la Unión Europea sea tan dependiente de las materias primas del exterior en un futuro. "Se puede producir un replanteamiento de algunas de las líneas básicas de los Next Generation, haciendo hincapié en cosas que hasta ahora no se había hecho como la relocalización de industrias estratégicas en Europa, cuáles son las materias primas críticas...", explica el economista.

El impacto se reducirá

Las inversiones del fondo Next Generation cumplirán con su función original de acelerador de la recuperación en el medio/largo plazo para los expertos con posturas más optimistas, "ya que en el corto plazo la inflación, y concretamente el elevado coste de la energía, dependerá más de si se produce un invierno frío o no".

"Es cierto que el encarecimiento de los insumos energéticos está restando potencial de crecimiento en algunos sectores, especialmente los usuarios intensivos de gas y electricidad como el químico, metalúrgico, el siderúrgico. No obstante, el repunte de precios se considera un fenómeno transitorio que debería de moderarse a finales del invierno de 2022, por lo que su impacto debería de ser limitado. Más aun asumiendo que en algunos casos el estrechamiento de márgenes podría trasladarse a precios, de manera que el ajuste permitiese mantener los incentivos a la inversión en esos sectores", incide Ignacio Muñoz-Alonso, estratega macroeconómico de Inversis.

"La subida del coste de la energía si se mantiene en el tiempo podría afectar negativamente a la demanda"

"Con respecto a los fondos europeos, el mecanismo debería de ser el mismo. El horizonte de ejecución es largo y por tanto no deberían de verse afectados en la mayoría de los casos al ser el encarecimiento energético un fenómenos puntual. De igual manera, en la mayoría de los casos, el ajuste en precios permitiría mantener los incentivos a la inversión", añade Muñoz-Alonso.

"La subida del coste de la energía, inicialmente inflacionista, si se mantiene en el tiempo podría afectar negativamente a la demanda, no sólo de los hogares sino también industrial. Pero si concretamente va a afectar a los proyectos vinculados con el Next Generation no parece una lectura directa", expone Marian Fernández, de Andbank España. "Dado que estamos hablando de proyectos muy vinculados a objetivos a largo plazo, de transformación, y con desembolsos también espaciados en el tiempo, si la subida de los precios de la energía (o la falta de algunos suministros) fuera temporal no tendría por qué afectar", dice.

Por otra parte, existe cierto consenso entre las fuentes consultadas por elEconomista sobre cómo afectará la escalada del precio de la luz y de las materias primas en las empresas según su tamaño. Una compañía grande suele tener la capacidad de aplicar coberturas a sus contratos para proteger sus márgenes. Las medianas y pequeñas, predominantes en España, sufren directamente la inflación en sus resultados.

"Un claro ejemplo de este enfoque se está viendo en el mercado de Reino Unido, donde las grandes empresas de electricidad están soportando mejor el incremento de los costes, mientras que las pequeñas y medianas suministradoras bordean la quiebra", señala el estratega de una gestora suiza que prefiere no ser citado.

Claves para la transición energética

"Es cierto que el encaje entre el menor uso de combustibles fósiles y la sustitución por energías renovables dista de ser perfecta y está provocando fricciones", reflexiona Marian Fernández, de Andbank España.

Tensiones que podrían mantenerse por el insuficiente ritmo de inversión, aún, en la transición energética. "Pero precisamente esto es lo que el Next Generation trata de impulsar. Creemos que lo hace en el compromiso de la UE en la lucha contra el cambio climático, pero más pasos son necesarios desde el lado público, se puede mejorar la implantación y es preciso aumentar la visibilidad", finaliza.

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