Economía

Patada hacia adelante: la UE no se levanta de la mesa del Brexit pero deja claro que sigue habiendo diferencias

  • Hay unidad en los Veintisiete, que aún ven lejano el acuerdo con Johnson
  • La negociación sigue estancada mientras se acerca la fecha límite
  • Pesca, gobernanza y competencia, materias en las que se ha encallado

Nueva patada hacia adelante. Con el reloj acercándose a la medianoche del 31 de diciembre, los líderes de la Unión Europea han constatado este jueves que "no se han producido los avances necesarios" para cerrar un acuerdo con Reino Unido sobre la relación futura en los tiempos previstos, aunque no se levantan de la mesa: las negociaciones continuarán durante las próximas semanas.

¿Qué motivos son los que siguen bloqueando las negociaciones? Las diferencias en materia de gobernanza, reglas de competencia y pesca siguen siendo el mayor obstáculo, por lo que los Veintisiete han instado al Gobierno de Boris Johnson a dar un nuevo empuje a las conversaciones con alternativas "aceptables" a estos problemas, hasta ahora irresolubles. Y en el comunicado, los Veintisiete advierten de que "estarán preparados" si no hay un acuerdo a tiempo.

El virus entre el Brexit

La cita europea comenzó a las 15:00 horas peninsulares (13:00 GMT) con la intervención del presidente de la Eurocámara, David Sassoli, y del negociador comunitario, Michel Barnier, que informó a los jefes de Estado y Gobierno sobre las negociaciones con Londres. El encuentro no estuvo libre de incidentes: la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, tuvo que abandonar el encuentro tras detectarse un positivo por Covid-19 entre su equipo. La jefa del Ejecutivo comunitario estará en cuarentena durante los próximos días. No se sabe cuántas más personas podrían verse afectadas: durante la mañana mantuvo encuentros con diversas figuras, como el líder del PP, Pablo Casado.

La preocupación sobre el virus oscureció el conflicto británico. Algunos de los jefes de Gobierno ni mencionaron el Brexit en sus intervenciones ante la prensa, y despacharon los avances en las negociaciones en apenas una hora para poder dar paso a los debates sanitarios.

Fuentes comunitarias reconocen que se han visto "algunos progresos en diferentes áreas" con Reino Unido, pero reiteraron que sigue habiendo "mucha distancia por cubrir". De hecho, constatan que queda "mucho trabajo por hacer" en los ámbitos fundamentales para el éxito de la negociación, como la pesca, la gobernanza del futuro acuerdo y las garantías para asegurar una competencia justa, de forma que las empresas británicas no puedan disfrutar de ventajas a las que no pueden acceder las compañías de los Veintisiete.

Las fuentes subrayaron que la negociación se encuentra en un momento "bastante crítico" porque se agotan los plazos para cerrar un acuerdo que pueda entrar en vigor el próximo 1 de enero. Antes de entrar a la reunión, el presidente francés, Emmanuel Macron, recordó que "el acuerdo no se hará a cualquier precio" y que "si las condiciones no se cumplen, no habrá acuerdo. Estamos preparados". Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, hizo hincapié en la "unidad inquebrantable" de los Veintisiete, pero advirtió que "para España, este acuerdo es fundamental por nuestra relación histórica con el Reino Unido, así como nuestros intereses económicos y comerciales compartidos".

El primer ministro británico, Boris Johnson, llegó a fijar el 15 de octubre como la fecha límite para conseguir un pacto, y la Unión Europea también había apostado por lograr el consenso este mes, si bien ya no se descarta que el acuerdo llegue al final de la primera semana de noviembre.

Los Veintisiete mantienen su unidad y no esperan grandes novedades porque no ven "movimientos" al otro lado del Canal

El interés por cerrar el acuerdo en las próximas semanas se explica porque después, ente noviembre y diciembre, se debe realizar la ratificación parlamentaria en el Reino Unido y la UE, de manera que el convenio pueda entrar en vigor el 1 de enero. Ese día habrá terminado el periodo transitorio en el que se sigue aplicando la legislación comunitaria en el territorio británico y el Reino Unido se convertirá, definitivamente, en un país tercero.

La unidad en los Veintisiete es inquebrantable, pero aún así hay que lidiar con las sensibilidades nacionales. Así, mientras que hay consenso en competencia y gobernancia, la cuestión pesquera, que es un elemento esencial de la negociación, es más "políticamente sensible" para unos que para otros y ello se refleja en la rotundidad con la que para unos es irrenunciable mientras otros ven cierto margen para converger en un acuerdo "razonable".

En cualquier caso, no se esperaba de esta cita de líderes resultados decisivos en materia de Brexit porque no estaba sobre la mesa la discutir un cambio de mandato negociador para acercarse a Londres y "no se veían movimientos al otro lado del Canal", en palabras de un algo funcionario europeo.

A lo largo de los dos días de cumbre, además, los jefes de Estado y de Gobierno prevén abordar otras cuestiones aunque también en fase de debate y no de toma de decisiones, como la revisión de los objetivos de reducción de emisiones contaminantes en el horizonte de 2030 (que Bruselas pide elevar a un 55% y la Eurocámara a un 60%), o las relaciones con África. Habrá también espacio para la política exterior el segundo día, con las tensiones con Turquía y Rusia entre los principales asuntos.

Al encuentro llegarán las resonancias de la negociación por el fondo de recuperación y las ayudas ligadas al Estado de Derecho

Aunque no está en la agenda de los líderes se da por hecho que a la cumbre lleguen también los ecos de la bronca negociación entre Consejo y Eurocámara para tratar de sellar el presupuesto europeo para los próximos siete años y el fondo para la recuperación post-covid.

Los eurodiputados piden más fondos para programas europeos, algo que rechazan de plano las capitales. De hecho, los gobiernos europeos han descartado la última oferta lanzada por los eurodiputados, en la que éstos proponían aumentar en 39.000 millones el presupuesto comunitario.

Pero además, Eurocámara y Consejo también se enfrentan en relación al mecanismo para ligar las ayudas europeas al respeto del Estado de derecho. Los países quieren limitarlo a un sistema para garantizar el correcto funcionamiento de los fondos europeos, mientras que los eurodiputados desean ampliar su alcance para que englobe también ataques a los principios y valores democráticos.

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