Economía

El mes que Cantabria dobló en turistas a Canarias desvela la recuperación asimétrica que afronta España

  • Las regiones más dependientes del turismo viven un verano catastrófico
  • El PIB se ha hundido más en las regiones mediterráneas y en Canarias
  • Las regiones más agrarias e industriales soportan mejor el golpe
Santillana del Mar (Cantabria) lleno de turistas. Alamy

La pandemia del covid-19 está dejando una larga hilera de datos económicos que pasarán a la historia. La singularidad de esta crisis, el miedo de los viajeros y las restricciones han generado una situación inédita: en el mes de junio Cantabria ha recibido el doble de turistas que Canarias, cuando lo normal es que las islas reciban un número de viajeros hasta siete veces superior que la pequeña región del norte. Este dato, aislado y poco representativo, deja entrever, no obstante, el arduo escenario al que se enfrentan las regiones más dependientes del turismo. Si no se produce una recuperación rápida de los flujos de viajeros que llegan del exterior (hay que parar al covid-19) se corre el riesgo de generar una recuperación muy desigual, asimétrica, con unas regiones que se comportan mucho mejor que otras y unos sectores que vuelven a la normalidad antes que otros.

Este verano no está siendo nada corriente. Más allá de la casi nula llegada de visitantes extranjeros, el turista nacional se ha marchado en masa hacia el norte, dejando unas ocupaciones decentes en julio en regiones como Cantabria (según las primeras estimaciones del sector), mientras que los tradicionales destinos de sol y playa quedan semi-desiertos. Las imágenes de playas vacías contrastan con la de pueblos como Laredo, Comillas o San Vicente de la Barquera (ocurre algo similar con los pueblos más visitados de Asturias), que según fuentes del sector turístico cántabro están viviendo un verano bueno para lo que se esperaba. 

En una región como Cantabria, en la que el peso del turismo en el empleo (11% de los ocupados) y sobre el PIB (10,9%) está por debajo de la media nacional, este sector está logrando un verano digno. Por el contrario, regiones como Baleares o Canarias, donde el turismo da empleo al 30% de los ocupados y genera el 35% o más del PIB, están sufriendo un verano atípico, pese a los esfuerzos por atraer turistas. En una economía teledirigida lo idóneo sería canalizar todo el turismo nacional a estos destinos para conseguir amortiguar el golpe económico lo máximo posible y evitar grandes asimetrías entre regiones. Pero esto es el mundo real y con nuestras decisiones vacacionales también estamos contribuyendo, de forma inconsciente, a generar una crisis y recuperación más asimétrica.

El peso del turismo es muy fuerte en Baleares y Canarias

Los datos provisionales de PIB regional publicados por la Airef esta semana muestran el sufrimiento de las economías más ligadas al turismo, dejando el Mediterráneo como principal damnificado en el segundo trimestre del año. La actividad económica cayó más del doble en la región más castigada (Baleares) respecto a la comunidad que mejor ha soportado el golpe (Extremadura). Se observa un patrón claro, las regiones con un mayor número de ocupados en la industria y la agricultura están resistiendo mucho mejor, que las más dependientes de los servicios y, dentro de estos, el turismo. De no resolverse el problema, el mercado laboral se resentirá y algunas regiones que no acostumbran a liderar la tasa de paro en España podrían comenzar a hacerlo, sin que ello suponga que las que lo lideran en la actualidad (Andalucía o Extremadura) mejoren sus datos. Así está cayendo el PIB turístico en España.

Cantabria dobla a Canarias

Por ahora, los datos oficiales sobre llegada de viajeros están disponibles hasta el mes de junio, con el confinamiento aún coleando y muchas restricciones de movimientos vigentes. Aún así, los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística de este mes dejan entrever la tendencia. Cantabria recibió cerca de 20.000 viajeros (frente a los 140.000 de junio de 2019), una cifra muy baja, pero que dobla a los poco más de 9.000 que recibió Canarias (frente a los 812.727 de junio de 2019) en el mismo mes. El INE define a los viajeros como todas aquellas personas que realizan una o más pernoctaciones seguidas en el mismo alojamiento.

En el caso de Cantabria, el turismo nacional estaría detrás de los sorprendentes datos que están dejando un verano relativamente bueno respecto a las previsiones. Mientras que la llegada de viajeros extranjeros a Cantabria y Canarias ha sido la misma, 16.700 españoles han arribado en Cantabria y solo 8.600 en Canarias. La insularidad de esta región juega en contra, puesto el que avión (el transporte más castigado por el covid-19) resulta casi imprescindible para llegar a las islas.

Asturias gana a Baleares 

El caso de Baleares es similar. En junio llegaron 24.000 viajeros, frente a los 1,654 millones de junio de 2019. En este caso, Baleares recibió unos pocos miles más de viajeros que Cantabria, sin embargo Asturias con 27.666 viajeros superó a las islas del Mediterráneo. En junio de 2019, el Principado de Asturias tuvo 182.532 viajeros. La cifras oficiales de turismo hasta la fecha son malas para todos, pero especialmente para las regiones más orientadas hacia el turismo de masas y que dependen en mayor medida de esta rama de actividad. Los datos de julio, que aún no se han publicado, arrojarán algo más de luz sobre lo que está por venir en las regiones más expuestas.

Caída del PIB por regiones en el segundo trimestre

Los datos publicados hasta ahora explican en parte los cálculos que ha revelado esta semana la Airef sobre el comportamiento del PIB en el segundo trimestre del año (junio incluido). En tasa intertrimestral, Baleares fue la región que registró una mayor caída de PIB en el segundo trimestre, con un desplome del 26,4%, seguido por Comunidad Valenciana (-22,1%), Cataluña (-22%), Canarias (-21%). Por el contrario, con un caída menor que la media nacional (-18,5%) aparecen la Comunidad de Madrid (-18%), Asturias (-16,8%), País Vasco (-16,7%), Andalucía (-15,6%), Castilla y León (-15,2%), Castilla-La Mancha (-15,1%), Galicia (-14,9%), Cantabria (-14,4%), Murcia (-13,5%) y Extremadura (-12,5%). Casi todas ellas regiones en las que el turismo tiene un peso por debajo de la media nacional y, sobre todo, menor que en las que han sufrido las mayores caídas de la actividad.

La adaptación a la 'nueva normalidad'

A esto hay que sumar la capacidad de cada región para adaptar su sistema productivo al teletrabajo. Resulta obvia la imposibilidad de adaptar el turismo o la hostelería al trabajo remoto, lo que complica aún más la situación. Otro trabajo de la OCDE en el que se analizaba la capacidad para teletrabajar de todas las regiones por países, España mostraba también grandes divergencias. Mientras que Madrid lideraba el ranking en España con más del 40% del empleo convertible a remoto o distancia, Baleares ocupaba el último puesto con menos del 25%.

Este mapa muestra el porcentaje del trabajo que se puede hacer por remoto

No obstante, el mapa dibuja varias regiones en una situación compleja, como Extremadura o Murcia, pero la diferencia es que la dificultad en estas regiones para implementar el teletrabajo se debe al mayor peso relativo de la agricultura, un sector que no parece peligro con el coronavirus, mientras que en Baleares o Canarias se debe, sobre todo, al turismo. 

Así, en su último informe sobre empleo, la OCDE advertía del serio riesgo que corre la economía española si había un rebrote del covid-19, un escenario nada descartable si es que no se está produciendo ya. La institución advirtió de que la economía española sufriría la mayor contracción entre los países desarrollados en ese caso, que además se cebaría con las regiones con una economía más vulnerable al covid-19.

Un mercado laboral precario (elevada temporalidad, trabajadores autónomos y a tiempo parcial) y una exposición notable al turismo, hostelería y transporte convierten a España en el país más vulnerable de la OCDE. Dentro de España, regiones como Canarias o Baleares corren el mayor riesgo por su elevada dependencia del turismo extranjero y la insularidad que las caracteriza. "En Europa, varios destinos turísticos importantes, como Creta, Egeo Meridional e Islas Jónicas (Grecia), Baleares y Canarias (España), así como la región del Algarve en Portugal, pueden perder el 40% o más de todo el empleo", destacaba el informe.

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