Economía

Así son las siete pesadillas bolivarianas que pueden quitar el sueño y el poder a Sánchez

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.

La propagación del coronavirus en España ha dado pie a que el vicepresidente segundo del Gobierno asuma un papel de influencia sobre Pedro Sánchez. Poco tiempo ha transcurrido para que las sospechas de que sus políticas darían un salto cualitativo entre la factura social y los postulados de los regímenes bolivarianos, haciendo guiños contra la propiedad, la libre autonomía o, la relación empleador-empleado.

Precisamente, la semana pasada, Pablo Iglesias amenazaba, bajo la bandera constitucional, a la propiedad privada y a la empresa. El amago era claro: "toda riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinado al interés general". En efecto, la cita del artículo 128 era suficiente para sembrar el temor, teniendo en cuenta que nunca ocultó su prevalencia por la expropiación como recomendó a los gobiernos chavistas.

Control de suministros

1 Bajo el paraguas de la crisis del coronavirus y el estado de alarma, el Gobierno se ha quedado con la centralización de las compras del suministro de material sanitario, hasta ahora delegado a cada CCAA. El procedimiento está dentro de la más absoluta legalidad en una situación excepcional como ésta, en la que se puede limitar la circulación o permanencia de personas o vehículos, practicar requisas temporales de todo tipo de bienes, intervenir y ocupar transitoriamente industrias, fábricas, talleres, explotaciones o locales o, limitar o racionar el uso de servicios o el consumo de artículos de primera necesidad. Sin embargo, la incapacitada experiencia del Ejecutivo, y el reparto tardío a las CCAA ha sido un manifiesto fracaso de una doble intención, que ya ha dejado caer Iglesias:la creación de una industria nacional de suministros médicos indispensables.

Control de los medios

2 Como Chaves, Maduro o los hermanos Castro, en Cuba cuenta una fuente de Moncloa, que el vicepresidente llegó a plantear en Consejo de Ministros la ocupación de los medios de comunicación.

"Me gustaría que un partido de izquierdas ganara las elecciones y me nombrara director de una televisión pública"

Años atrás, el líder de la formación morada declaró: (1) "Los medios son un arma que valen para disparar. (2) "Me gustaría que un partido de izquierdas ganara las elecciones y me nombrara director de una televisión pública". (3) "El precio para apoyar el PSOE sería que pusiera en mis manos una TV". O, (4), "La experiencia de Venezuela, Ecuador y Argentina es que piensan, 'si la libertad de información es un derecho, y en la medida en el que la información es susceptible de mercantilización, la libertad de información es un privilegio, y que existan medios privados ataca la libertad de expresión'".

Control de la energía

3 En ese polémico Consejo de Ministros, relatan las fuentes consultadas, el líder comunista también puso sobre la mesa el control de la energía. No es una novedad.

En 2018, la hoy ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, defendió en una comisión parlamentaria la participación del sector público en las empresas de distribución de la energía eléctrica. Lo mismo que en su día hizo el régimen chavista venezolano, el que cuando no le cuadran las cuentas le apaga el interruptor de la luz a la población.

Parón total industrial

4 Quién sabe cómo hubieran sido las consecuencias del parón total de la actividad productiva, tal y como quería Pablo Iglesias y el ala podemita del Gobierno. Pero una conversación entre el lehendakari Iñigo Urkullu y el presidente Sánchez, flexibilizó la iniciativa, permitiendo finalmente abrir la manga a sectores, que de hibernar en seco estarían abocados al cierre de por vida.

Políticas activas

5 Desde el minuto uno en el que Iglesias percibió que el futuro de Pedro Sánchez pasaba por negociar con él un Gobierno, el líder de Unidas Podemos ha querido la cartera de Trabajo. Un anatema en Moncloa, hasta que después de unas segundas elecciones, y una pérdida de votos, al PSOE no le quedaba otra salida.

En el primer intento fallido para conformar Gobierno, Iglesias retó a Sánchez a apoyar su investidura si éste le entregaba las políticas activas de Empleo, entre las cuales se encuentran el dinero de la Formación por el Empleo, una partida delegada a las CCAA, como recordó la exministra Magdalena Valerio. Pero héte aquí, que con esta crisis, Podemos ha encontrado un túnel por el que apropiarse de las cotizaciones de empresas y trabajadores, para desviarlo a las prestaciones por desempleo. Una medida que no ha sido consultada a las CCAA.

Prohibir el despido

6 Entre los decretos rechazados por PPy Vox, y aceptados por el resto del parlamento, se encuentra el Real-Decreto-Ley 9/20 donde se prohíben despidos objetivos como respuesta al coronavirus.

En aras de la transparencia de la que hace gala el Ejecutivo de Sánchez, las criticas llegan directas del mundo de la empresa, por no haber sido informados de la medida y no haber pedido opiniones a los agentes sociales; por considerar la medida ilegal, y, porque para los empresarios -hartos "de que se arrojen sospechas y desconfianza sobre ellos"-, creen que este decreto "va a impedir poner las bases de la necesaria recuperación de España y llevarán en última instancia a un mayor nivel de desempleo".

Renta mínima vital

7 La renta mínima vital es uno de los acuerdos del Gobierno de coalición formado por el Partido Socialista y Unidas Podemos. Eso sí, sin definir y cogida con un puñado de alfileres y unas cuantas discrepancias.

Pues bien, a Pablo Iglesias le han entrado las prisas por aprobar esta medida con carácter de urgencia, sin entrar a valorar la dificultad de aplicar una iniciativa que ya está implantada en algunas CCAA, y no de igual modo, como admite a eE la parte socialista del Gobierno.

En su tic totalitario, Iglesias ha dejado claro a Sánchez, que él, va por libre

La renta mínima vital, llamada universal en otros lugares del planeta -aunque no llega a ser exactamente lo mismo, está siendo motivo de nueva discusión en el seno del Gobierno y de una parte de los agentes sociales, las patronales empresariales, que no entienden cómo Iglesias se ha atrevido a decir que Antonio Garamendi ha dado el visto bueno a su propuesta, si ni siquiera la ha conocido.

Lo que resulta evidente es que los anuncios de Iglesias con la renta mínima le están sirviendo al dirigente podemita para insistir con su propia campaña política dentro del Ejecutivo, prescindiendo de memorias económicas y del impacto que puede tener, sin planificar, bajo el efecto asolador del coronavirus.

Lo que a él le importa es que la medida tenga su sello y el impacto sociológico que tenga entre los potenciales votantes (Cómo cautivar a 10 millones de votos). En su tic totalitario, Iglesias ha dejado claro a Sánchez, que él, va por libre.

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