Opinión

La desacreditada posición de Iglesias

El vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias

La vinculación del vicepresidente Pablo Iglesias con el chavismo no se agota en la afinidad ideológica. Hay conexiones más tangibles como los 7,1 millones pagados por el régimen venezolano a la fundación CEPS, dirigida por Iglesias y Juan Carlos Monedero entre 2002 y 2012.

La afinidad con un movimiento tan hostil a la democracia y al economía de mercado mancharía a cualquier político. En el caso de Iglesias, dadas sus responsabilidades de Gobierno, el efecto es aún más letal. Lo evidencia el temor que crea su reiterado afán de aprovecharse de la epidemia para justificar nacionalizaciones. Iglesias está así por completo desacreditado para participar en la toma de decisiones que una crisis tan grave como la actual demanda.

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