Economía

¿Cómo planificar los ahorros para la jubilación según la edad?

  • El horizonte temporal y la capacidad de ahorro, calves en la estrategia de largo plazo
Foto: Archivo

Uno de los aspectos más estudiados y que más atención ha acaparado entre los estudios económicos y financieros, ha sido el de establecer estrategias y pautas de comportamientos para conformar un ahorro destinado a complementar la pensión de jubilación. Es un caso raro pues entre los economistas es precisamente esta cuestión, el de la citada programación, una de las pautas de comportamiento donde prácticamente todos están de acuerdo. Casi todos los estudios, prácticamente universales, nos llevan a una respuesta: el ciclo de vida del inversor, lo que conlleva decisiones patrimoniales para cada una de las etapas.

¿En qué consiste el denominado ciclo vital del inversor? La respuesta está en que entre los economistas suelen dividir la vida del trabajador en tres periodos. Para ello se analiza en cada uno de ellos una serie de variables como pueden ser la edad, las circunstancias, las características, la capacidad de ahorro; llevando todas estas variable a compaginarlas con decisiones o recomendaciones encaminadas a la inversión del ahorro.

Al hablar de ciclo vital solemos dividir la vida laboral del trabajador en tres etapas. Estos tres periodos son: uno primero que denominamos como el del inversor joven; un segundo donde nos encontramos ya con un trabajador donde busca una consolidación e incremento a través del ahorro del capital para su jubilación de cara a complementar la pensión pública. Y por último y no menos importante el final del ciclo se encuentra la etapa donde se consume el capital acumulado, el cual debe ser debidamente administrado para que satisfaga las necesidades hasta el óbito de la persona, incluyendo el factor inflación acumulada con el paso de los años.

Acceso al mercado laboral

Si analizamos la etapa donde el trabajador es joven tendremos en cuenta que acaba de acceder al mercado laboral. Su actividad laboral no está consolidada, acceden a aquellos puestos laborales donde se les contrate, les guste o no. Suelen tener una edad inferior o están alrededor como máximo de los 30-35 años. La mayor parte de este colectivo está desempeñando labores de bajo nivel de ingresos, muchos de ellos en situación de precariedad y con salarios prácticamente de supervivencia. Si volvemos los ojos a los autónomos ahora llamados falsamente, en la mayor parte de los casos emprendedores, su situación es aún mucho más complicada si es que ello es posible. En este segmento de trabajadores la mayor preocupación suele ser buscar una vivienda, ya sea en propiedad o cada vez más en alquiler. Algunos deben hacer frente a gastos de consideración como puede ser el de tener su primer hijo, la adquisición del ajuar doméstico o la adquisición de un vehículo; en el caso de los autónomos afrontan gastos de consideración al objeto de poner en marcha su actividad.

Ante lo anterior es fácil entender que su capacidad de ahorro es muy baja. Aun así y siendo muy consciente de la dificultad, ellos deberían incorporar en su presupuesto el ahorro complementario para la jubilación.

A pesar de ese nivel de ahorro muy escaso, gozan de un aliado que no es otro que el horizonte temporal de larguísimo plazo. Estamos, por tanto, ante una situación donde el tiempo hasta la jubilación, más de treinta años, les permite correr unos riesgos que dado el dilatado horizonte temporal hasta la jubilación, debería llevarles a buscar rentabilidades reales, aquellas donde a la rentabilidad nominal se les detrae la inflación, que superen ampliamente la inflación. Hay dos activos indudables que presentan unas características de muy largo plazo: la vivienda y la renta variable. Ambos activos son muy válidos y casan perfectamente con esos objetivos, ciertamente en la idiosincrasia de la población española el ladrillo sigue presentando un atractivo para la mayor parte de la población. En este sentido recordemos que la inversión en inmueble se puede hacer directamente, comprando una propiedad inmobiliaria, o indirectamente a través de las acciones de las socimis. Para estas sociedades su cotización está directamente relacionada con el precio de la vivienda, presentando la ventaja de que se pueden adquirir pequeñas cantidades de acciones lo que permite acceder a la exposición inmobiliaria con muy bajo patrimonio. El aspecto fiscal, las posibles deducciones pasan a un muy segundo plano, su interés es principalmente el de la liquidez de las inversiones.

Según avanza el tiempo el trabajador se va convirtiendo en adulto y, con la configuración actual del mercado laboral, su trabajo está consolidado. Los tristemente famosos ERE, empleados incluso por los sindicatos y partidos de izquierda, son máquinas de demolición del sistema de financiación de la Seguridad Social, además de las consecuencias sociales que genera. En todo caso nos encontramos con una vivienda ya pagada, donde los problemas de gasto se encuentran en los hijos. Aun así la capacidad de ahorro aumenta e incluso pueden recibir herencias que permiten incrementar el patrimonio. Es en estos momentos, donde las personas empiezan cada vez más a adquirir conciencia del problema de la pensión de jubilación y su nivel de vida. Por otra parte la factura del IRPF comienza a ser gravosa, especialmente en aquellos segmentos de rentas altas. Este un colectivo, como se ha comentado, es bastante amplio y abarca tramos de edad que van de los 35 años hasta los 55 o 60 años. Es el momento en el que de forma masiva y activa, comienzan a mirar con preocupación su jubilación.

El ahorro inversión

En la actualidad con la tremenda represión financiera, propiciada por la caída de tipos orquestada por los bancos centrales, sus decisiones de inversión se encaminan hacia productos de ahorro inversión. Entre la amplia panoplia que en la actualidad el mercado ofrece el ciudadano encuentra una amplia gama de posibilidades que me atrevería a agrupar en tres tipos de productos: los de inversión pura, los de inversión asociada a seguros y por supuesto los de previsión social. Una cuestión importante, en este segmento de la población es tener presente que siguen manteniendo un horizonte temporal dilatado, por tanto deben tener muy presente la inflación y el impacto en sus ahorros. Cuando se asesoren y aun cuando el momento de monetizar los ahorros está aún lejano es importante tener presente el impacto fiscal de las características de los vehículos a contratar, desde un primer momento debe haber una planificación fiscal.

Etapa final prejubilación

Llegamos a la última etapa donde la proximidad de la jubilación se aproxima. En estos momentos la capacidad de ahorro del trabajador suele ser importante, sin embargo el horizonte temporal comienza a disminuir, además la aversión al riesgo en este segmento de edad es importante. La factura fiscal por el IRPF es importante, por tanto los productos de previsión social son del agrado de este segmento de la población. Pero no dejemos de lado el aspecto fiscal pues tiene mayor recorrido, ese recorrido no es otro que las preocupación por la tributación en el momento que llegue la jubilación y se empiece a consumir el patrimonio acumulado en estos instrumentos de ahorro complementario.

Debemos recordar algunos aspectos muy importantes. En primer lugar y dada la preferencia por la vivienda en propiedad recordemos que la venta de la vivienda habitual para personas con más de 65 años está exenta del pago de plusvalía en el IRPF, de lo que no se libra el vendedor es de la plusvalía municipal. Una vez más recordar que a partir de los 65 años una persona que proceda a la enajenar o vender una parte del patrimonio por una importe inferior a 240.000 euros y esta cantidad antes de seis meses la de cómo prima única para la generación de una renta vitalicia, también queda exento del pago de las plusvalías generadas en el IRPF. La cantidad que reciba de la renta vitalicia, si comienza a cobrarse a partir de los sesenta y cinco años tributará como rendimiento del capital pero debido a las reducciones legales por cada 100 euros recibidos tendrá un tratamiento fiscal muy ventajoso pues tributará por tan solo 3,8 euros; por cierto que si la renta vitalicia se genera cuando la persona es mayor de setenta años, entonces la tributación se reduce a la mitad a tan solo 1,9 euros.

Como puede verse la planificación fiscal ha sido ampliamente estudiada por los economistas volcados en las finanzas y los que especialmente estamos preocupado por la situación de la Seguridad Social. Como ha quedado de manifiesto, en mensajes evidentemente muy generalistas, la planificación de la misma debe comenzar desde el momento que la persona comienza a trabajar, debiendo tenerse presente cuestiones como horizonte temporal, inflación, liquidación, capacidad de ahorro y, como no, los aspectos fiscales que sus decisiones de inversión conllevará.

comentariosforum3WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin

forum Comentarios 3

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

Abderramán
A Favor
En Contra

Miguel Angel, no sé a qué te dedicas, he leido tu artíclo y te recomiendo que te dediques a otra cosa, pareces Pero Grullo..........

Puntuación 7
#1
ele
A Favor
En Contra

Sin idiomas no puedes planificar nada, la ausencia de rentas impide cálculos positivos y la no concesión de crédito cálculos negativo.

Puntuación 3
#2
cumfraude
A Favor
En Contra

Vivir al día, y si es posible de paguitas y sin doblar la bisagra, y a los 65 si no quedan ni los palos del sombrajo ir a Pozuelo o a Galapagar, que los comunistas te acogerán con los brazos abiertos!! jaja

Puntuación 8
#3