Banca y finanzas

Una oleada de despidos se cierne sobre la banca europea tras su 'era dorada'

Los bancos vienen de una auténtica edad de oro. Con la subida de tipos de interés del Banco Central Europeo, el sector bancario registró en el primer semestre sus mayores beneficios desde 2007, según Deutsche Bank. Las 22 mayores entidades del continente se anotaron un 20% más en ingresos por intereses que han venido directamente dados por un 'precio del dinero' más alto. Sin embargo el informe de Deutsche advierte de algo que todos dan por hecho, esto solo es algo pasajero. Ahora con unos beneficios absolutos de 74.000 millones de euros en sus arcas, estas empresas tienen que gestionar el éxito y su vuelta a la normalidad a medida que Christine Lagarde vaya recortando tipos. Diversos expertos y varios de estos bancos ya están advirtiendo de cuál es el siguiente paso: una sucesión de despidos para mantener las ganancias recortando gastos.

Desde Londres hasta Fráncfort, pasando por París, Milán y Madrid, empieza a quedar claro que, en particular la banca de inversión, se enfrenta a fuertes recortes de empleo para mejorar su rentabilidad. Los desafíos no son solo los recortes del BCE, sino un entorno macroeconómico más difícil y un cambio en los requerimientos de capital por parte de las autoridades de la UE.

Uno de los últimos en dar cuenta de esto ha sido Oliver Wyman. La consultora defiende en su último informe que espera que el crecimiento mundial caiga del 2,9% al 2,7% para 2024 y, en consecuencia, los bancos tendrán problemas para mantener su crecimiento. En ese sentido dejan claro que "la reducción de costes es la mayor palanca que tiene el sector para llevar sus retornos al punto que quiere" y señala el número de trabajadores como el principal punto por el que las firmas pueden actuar. Desde Lazard coinciden con la consultora en que la banca "buscará a reducir costes y mejorar la eficiencia, además de reducir exposición a intereses".

La banca británica ya está liderando esta nueva ola. Barclays lleva tiempo anunciando reducciones de costes. La entidad no está conforme con su ratio de eficiencia, que quiere mejorar. Según sus últimos resultados, "está estudiando qué medidas puede tomar para bajar su gasto estructural". Aunque no ha anunciado despidos oficialmente, va a prescindir de entre 1.500 y 2.000 empleados o el 2% de su plantilla, según Reuters. Las salidas se centrarán en puestos administrativos, por lo que la banca minorista se verá más afectada. Estas salidas han de sumarse a las 5.000 de todo el año pasado.

El equilibrio es complicado, ya que el banco ha registrado una menor actividad en banca de inversión, lo que le ha llevado a ganar menos comisiones, pero ha compensado esa caída con mayores márgenes de intereses. Sin embargo este no ha sido el único caso. Lloyds también ha anunciado que está sopesando despedir a 2.500 trabajadores. Además, la entidad ha estado cerrando sucursales en los últimos meses y todavía tiene cientos de clausuras pendientes para este ejercicio. Mientras, Metro Bank habla abiertamente de eliminar uno de cada cinco empleos.

Aunque estos movimientos de plantilla también se han producido en Deutsche Bank. El banco alemán ha mostrado públicamente su preocupación debido a que los primeros tres trimestres de 2023 sus gastos aumentaron un 7%. De hecho, en la presentación de resultados, la firma habría anunciado que planea eliminar cerca de 3.500 puestos extra los próximos años. Hasta ahora, la entidad ya había anunciado en abril una ronda de 800 despidos entre sus altos cargos con los que esperaba ahorrar 500 millones.

En 2023 hubo 60.000 despidos en toda la banca mundial, ahora le toca el turno a Europa

Recientemente y a pesar de no dar cifras, el consejero delegado de la firma, Christian Sewing, defendió que intensificarán las marchas a partir de ahora. También se ha sumado Rabobank, que ha anunciado que está inmerso en un proceso para reducir 1.000 puestos de trabajo anuales desde 2022, en particular en cargos directivos, unificando su dirección europea. En total, la firma quería que su plantilla se aligerase en más de 5.000 puestos de trabajo para 2026 en un esfuerzo que se ha acelerado durante el último año y medio.

Esta tendencia, según los expertos, podría reproducirse en toda la banca europea de inversión y, en menor medida, en la comercial. Estos grandes planes ya vienen del año pasado cuando se produjeron 60.000 despidos a lo largo y ancho de la banca de todo el mundo, según Silvermine Partners. Sin embargo, estas cifras se debieron principalmente a la banca de EEUU aquejada por una crisis bancaria a comienzos del año que provocó la quiebra de entidades locales de gran tamaño como Silicon Valley Bank, Signature Bank o First Republic. Además de ser el lugar donde más presencia tiene la banca de inversión, la rama más expuesta a los despidos.

En Europa el golpe en los puestos de trabajo apenas se ha dejado sentir y tan solo ha habido fuertes movimientos de la mano de la caída de Credit Suisse y su posterior integración en UBS. Este proceso en la banca helvética derivó en más de 13.000 despidos de una sola tacada. Sin embargo, los principales bancos de inversión y algunos de los más grandes del continente ya empezaron a avisar de que esperaban reducir su plantilla ante una nueva era o a insistir claramente en la necesidad de recortar costes.

Los motivos de los recortes

La Confederación Europea de sindicatos confirma que están notando cómo los despidos han venido acelerándose en la hoja de ruta de la banca y que puede estallar con más virulencia los próximos meses. En declaraciones a elEconomista.es, Angelo Di Cristo, portavoz del sector financiero de la confederación, explica que "todos los bancos están orientados ahora mismo a recortar costes y piensan en despidos, una situación que pone en riesgo la calidad del servicio". Di Cristo señala que "las entidades están buscando rebajar su estructura en todas las áreas pero, desde el año pasado, han acelerado su ritmo". Desde la pandemia "esta tendencia se ha acelerado y con los fuertes movimientos de los tipos de interés también, porque han ido viendo que pueden agilizar esta reestructuración".

Felipe Sánchez Coll, doctor en economía aplicada y profesor en EDEM explica que "ahora la banca necesita un mayor margen de eficiencia y hay una necesidad latente de reducir plantilla y oficinas". En ese sentido señala que los bancos "ahora cuentan con un dinero extraordinario pero saben que es temporal y es buena idea aprovechar ese excedente para mejorar su estructura". Por lo tanto, el experto espera una clara campaña de despidos a partir de este año en toda Europa, aunque en unos países más que en otros, siendo España uno de los que menos recortará puestos de trabajo. Por su parte, también recuerda que ahora los bancos tienen que enfrentarse a una regulación europea más estricta, con unos requisitos de capital más altos que también requerirían un nuevo enfoque a la hora de ordenar su fuerza productiva.

Por su parte Carlos Balado, profesor en OBS, explica que hay que separar de forma clara entre la banca de inversión y la de retail, siendo esta primera la que va a protagonizar una agresiva sucesión de ajustes. "Siempre dejando claro que en cada banco se ha dado de forma diferente, los bancos se han encontrado con un panorama macroeconómico complicado que ha cambiado por completo negocios clave que antes contaban con grandes equipos y que ahora deben recortar".

Reestructuración agresiva en la banca de inversión

En los últimos meses, el principal talón de Aquiles de la industria financiera ha sido la banca de inversión. Las fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) han atravesado su peor racha desde la crisis de 2008, lo que ha dejado a los equipos medio huérfanos de operaciones. La incertidumbre macroeconómica y los elevados tipos de interés han lastrado la actividad, por varias razones. Un ejemplo de esto son las OPVs, que según datos de la Asociación Europea de Mercados Financieros se han desplomado un 41%, con las peores cifras registradas de 2009.

Por un lado, el mayor coste del capital ha reducido las valoraciones de las compañías. Una de las grandes trabas de la industria ha sido acordar el precio de las operaciones en esta fase bajista del ciclo, ya que ha habido un importante desajuste entre lo que los compradores estaban dispuestos a ofrecer y por lo que los vendedores aceptaban vender, según Bain & Company. "Ha sido el principal obstáculo en las negociaciones", explica la firma. Por eso, se ha trabajado en muchas operaciones que han acabado desechándose sin que ni siquiera se llegara a realizar una oferta.

Además, los elevados tipos de interés han obligado a la industria a ser más selectiva con las transacciones, lo que se ha traducido en una menor actividad. Tampoco ha habido apenas salidas a bolsa. El contexto no ha acompañado a la banca de inversión, lo que ha provocado una caída de los ingresos en este negocio. Como es lógico, las entidades más afectadas son las que tienen más clientes en M&A y aquí los bancos británicos son los que destacan.

"Las salidas a bolsa se han secado completamente, este es el ejemplo clave de los negocios que han cambiado por completo y, por lo tanto, cuyos equipos tiene que remodelarse de arriba abajo"

Este es el gran frente por el que, según Balado, los bancos se están encomendando aligerar sus plantillas. "Las salidas a bolsa se han secado completamente, este es el ejemplo clave de los negocios que han cambiado por completo y, por lo tanto, cuyos equipos hay que remodelar de arriba abajo". Además de esto, las previsiones macro, con una economía ralentizándose en Europa y en el mundo, también han sido determinantes. "Ante las estimaciones económicas del mundo, muchos bancos han decidido centrarse en negocios más recurrentes y reducir su tamaño en aquellos más afectados por los tipos".

Coincide Francisco Uría, socio responsable global de Banca de KPMG, que defiende que "un menor crecimiento económico, con el previsible efecto que ello pueda tener en el empleo, supone para los bancos una doble amenaza desde el punto de vista de la reducción de la demanda de crédito como el hipotético incremento de la morosidad", lo que significa, sin duda, "una amenaza más relevante que la posible rebaja de los tipos de interés que siempre será paulatina y se verá atemperada por las carteras que ya están a tipo fijo y el tiempo necesario para su repreciación".

España, la menos afectada

Sin embargo, el golpe en la banca y los despidos no se centrará especialmente en España, un país donde los expertos coinciden en que tiene unas condiciones muy especiales. En nuestro país, la banca retail tiene más peso que la banca de inversión, lo que ha permitido a las entidades beneficiarse de los elevados tipos de interés, sin verse tan lastradas por el bache de las fusiones y adquisiciones. Especialmente, gracias a que los préstamos hipotecarios suelen concederse con tipos variables, lo que ha favorecido especialmente a la industria nacional.

Esto se ha traducido en que mientras que el margen de interés (diferencia entre ingresos por intereses y los costes de los mismos) medio entre los grandes bancos españoles es del 2,5%, la media europea se sitúa en el 1,6%. Además, en el caso de países como Francia o Alemania esta apenas es del 0,9% y del 1,1%, respectivamente. Esta situación ha dado a los bancos ibéricos una mayor rentabilidad gracias a los elevados tipos de interés.

Además, la banca retail española "ya había emprendido estos recortes de empleo y oficinas los años anteriores, el trabajo ya está hecho", defiende Sánchez Col. El experto señala que, mientras este tipo de negocio redujo de forma drástica sus equipos tras la crisis de 2008 en un proceso permanente que se extendió durante una década, la banca de inversión siguió un camino muy diferente. "Toda su plantilla no ha tenido grandes alteraciones hasta ahora porque mantenían una buena demanda de clientes, por ello los cambios de paradigma que se han producido este año (ralentización y caída del M&A), está provocando que sus plantillas sean demasiado amplias".

Desde KPMG señalan, por su parte, que "el sector financiero español se encuentra en una posición distinta a la de sus pares europeos" debido a que "tras la crisis financiera emprendió un proceso de saneamiento, consolidación y reestructuración, mucho más ambicioso que el de otros países". Debido a ello, aunque el contexto "presumiblemente será difícil, su necesidad de recortar costes será menos intensa que otros mercados".

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