Banca y finanzas

La banca española no tiene exposición al problema tecnológico de SVB

  • El BCE analizó a la banca europea en 2022 y concluyó que era "sólido" para manejar las alzas

A pesar de la debacle bursátil, la banca española no espera un golpe directo por Silicon Valley Bank (SVB). BBVA, Banco Santander, CaixaBank, Banco Sabadell, Abanca, Ibercaja y Bankinter no tienen exposición directa al intervenido banco californiano, según fuentes consultadas por elEconomista.es, aunque las mismas fuentes precisaron que esta última tendría una exposición indirecta "absolutamente residual" a través de MBV Fund, uno de sus vehículos de inversión alternativa en compañías tecnológicas en Estados Unidos y que gestiona con Kanoar Ventures. 

La propia ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño salió ayer a dar tranquilidad sobre cualquier impacto directo. "No me consta ninguna exposición concreta", afirmó desde Bruselas, poniendo especial énfasis en que "el sistema bancario español tiene un marco reforzado tanto de supervisión como de regulación y que tiene una situación saneada de sus balances".

El sector descarta además sufrir problemas asimilables a los de SVB porque nada tienen que ver sus modelos de negocio. El banco de EEUU es una entidad de nicho, con más del 90% de su clientela entre firmas tecnológicas y de capital riesgo, que habían dejado en custodia saldos en depósitos muy por encima de los 250.000 dólares protegidos por el fondo de garantía de americano.

Para sacar rentabilidad a esas inversiones, la entidad colocaba los recursos en inversiones, muchas de ellas en títulos de renta fija que sufren en sus valoraciones la subida de tipos de interés. Cuando sus clientes apresuran la retirada de ahorros, SVB se ve obligado a deshacer posiciones y aflora casi 2.000 millones en minusvalías, que intenta cubrir con una ampliación de capital que no prospera precipitando su colapso. 

El modelo de banca comercial, vigente en España y mayoritario en Europa, difiere. Los recursos y depósitos que captan las entidades los reinvierten en créditos con clientes, siendo limitada su cartera en renta fija (apenas un 11% de los activos en España). La banca española apenas tiene además exposición al sector tech ni clientes con grandes depósitos (la inmensa mayoría están por debajo de los umbrales garantizados por ley).

"Los problemas a los que se enfrentaba SVB estaban más relacionados con sus clientes y las industrias a las que servía (los sectores tecnológico y de capital riesgo ubicados en Silicon Valley) que con cuestiones relacionadas con sus operaciones bancarias básicas", explica Filippo Alloatti, Head of Financials (Credit) de Federated Hermes Limited.

Puntos diferenciales

Otro de los puntos diferenciales entre ambos modelos de negocio figura también la regulación. Para los analistas del sector financiero, esta ha tenido mucho que ver con cómo se ha llegado a esta situación. "Desde el punto de vista contable y normativo, los grandes bancos estadounidenses y todos los europeos tienen que reflejar el impacto del efecto de ajuste a mercado en sus carteras de activos financieros disponibles para la venta en su CET1 cada trimestre. Este no es el caso de los bancos pequeños y regionales de EEUU, de ahí la enorme pérdida única de SVB", señala Julien de Saussure, especialista en renta fija financiera en Edmond de Rothschild AM. 

"A SVB solo se le exigió un informe trimestral de liquidez. Los bancos pequeños como el SVB pueden evitar la valoración negativa a precios de mercado de la cartera de bonos contra su CET1 (Common Equity Tier 1), reforzando artificialmente su capital de solvencia. Cuando es necesario vender activos por motivos de liquidez, la pérdida va directamente a CET1, lo que provoca una pérdida significativa de capital de solvencia", señala por su parte Filippo Alloatti, head of Financials de Federated Hermes Limited.

Por ello, los analistas recalcan la diferencia entre las entidades regionales americanas como SVB y las europeas. "Para los bancos europeos es más una advertencia que otra cosa", apunta Julien de Saussure. Esta situación habría permitido al SVB no transparentar del todo la valoración de sus posiciones. 

Otro de los puntos clave de la entidad americana que ha tenido que ser intervenida es la composición de la base de depositantes. En el caso de SVB, estaba formada principalmente por empresas tecnológicas y de capital riesgo, algo diametralmente opuesto a lo que ocurre en la gran parte de las entidades financieras europeas, en las que el peso del minorista es mayoritario.

Financiar bonos y no dar créditos

"Esta firma hace negocios con casi la mitad de todas las nuevas empresas respaldadas por capital riesgo de EEUU y el 44% de las empresas de tecnología y atención médica respaldadas por capital de riesgo de EEUU que cotizaron en 2022, según Bloomberg. Con estos depósitos, SVB financiaba bonos, ya que su actividad no es la banca minorista que otorga préstamos", apunta Enrique Reina, socio de Banca de Accuracy. En este sentido, un informe de Alantra también reconoce la inestabilidad de esta base de depósitos y apunta a que alrededor de un 90% de ellos eran "sin asegurar" y parte dedicados a la financiación del circulante. 

Reina explica que los bajos tipos de interés que estuvieron instaurados durante años en el mercado llevaron a aumentar el plazo de vencimiento de los bonos en los que invertían en pro de la rentabilidad lo que conllevó un incremento de la sensibilidad frente a los movimientos de los tipos de interés. Con el auge que se viene produciendo en los últimos meses, el activo de SVB se devaluó y su venta provocó unas minusvalías que la fallida ampliación de capital que se intentó el pasado fin de semana no consiguió cubrir, llevando a la intervención. 

Al sector bancario europeo sí le afecta, sin embargo, la situación de tipos de interés como al conjunto de la banca mundial: ganan rentabilidad al ensancharse los márgenes, pero las inversiones en renta fija pueden sufrir depreciaciones si las enajenan antes de vencimiento.

Análisis del BCE

Ante el escenario de tensión, el Banco Central Europeo (BCE) analizó al sector bancario europeo a finales de 2022 y concluyó que el era "lo suficientemente sólido para manejar los efectos del aumento de las tasas en sus balances", aunque tenía que prepararse. Pese a ello, este mismo lunes, el Bundesbank alemán ha decidido convocar a su equipo de crisis para analizar las consecuencias de la quiebra de SVB.

En cuanto al estudio del BCE, el organismo divulgó las conclusiones en un artículo confirmado por el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, y el presidente del Consejo de Supervisión, Andrea Enria. Por entonces, el tipo de interés fijado por el BCE se situaba en el 2,5% y alcanzará el 3,5% en la próxima reunión del organismo.

El organismo realizó el estudio bajo dos escenarios: una hipótesis de "aplanamiento de la curva de rendimiento", donde los tipos aumentasen 300 puntos básicos en la tasa a corto plazo y 100 a un horizonte a diez años, coherente con la necesidad de reducir la inflación de forma más decisiva en el corto plazo; y otro de "empinamiento" con 100 puntos a corto y 300 a largo plazo, consistente con una rápida disminución de la inflación, pero acompañada de preocupaciones a largo plazo sobre la economía mundial.

En su artículo, urgían a "prestar especial atención al riesgo de tipo de interés en su gestión de activos y pasivos".

En el informe apuntaba que las subidas de tipos mejoran la rentabilidad e ingresos de las entidades en un primer momento, pero puede deteriorar la capacidad de pago de los clientes. También avisaba sobre los impactos en las carteras de inversión, en la medida que devalúa las carteras de renta fija que mantienen para trading o no las conservan a vencimiento.

En su estudio advirtió un riesgo limitado de contracción del crédito. Conforme a sus conclusiones, solo algunos bancos, que representan el 0,1% de los activos del sector, "se acercarían al importe máximo distribuible (MDA) en el escenario de aplanamiento y podrían reaccionar desapalancando su balance y retrayendo su apoyo a la economía". Dicha métrica de cantidad máxima distribuible (MDA) se refiere a la solvencia y permite a las entidades conocer si pueden mantener su política de dividendos y pagar bonus o retribuciones variables a sus trabajadores.

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