Víctor Ventura

Redactor de elEconomista

Por si la fuerte subida de los precios de la electricidad que ha provocado la quiebra de 30 distribuidoras en Reino Unido no fuera suficiente, el regulador va a añadir un nuevo coste a las facturas de los británicos para compensar los costes provocados por esas quiebras. Desde el próximo mes de abril, cada familia tendrá que pagar unas 10 libras más al mes de media para cubrir el gasto de los distribuidores supervivientes que se han tenido que hacer cargo de los consumidores 'huérfanos' de la noche a la mañana.

La ralentización del rebote post-confinamiento, que está obligando a revisar a la baja las previsiones de crecimiento de un gran número de países, ha llegado también a Venezuela. El país caribeño va camino de marcar su octavo año consecutivo de recesión, un periodo en el que su economía ha borrado el 80% de la riqueza que tenía antes de que Nicolás Maduro se hiciera con el poder. Pero la recesión ha tenido un efecto positivo: la hiperinflación se está frenando, y podría terminar a principios de 2022, justo antes de batir el récord histórico de la crisis más larga de la historia, que sigue teniendo Nicaragua.

Desde hace meses, la espada de Damocles de una guerra comercial sobrevuela las relaciones entre la UE y Reino Unido, que siguen negociando cambios al sistema aduanero impuesto en Irlanda del Norte por el tratado del Brexit, que el primer ministro, Boris Johnson, amenaza con romper. Pero las amenazas parecen haberse ido ya de vacaciones hasta 2022. "No creo que nadie vaya a activar el Artículo 16 antes de Navidad, absolutamente no", dijo el lunes la ministra de Comercio Internacional, Anne-Marie Trevelyan. Un parón provocado por la crisis que vive Johnson estas semanas y las presiones que está recibiendo de fuera.

La crisis energética sigue cobrándose víctimas en el Reino Unido. Bulb, la séptima mayor distribuidora de electricidad y gas del país, y una de las que apostaba por fuentes 100% renovables para el suministro de luz, está al borde de la bancarrota y negocia con el Gobierno para que se haga cargo de un crédito de 50 millones de libras que tiene pendiente de devolver, según ha adelantado la cadena Sky News. Su caída dejaría sin servicio a 1,7 millones de hogares, la mayor sacudida al mercado en lo que va de año.

La salida de la UE, con los datos en la mesa, está siendo un desastre económico sin ambages para el Reino Unido, que el Gobierno cifra en un 4% de caída en el PIB a medio plazo. Pero el texto del acuerdo indicaba desde el principio que un sector concreto de la economía británica podía verse muy beneficiado por él. Y los últimos datos, casi un año después de que el Brexit se haya hecho realidad, confirman las expectativas: las exportaciones de Irlanda del Norte se han disparado. "Es el mejor momento de nuestras vidas", aseguró Stephen Kelly, presidente de la asociación de empresarios industriales Manufacturing NI.

Derrota dulce, pero derrota al fin y al cabo. El Gobierno argentino sufrió este domingo un correctivo en las urnas que reforzó a la oposición y complica su posición de cara a las negociaciones con el FMI para restructurar su deuda. Un mensaje que le llegó bien claro al presidente, Alberto Fernández, que, poco después de conocerse los primeros resultados, anunció que negociará con la oposición el paquete de reformas que presentará a la organización internacional. No le queda más remedio: el peronismo perdió el Senado por primera vez desde el fin de la dictadura militar en 1983, y la oposición ganó terreno en el Congreso.

La vida en Argentina da muchas vueltas. Tras dos sonoras derrotas en las elecciones legislativas de mitad de mandato -una en el Gobierno y otra en la oposición-, Cristina Fernández de Kirchner pareció caer derrotada en 2013 y 2017, para resucitar una y otra vez. Esta vez, sin embargo, las urnas llegan este domingo con la actual vicepresidenta argentina en el hospital, recuperándose de una operación, y tras sumar otra derrota en la primera vuelta. Una situación, si se refrenda en esta votación definitiva, que dejaría al futuro de la legislatura pendiendo de un hilo y amenaza con torpedear las negociaciones con el FMI sobre la abultada deuda del país.

Las elecciones de 2019 en Reino Unido se centraron casi exclusivamente en el Brexit. Y Boris Johnson obtuvo una histórica mayoría absoluta -la mayor de su partido en 30 años- con una promesa clara: hacer realidad el Brexit ya, costara lo que costara, y acabar con los meses interminables de batallas y contrabatallas parlamentarias. Johnson cumplió su promesa la Nochebuena pasada, y las encuestas le recompensaron con un gran impulso en su apoyo popular. Pero nueve meses después, la magia de aquellos días ha acabado sepultada bajo estanterías de supermercado vacías y gasolineras cerradas. Lo último, un grave escándalo de corrupción que ha forzado a la dimisión de un diputado 'Tory'. Y el primer ministro no parece tener muy claro qué hacer, salvo revivir la crisis del Brexit para intentar reanimar su Gobierno.

A la larga lista de productos con desabastecimiento u otros problemas de producción en Reino Unido, uno nuevo acaba de sumarse: la carne. La Asociación Británica de Procesadores de Carne (BMPA, en inglés) ha advertido de una inminente subida de precios por la falta de trabajadores, que obliga a los ganaderos a llevar sus animales al extranjero para sacrificarlos para luego traerlos de vuelta.

Un 64%. Esa es la probabilidad que calculan los mercados de que el Banco de Inglaterra se convierta este jueves en el primero de los grandes bancos centrales del mundo en poner fin a la etapa de 'tipos cero' provocada por la crisis del coronavirus y anuncie su primera alza desde agosto de 2018, según los analistas de Berenstein. Un posible paso al frente que atrae la atención de todo el mundo: ¿hay agua en la piscina?