Yu Yongding

Exmiembro del Banco Popular de China

En mayo, el Gobierno central de China proclamó que “desarrollaría plenamente las ventajas del mercado extremadamente grande del país y el potencial de la demanda doméstica para establecer un nuevo patrón de desarrollo que contemple la circulación dual doméstica e internacional que se complementan entre sí”. La “circulación dual” ha sido objeto de un intenso debate dentro y fuera de China desde entonces.

El Covid-19 ha sacudido fuertemente a la economía china en el primer trimestre de 2020, ocasionando una contracción real del PIB del 6,8% interanual. Pero desde que la ciudad de Wuhan salió del confinamiento a comienzos de abril, la economía ha regresado gradualmente a la normalidad, y creció el 3,2% en el segundo trimestre. Según la opinión generalizada, la tasa de crecimiento potencial del PIB de China actualmente es 6%. Si logra este objetivo en la segunda mitad de 2020, la economía podría presentar un crecimiento anual para todo el año del 2,5%.

El brote de coronavirus que comenzó en la ciudad china de Wuhan se ha extendido por todo el país y más allá de sus fronteras, dejando a los gobiernos de todos los niveles de China luchando por limitar la transmisión del virus de persona a persona, ahora conocido como Covid-19.

Tribuna China

En noviembre señalé que desde la crisis financiera de hace una década, China ha permitido que el crecimiento anual de su PIB cayese gradualmente desde cerca de un 10% a alrededor de un 6%. Planteé que, si bien era adecuado un declive, ya es tiempo de manejar la desaceleración con medidas expansionistas en lo monetario y fiscal. Inesperadamente, mi opinión encendió un acalorado debate entre influyentes economistas chinos.

Tribuna

Puede que el crecimiento del PIB de China sea sólido en términos globales, pero la tasa anualizada de un 6 por ciento en el tercer trimestre de 2019 es la menor registrada en el país desde 1992.

Tribuna

A principios de agosto, el tipo de cambio del renminbi rompió el umbral psicológico de 7 yuanes por dólar estadounidense. Mientras los inversores seguían digiriendo el significado total de este fenómeno, la Administración Trump sorprendió al mercado al tildar a China como un "manipulador de divisas". La designación es absurda, como poco, porque China no cumple con los criterios del propio Gobierno de EEUU para ser un manipulador de divisas. De hecho, la decisión del Banco Popular de China (BPC) de dejar que el renminbi cayera por debajo de 7 yuanes por dólar tuvo poco que ver con las guerras comerciales o de divisas. Más bien, representó un paso importante del BPC hacia la reforma del inflexible régimen cambiario de China.

Tribuna

Puede que en la cumbre del G-20 en Osaka Trump y Xi Jinping hayan acordado reanudar las negociaciones, pero la salida a la guerra comercial sigue estando lejos. Después de todo, ambos líderes llegaron a un acuerdo similar en la anterior cumbre del G-20, celebrada en diciembre en Buenos Aires, y esas conversaciones acabaron en el fracaso, no en menor medida porque Trump confundió la actitud conciliatoria de China con debilidad.

Yu Yongding

Según se dice, Estados Unidos presiona a China para que acepte mantener estable el valor del renminbi, como parte de un acuerdo para poner fin a la guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo. Es una demanda que China debe pensarse dos veces antes de aceptar, como parece que está dispuesta a hacer.

Yu Yongding

El desempeño económico de China en 2018 fue bastante decepcionante. Según las estadísticas oficiales, la tasa de crecimiento del país hasta el final del tercer trimestre fue de 6,7%, la más baja desde la crisis financiera global. La situación real probablemente fue inclusive peor.

Yu Yongding

Muchos analistas aseguran que la guerra comercial entre EEUU y China perjudicó al presidente Donald Trump en las recientes elecciones legislativas. Lo cierto es que el enfrentamiento iniciado a comienzos de este año por Washington se ha agudizado rápidamente. Trump ya impuso un arancel adicional del 25% sobre bienes chinos por un valor de 50.000 millones de dólares, y un arancel adicional del 10% sobre bienes por otros 200.000 millones de dólares. A menos que los líderes de los dos países puedan sellar un acuerdo en la próxima reunión del G20 en Buenos Aires, la situación probablemente empeore. Esas son mejores noticias para China que para Estados Unidos.